Síguenos:
Edición digital

Desde el chalé y con prismáticos

Por Leo Cortijo

Comparte este artículo:
26/2/2021
Comparte este artículo:

En los veinte primeros años de este milenio han nacido en la provincia 32.783 personas, mientras que han fallecido unas 48.600. Aritmética elemental: 15.817 conquenses menos. Si este dato del INE no fuera lo suficientemente lapidario, también se puede apuntar que prácticamente la cuarta parte de la población de Cuenca es mayor de 65 años. Y por eso no es de extrañar que la estimación que maneja la Confederación de Empresarios sea que uno de cada tres pueblos de nuestro territorio está condenado a la desaparición en los próximos años. Lea los datos otra vez porque en una primera pasada igual no se aprecia del todo la aplastante contundencia de los mismos. Son para examinarlos detalladamente y para darnos cuenta del auténtico drama que vive esta provincia, punta de lanza en Europa (sí, en Europa) de la despoblación. Lo que hasta hace un tiempo era un proceso demográfico silencioso y latente –o al menos eso era lo que nos han hecho creer–, ahora ya es un problema de catedralicia magnitud.

¿Hasta dónde vamos a llegar a este paso? Con unos esplendorosos 17.140 kilómetros cuadrados, somos la quinta provincia más grande en extensión y sin embargo somos la tercera con menor densidad de población. Sólo nos superan Soria y Teruel. Y por los pelos. Con poco más de once habitantes por kilómetro cuadrado, los conquenses podríamos construirnos un chalé como el del vicepresidente en Galapagar y aún nos sobrarían metros para que al vecino lo tuviéramos que ver con prismáticos. Si la tendencia continúa, y no nos hemos tenido que ir en busca de las oportunidades que aquí escasean, ésta es una posibilidad que igual deberíamos ir contemplando… Este chascarrillo, porque no es otra cosa, puede hasta hacernos sonreír. Pero claro, si eres uno de esos jóvenes que han tenido que hacer la maleta y dejar atrás su casa, su vida y sus amigos para encontrar una opción de futuro, igual no te hace ni pizca de gracia. Y no me extraña.

Es cierto que llevamos unos años con la matraca constante de la despoblación, pero no sé hasta qué punto se han dado pasos en firme en este sentido. A nivel político, me refiero. Y social también, vaya. En el primer eslabón, porque albergo muchas dudas de que se haya hecho todo lo posible por evitarla, o si no, al menos, lo más correcto. En el segundo, porque tampoco se ha visto a grandes hordas protestando en la calle pancarta en mano para hacer llegar sus reclamaciones a donde haga falta. ¿Cuántos conquenses apoyan o tan si quiera conocen la plataforma ‘Manifiesto por Cuenca’, que tanto y tan bien está trabajando en este sentido? Sean los que sean, muy pocos me parecen para tan noble cometido.

Ahora, por fin, parece que se abre una nueva esperanza. Y más vale que sea así y termine por materializase. La nueva ley de la despoblación que plantea el Gobierno regional promete ser un espaldarazo para el control de la sangría poblacional. La ambiciosa nueva norma es pionera en el país. Además de garantizarles todos los servicios esenciales, aquellos que vengan a vivir a los pueblos de la región pagarán menos impuestos y tendrán ayudas para emprender un negocio o para adquirir una vivienda. Tal y como andan de locos por ahorrarse los tributos, no sé por qué estamos perdiendo el tiempo y no hemos lanzado ya una campaña de captación entre los youtubers. Seguro que cuando conozcan la Serranía conquense se olvidan de los Pirineos andorranos. Que vengan y se construyan los chalés aquí, que por falta de espacio no será. Ellos y mucha gente más. A ver si así dejamos los prismáticos olvidados en un cajón.

Contenido archivado en:
    PUBLICIDAD
  • Campaña piezas pan
  • Pequeños Sueños
  • Gasoleos Marin
  • El despertar de los sentidos
  • UCLM
Síguenos en:

Utilizamos cookies propias y de terceros para analizar la navegación, mejorando así su experiencia y nuestros servicios.

Saber más Aceptar