6 de Junio de 2020. Edición digital
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Borja Agudo, la experiencia de un conquense en el hospital de IFEMA

Hablamos con Borja Agudo Jara, trabajador de Samur y Protección Civil en Madrid. Borja es Técnico auxiliar de transporte sanitario y ha sido uno de esos héroes que han trabajado en el hospital de IFEMA durante esta pandemia.

Gema López
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El coronavirus (COVID-19) se está convirtiendo en algo con lo que tenemos que aprender a vivir. Este virus ha puesto patas arriba nuestro mundo y nos ha obligado a dejar para después todo lo que parecía indispensable antes de su aparición. Ha parado el mundo, nos ha dado un toque de realidad y nos ha alejado de aquellos a los que más queremos. Hoy, la mayor muestra de amor es no abrazarnos, no tocarnos, pero seguir queriéndonos (más si cabe) en la distancia.

Nada hacía presagiar que esta pandemia nos dejaría enmudecidos y paralizados. En medio de una monotonía marcada por el reloj, la falta de tiempo y el estrés nada parecía poder vencernos, y aunque no lo ha hecho, si nos ha parado los pies, nos ha golpeado fuerte y nos ha dado tiempo suficiente para pensar.

En marzo abrió sus puertas el hospital de campaña de Ifema, un lugar que acogió a casi 4000 infectados y que ayudó a descongestionar los hospitales madrileños en medio de una pandemia que no dejaba de sumar víctimas. Fue un lugar donde la improvisación, unida al buen hacer se tradujo en éxito.

“Trabajar en lo que te gusta no es trabajar. Lo mío es vocación”

Y en medio de esta situación salvaje, de esta jungla en la que la improvisación ha sido la reina de la “fiesta” se encuentran personas como Borja, que con una palabra llenan de luz el mundo, que con su disposición podrían hacer que la tierra girase en sentido contrario, que con sus ganas de ayudar, de luchar, de dar lo mejor de sí mismo nos da una gran lección de vida.

Borja Agudo Jara trabaja en SAMUR desde hace 11 años con una ambulancia, acudiendo llamada tras llamada donde más lo necesitan, salvando vidas. Él ha vivido en primera persona esta pandemia que tanto nos ha robado. Formó parte del equipo de SAMUR en Ifema convirtiéndose en uno de los trabajadores incansables de este improvisado hospital. A partir de ese momento ha dedicado sus días a hacer mejor la vida de los pacientes por coronavirus.

Él es conquense, no de nacimiento pero su familia lo es y él siente la ciudad y la provincia como si fueran suyas. Un lugar al que se escapa siempre que puede, donde pasa temporadas desde que tiene uso de razón. Ir a Cuenca, para Borja es ir a casa.

Trabajadores Hospital de campaña de Ifema
Trabajadores Hospital de campaña de Ifema

Hablar con él es sinónimo de emoción, sus palabras se traducen en un agradecimiento absoluto por haber podido ayudar, por haber podido hacer de su persona un escudo contra este virus. Borja ha trabajado en el hospital de IFEMA en Madrid, un lugar en el que según sus propias palabras ha descubierto la humanidad de las personas.

¿Qué se siente trabajando en el hospital de campaña de IFEMA?

A nivel personal ha sido una situación única, indescriptible e inolvidable, una labor única. La carga emocional ha sido muy alta, ha sido maravilloso y estar con los pacientes, ayudándoles ha sido único. Una emoción inigualable.”

“Lo que se ha vivido en IFEMA es indescriptible, hay que estar allí para vivirlo y poder sentirlo. Una experiencia dura, difícil y a la vez enriquecedora”

Hablar con Borja es hacerlo con alguien que ha pasado días y días trabajando en turnos de 10 y 11 horas, en una situación extrema donde el número de pacientes se incrementaba sin descanso y que a pesar de todo ello, nos habla de agradecimiento, sacando el lado bueno de una de las peores situaciones que hemos vivido en el país.

Borja da las gracias por la oportunidad que se le brindó para trabajar ayudando a quienes más lo necesitaban. Ni días libres, ni turnos de 8 horas, él y todos sus compañeros querían ayudar.

¿Qué destacarías de la experiencia?

La humanización de parte de todos los profesionales. Trabajar con personas diferentes, de diferentes sectores y organizarse a la perfección con un único objetivo, ayudar. Ser un equipo ha sido el secreto que ha hecho que todo funcione a la perfección”

Trabajadores Hospital de campaña de Ifema
Trabajadores Hospital de campaña de Ifema

Borja se encargaba de recepcionar a los pacientes, acompañarles y asignarles camas. Su labor era, entre otras cosas, la organización de los pacientes, ayudarles y sobre todo, hacerles sentir lo mejor posible.

Cada paciente era único y tenía su historia, es imposible destacar a uno de ellos porque todos eran importantes en la misma medida. Ha sido todo muy intenso, cada uno de los casos han sido únicos. Verles marchar, recuperados ha sido tremendo. Dar el alta a un paciente era una gran victoria”

Cuando le preguntamos sobre el futuro de la pandemia nos habla de utilizar el sentido común: “el futuro de la pandemia no está muy claro, dependemos de la vacuna y de toda la información que se pueda sacar de los casos. Es cierto que a veces hay noticias desalentadoras pero hasta que los investigadores no nos den más información, lo mejor es seguir con la distancia social y utilizando mascarillas. Y sobre todo sentido común”.

“Cuando tuve la oportunidad de ir a IFEMA a ayudar ni me lo pensé, dije ¡vamos!”

En cuanto al papel de las personas en todo esto, resalta la importancia de ser consecuentes con nuestros actos. “Somos adultos y tenemos que ser conscientes de las consecuencias de no cumplir las normas. Hay muchísima información sobre el tema por l oque si la gente incumple las normas no es por desinformación si no porque realmente no quieren hacerlo. Esto es quizás lo más triste”

Como a otras muchas personas a los que la cuarentena les ha pillado lejos de casa no ve a su familia desde hace meses, pero nos cuenta que habla con ellos por teléfono. A pesar de que trabaja en primera línea sus padres están orgullosos de él y de su trabajo: “Saben a lo que me dedico”

Trabajadores Hospital de campaña de Ifema
Trabajadores Hospital de campaña de Ifema

Tras varias semanas de trabajo incansable en el hospital de Ifema, hoy Borja sigue con su día a día, subido a una ambulancia. Todas las llamadas al 111 tienen respuesta rápida de las ambulancias en Madrid, con protocolos actualizados a las nuevas medidas de seguridad, sobre todo en la utilización de EPI, él sigue dando lo mejor de si en cada uno de los casos que se le asignan, como lo lleva haciendo desde hace 11 años.

Son muchas cosas de las que nos cuenta Borja que nos emocionan, pero si tenemos que destacar entre todas ellas quizás nos quedaríamos con la emoción y el agradecimiento del que habla. Agradecimiento que es recíproco puesto que gracias a personas como él aunque saldremos heridos de esta pandemia, lo haremos reforzados.

Es un orgullo haber participado de lo que se ha hecho en IFEMA, una buenísima gestión, equipos unidos luchando contra viento y marea. Me gustaría recalcar el enorme potencial humano que ha habido. Ha sido una experiencia increíble, remando todos en la misma dirección, algo único”.

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