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Todos para una: Cuenca

Actualizado: 26/4/2021 17:08 - Redacción
Actualizado: 26/4/2021 17:08 - Redacción
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  • Para la historia ha quedado la mítica frase que D’Artagnan repetía a sus fieles mosqueteros: ‘Uno para todos y todos para uno’. Un símbolo que décadas después mantiene intacto su significado: trabajo en equipo y ayuda entre todos, prevaleciendo los valores de reciprocidad y lealtad.

    Y esto es precisamente lo que ha sucedido con el Centro de Estudios Penitenciaros que, como conocíamos el jueves pasado, finalmente se ubicará en la ciudad de Cuenca. Que todos hemos ido a una: trabajadores de prisiones, administraciones públicas y partidos políticos han unido fuerzas para conseguir traer un centro de estas características que, sin lugar a dudas, supondrá un gran revulsivo para la capital conquense.

    Pero quizá el éxito radica en que se trata de una iniciativa que surgió de los propios trabajadores penitenciarios, de una iniciativa que emanaba de dentro, de los verdaderos conocedores y, por tanto, de los que más podían creer y defender a Cuenca como futura base de estudios.

    Si rebobinamos unos meses, fue en agosto de 2020 cuando se presentó en el Congreso de los Diputados una Proposición No de Ley pidiendo al Gobierno de España que pusiera en marcha de un Centro de Estudios Penitenciarios y cuando la Asociación 'Tu abandono Me puede Matar' (TAMPM), integrada en menos de un año y medio por más de 4.000 afiliados funcionarios de instituciones penitenciarias, comenzó a reclamar con fuerza que Cuenca fuera sede de este centro.

    La petición de TAMPM fue gratamente acogida por los grupos municipales con representación en el Ayuntamiento de Cuenca y todos, por unanimidad -como decía Alexandre Dumas en 'Los tres mosqueteros', se unieron a favor de Cuenca instando al Gobierno de España a que la ciudad fuera la ubicación definitiva para albergar el Centro de Estudios Penitenciaros. Respaldo que también recibiría semanas después en las Cortes de Castilla-La Mancha con el mismo resultado: el apoyo de las tres fuerzas políticas.

    Así comenzaron los meses de trabajo para las distintas administraciones, que se sumaban al recorrido iniciado por la Asociación 'Tu abandono Me puede Matar', quienes seguían reivindicando esta infraestructura para Cuenca y luchando con perseverancia y conocimiento de causa para que nuestra ciudad fuera la elegida.

    Por eso, aunque los mosqueteros de Dumas era cuatro -contando con D’Artagnan–, en esta ocasión han sido muchos los mosqueteros que han trabajado con un objetivo común para lograr este gran hito para Cuenca. La suma de todos lo ha hecho posible.

    Y es que, como avanzó el vicepresidente de la Junta, José Luis Martínez-Guijarro, gracias a este Centro se formarán en Cuenca una media de 1.000 personas al año de las nuevas promociones de funcionarios penitenciarios, además de la formación continua de los 24.000 empleados públicos de Instituciones Penitenciarias que vendrán a Cuenca. Además, el colegio San Julián será habilitado como centro de formación y la residencia universitaria María de Molina, para alojamiento. Dos recursos educativos que cambiarán de finalidad.

    Con esto queda demostrada una premisa básica: si se quiere, se puede. ¿Por qué no alcanzar otros acuerdos como la permanencia del tren convencional, el inicio de la construcción de las nuevas autovías o la instalación en Cuenca de grandes empresas? Esperemos que la llegada del Centro de Estudios Penitenciarios sea el preludio de todo lo bueno que está por llegar a Cuenca.

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