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Ser del Atleti

Con las pulsaciones ya casi normalizadas, tras haber pasado las dos últimas semanas, qué digo yo, los últimos meses, con el corazón en un puño y la respiración prácticamente suspendida, puedo hoy escribir algo sobre mi equipo, sobre el campeón.

Decimos los atléticos que el atleti es la vida. Suena exagerado, ya lo sé. La familia, el trabajo, la salud, etc., esas cosas son a las que solemos llamar: la vida. Y es verdad que todo eso está por encima de cualquier otra cosa. Sin embargo, claro que el atleti es la vida.

Si no eres del atleti, lo siento por ti, porque estás viviendo a medias. Si no eres del atleti, no sabes lo que es no poder dormir porque al día siguiente tu equipo se juega la liga. ¿Pero a ti te dan algo si ganan?, suelen preguntar los incrédulos y aguafiestas. Claro que me dan, pero tú no lo puedes entender: Me da vida.

La vida son también esos pequeños momentos que vivimos semana a semana con nuestro atleti. ¿O no es vida esa explosión de alegría que vivimos con los dos últimos goles de Suárez, que nos han hecho campeones? ¿No es vida gritar como un loco ese gol, con las cuerdas a punto de romperse, aún sabiendo que el lunes tengo clase de canto? Y es vida, también: la decepción, el sufrimiento, el lloro, la desesperación, la rabia, los nervios a flor de piel, la esperanza y la alegría desbordada.

Lo que no sois del atleti, lo siento por vosotros, no habéis experimentado ese torbellino de sensaciones, en tan solo unos minutos. Y eso, os lo aseguro, es vida, aunque a veces, más pareciera que te la quita.

Si eres del atleti, eres capaz de ir a Valladolid o a la Patagonia para acompañar a tu equipo en la distancia. Eres capaz de hacer cientos de kilómetros para transmitir, a los jugadores, el calor y el aliento desde fuera, desde los alrededores del estadio. Y solo si eres del atleti sabes que los jugadores te lo van a agradecer, saltando los protocolos que tengan que saltar, porque el atleti es una familia, porque el atleti, sí, es vida.

Ser del atleti es ir por la vida derrochando coraje y corazón como cantamos en nuestro himno. Ser del atleti es, como canta Sabina: aguantar, crecer, sentir, soñar, aprender, sufrir, palmar, vencer y morir; pero no así, sin más, si no a nuestra manera, de una manera especial: ¡qué manera!

Solo quienes hemos tenido la inmensa suerte de nacer atléticos sabemos que todo esto que digo es verdad. ¡Aúpa atleti!

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