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Los fruitis contra los pitufos

Por Leo Cortijo

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19/11/2021
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Muchas veces me he preguntado dónde está el umbral que separa una promesa política y la feliz consecuencia de ésta o, todo lo contrario, palabrería barata que conduce a la nada. Hay un dicho muy castizo que dice así: Prometer y prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido (que no suene mal). A la clase política le pasa un poco eso. O bastante, mejor dicho. En campaña electoral, en plena caza de votos, no hacen más que construir castillos en el aire mediante frases con un idéntico punto de partida: «Vamos a hacer esto, vamos a hacer lo otro». Anáforas perfectamente construidas que hacen abrir los ojos como platos y pensar: ¡madre del verbo divino!, qué de cosas quiere hacer este hombre…

12 de mayo de 2021. Este día, tristemente, será recordado para los anales como uno de los más negros de la historia reciente de la ciudad. Una parte del corazón de todos los conquenses se derrumbó hace medio año al mismo tiempo que se desmoronó la calle Canónigos, uno de los emblemas más valiosos de la Cuenca patrimonial. Un desplome que generó la indignación de algunos y el asombro de todos. No es para menos. Ese mismo día y prácticamente sobre los escombros de la malograda edificación, el alcalde se comprometía a erigir de nuevo lo derrumbado. Dolz verbalizó una de esas tantas promesas. Como suelen hacer los políticos. Todos. Del color que sean. Les pasa como a los fruitis (uno dibujos animados que marcaron mi infancia, no sé si sabes de qué te hablo…). La pegadiza sintonía de entrada de esta serie cantaba algo así como: Somos blancos, somos verdes, somos negros y amarillos, somos todos diferentes y estamos muy unidos. A los políticos, lo mismo. Da igual el color que representen porque para esto están unidos por una especie de hilo invisible.

A lo que voy. El alcalde se comprometió hace seis meses que antes de que el año echara la persiana el muro volvería a estar en su sitio. Nos lo dijo a los periodistas y nosotros lo contamos a nuestros lectores, oyentes y espectadores. Bien, que levante la mano quien, por lo menos, no puso en duda que eso pudiera ser así. Yo fui el primero. Lo reconozco. No sé, igual es porque soy desconfiado por naturaleza o porque me paso media vida escuchando hablar a los políticos, pero mi fe en esas palabras del alcalde era la que era… Como ese parroquiano que oye el sermón del sacerdote mientras repasa mentalmente la lista de la compra para que no se le olvide nada. De eso que pones el piloto automático porque –repito– prometer y prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.

Pero ¡oh, albricias! Va a ser que sí. Todo indica que va a ser que sí. Es más, el Ayuntamiento se había marcado como fecha tope prevista el 20 de diciembre y es posible que la calle esté abierta al tráfico humano incluso antes de que llegue ese día. Eso sería rizar el rizo de las promesas políticas. No solo cumplirlas, sino adelantarse en el tiempo. Es para peregrinar desde la Plaza Mayor al Santuario de Las Angustias. De rodillas y sin hidratarse. Las obras, que arrancaron dos días después de la caída tras una adjudicación de emergencia a través del Consorcio, encaran ya su recta final. Los operarios que trabajan en la zona ultiman el proceso de adoquinado de la calle, uno de los últimos pasos para terminar de llevar el barco a buen puerto. No han parado prácticamente ni un día.

El desaguisado, por fácil que parezca de revertir, no lo era tanto. Y se ha conseguido. O camino lleva de conseguirse. Al César lo que es del César. Bien, alcalde. Y eso me lleva a la conclusión inmediata de que cuando hay voluntad política las cosas se lleva a cabo statim. Vamos, que cuando los políticos quieren… Y no es malo. Ojalá predominara el ejemplo. Ojalá los políticos no fueran como los fruitis y, aún siendo de distintos colores, fueran tan parecidos en este sentido. Ojalá fueran como los pitufos en lo que a esto respecta. Todos azules, sí. Idénticos para cumplir sus promesas. ¿Se imaginan? Prometer y prometer hasta meter, y una vez metido, ¡todo se ha cumplido!

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