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Foto: Facebook Juan José Alfaro
Foto: Facebook Juan José Alfaro

Juan José Alfaro Olmedilla interviene en las jornadas 'Biblioteca pública 2021: energía, memoria y cimientos'

Bibliotecario de Villar de Olalla, hace poco galardonado con uno de los 10 Premios María Moliner 2020. Ahora se une a las jornadas impulsadas por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y la Junta de Castilla y León sobre los jóvenes como energía, lo rural como la memoria y sus bibliotecarios como cimientos.

1/4/2021 - Redacción
1/4/2021 - Redacción
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  • Las jornadas se realizarán de forma virtual el próximo lunes 5 de abril y Juan José Alfaro Olmedilla intervendrá a las 11:15 horas. “En concreto me pidieron que hablara de una actividad que hicimos en 2019, un Escape Room que hicimos aquí en la biblioteca”, señala Olmedilla.

    El bibliotecario explica que comenzó a hacer “cursos de gamificación” y, aunque ya hacía actividades antes, aprendió “lo que era llevar a las bibliotecas la dinámica del juego”. Según Olmedilla es difícil llegar a una gamificación completa, pero remarca: “Es muy interesante, porque el juego es una cosa que atrae a todo el mundo, no solo a los niños. Llegar a la gamificación, ya no solo es que prepares un juego como actividad, sino que toda la relación de los usuarios con la biblioteca se vea envuelta en una dinámica de juego”.

    Por ejemplo, nombra actividades como la ‘Oca lectora’, ‘Leer y más’ o la Escape Room. Aunque también señala que siendo el único bibliotecario, la organización es más complicada: “Todo eso lleva mucha preparación y no puedes estar en todo”. Precisamente, en las jornadas expondrá el éxito que tuvo la Escale Room, “tuvo un éxito impresionante, se nos desbordó”.

    Olmedilla cuenta que prepararon 10 sesiones para septiembre de 2019 y que tuvieron que añadir otras cinco en octubre por la demanda. Con meses de preparación, relata la aventura que vivieron aquel verano: “Lo viví muy intensamente desde el primer momento en el que esto empezó a prepararse porque esto conlleva una carga de trabajo enorme, entonces tienes que estar seguro de lo que quieres hacer, porque si no mejor no meterse”.

    Y no lo hizo solo, Olmedilla agradece mucho el apoyo que tuvo de la Asociación de Jóvenes de Villar de Olalla. “Derrochamos muchísima creatividad para poner todo tipo de pruebas, bloqueos y demás. Una chica me ayudó bastante, porque la Escape Room iba de que todos los libros se quedaban en blanco por un científico loco que había diseñado una bacteria que se come la tinta, entonces había muchas cosas sobre química y la chica sigue estudiando ingeniería bioquímica me ayudó bastante en las pruebas de cosas matemáticas, de mezclas y reacciones”.

    Tenían que preparar todo para cada sesión y dejar cada objeto en su sitio correcto, “si no se fastidia el juego”. Una experiencia que siempre recordarán tanto los que la prepararon, como los que la disfrutaron y, tal y como dice Olmedilla: “Fue una locura, pero nos lo pasamos muy bien”.

    Después de hacer la Escape Room, sus planes era repetirla el verano de 2020, pero debido a la pandemia no pudieron. La filosofía del juego como dinámica de la biblioteca también le acompañó durante el confinamiento: “Cuando me vi encerrado en mi casa en marzo del año pasado, no sabía cuánto tiempo íbamos a estar y pensaba que sería un mes. Y dices, ¿cómo estoy un mes sin hacer nada?”.

    Con sus dotes de teatro y los pocos recursos que tenía, desde que empezó la pandemia Olmedilla se lanzó a hacer vídeos con actividades, cuentacuentos… Por ejemplo, para el 23 de abril de 2020, cuenta entre risas: “Hice de Don Quijote con un croma que me hice casero en mi casa y era como Don Quijote que salía luchando contra en virus, pero al mismo tiempo proponía una actividad a la gente”.

    Todas esas actividades le brindaron más tarde el Premio María Moliner 2020: “Presenté todos los vídeos que hice y la obra de teatro de Islas, que las pudimos rodar en el verano. De forma sorprendente estuvimos entre los 10 mejores proyectos de animación de toda España”, cuenta Olmedilla.

    De momento no pueden realizar muchas actividades presenciales, pero Olmedilla espera que el año que viene, cuando acabe la pandemia, puedan recuperar el tiempo perdido. Mientras tanto, seguirá organizando y pensando actividades para continuar en contacto y para que los jóvenes y más pequeños disfruten como nunca de su biblioteca.

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