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Uña, la simbiosis perfecta de la naturaleza

Qué mejor plan que visitar la Laguna de Uña y aprovechar para hacer la Ruta de El Escalerón y La Raya. Nueve kilómetros de dificultad media, 300 metros de desnivel y una duración aproximada de 150 minutos que nos llevan a disfrutar de unos parajes espectaculares

20/9/2020 - Redacción
20/9/2020 - Redacción
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A falta de unas horas para que comience el otoño, la estación que embellece más si cabe el Parque Natural de la Serranía de Cuenca, la Laguna de Uña se convierte en un paraje de obligada visita.

A tan solo 36 kilómetros de la ciudad de Cuenca podremos disfrutar de un entorno natural digno de película, donde ahora el verde de sus hojas pasará a los tonos ocres característicos del otoño que, reflejados el agua de la Laguna, logran una imagen bucólica.

Entorno que contribuye a que la Ruta de El Escalerón (P.N.S.C.-04) y La Raya (PR-CU37) se hayan convertido en unos de los senderos más visitados de la provincia de Cuenca. Algo más de nueve kilómetros de dificultad media, 300 metros de desnivel y una duración aproximada de 150 minutos, nos llevan a disfrutar de unos parajes espectaculares.

¿Y qué nos encontraremos durante esta ruta? Pues además de unas cuantas subidas y bajadas un tanto sinuosas y algún tramo bastante estrecho, podremos asomarnos -con cuidado, si tienes miedo a las alturas- a varios miradores que en su punto más alto, la Peña de San Roque, llega a alcanzar los 1.350 metros de altura. Desde allí, podremos ver el pueblo de Uña, la Laguna y los cortados, además de una suntuosa vegetación.

Si tenemos suerte, y más en esta época de berrea, podremos avistar ciervos y gamos, además de los conocidos buitres leonados que, con la majestuosidad de sus alas -más de 2,5 metros de envergadura-, sobrevuelan el lugar. Más abajo, a los pies de la Laguna nos encontraremos otro tipo de aves acuáticas como patos, ánades, cigüeñas y cigüeñuelas y un lugar de observación de las mismas construido por el Ayuntamiento de Uña. Un paraje que en 1988 fue declarado Refugio de Fauna.

Y para finalizar la ruta y reponer fuerzas, ¿por qué no un picnic a los pies de la Laguna? O sino degustar la tradicional gastronomía conquense en alguno de los establecimientos del pueblo de Uña.

Consejos: no olvidéis unos prismáticos para poder ver de cerca el vuelo de los buitres y una cámara de fotos para guardar un recuerdo de uno de los sitios más mágicos de Cuenca.

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