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Un futuro por escribir

Por Leo Cortijo

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30/4/2021
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Una semana después del gran anuncio y del icónico brindis con resoli, ya conocemos algunos detalles más. En ese sentido, la semana ha sido interesante. Hablo del Centro de Estudios Penitenciarios. En orden cronológico inverso, ya sabemos que la primera promoción «permanente» de estudiantes desembarcará en territorio conquense a principios del año que viene. En concreto durante el «primer trimestre». Así lo desveló en primicia el propio secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz, en una entrevista en La Tribuna. Será entonces cuando lleguen los alumnos del curso de formación para ser funcionarios de prisiones, dentro de una oferta de empleo público que supera el millar de plazas y cuyo proceso selectivo quieren que empiece justo después de este verano. Además de esta ‘inyección’ de personas, Ortiz calcula que entre 2.000 y 2.500 trabajadores del ramo pueden recibir formación continua «rotando en distintos meses». No descarta, así mismo, que durante lo que resta de año se lleve a cabo «alguna actuación muy concreta», como por ejemplo alguna reunión o encuentro de directores.

Para empezar a andar este camino entrará en juego el campus conquense de la Universidad de Castilla-La Mancha, «fundamental» en este proceso, y en concreto el Instituto de Tecnología, Construcción y Telecomunicaciones. Un edificio totalmente nuevo que permite operar de forma inmediata, mientras se plantea la reforma y acondicionamiento del colegio San Julián, que será la sede principal. Además del edificio, en el que se impartirán las clases como tal, está prevista la construcción de unos espacios que se habilitarán como celdas, a semejanza de las que hay en cualquier prisión, y en las que los futuros funcionarios tienen que realizar sus prácticas. El entorno del colegio, en este sentido, es un espacio «idóneo» y con capacidad suficiente para hacer ese tipo de ampliación.

Más allá de esta información, la entrevista a Ortiz también revela que tiene orígenes conquenses y que nació en la provincia. Le pregunté por ello y por si había contemplado que algunos pueden haber pensado que en la toma de la decisión hayan pesado sus raíces. El secretario general fue tajante al respecto. Sabía que ese riesgo existía, pero según me comentó, por su profesión, está más que acostumbrado a tener que tomar decisiones en las que siempre hay una parte que no termina satisfecha. Con todo, ha tratado de ser lo más «objetivo posible», entre otras cosas porque el éxito de esta decisión depende de la oferta que ha hecho cada ciudad –Burgos ha sido la gran competidora de Cuenca hasta última hora– y la intención de la Institución era que la candidatura fuera buena para que la infraestructura fuese la óptima. De forma lapidaria, Ortiz reconoce en este sentido que no se ha dejado llevar por su origen, sino por la oferta que Cuenca ha puesto sobre la mesa, que era «la mejor».

El asunto en cuestión ilusiona y los conquenses, al menos una aplastante mayoría, han encajado la noticia con una sonrisa de oreja a oreja. Ahora bien, habrá que solventar algunos apartados que todavía quedan en el tintero. Y no son pequeños. Por ejemplo, qué va a pasar con los 45 niños que ahora cursan Infantil y Primaria en el colegio San Julián. El AMPA del centro, también en La Tribuna, pedía explicaciones a través de un comunicado. La asociación de madres y padres lamentaba haber tenido que enterarse por la prensa del interés de las administraciones por el colegio, «ya que en los últimos años éstas no han mostrado demasiada preocupación por el mismo». Bajo su punto de vista, los dos centros podrían coexistir, puesto que se dispone de suficientes instalaciones para ello, además de poderse «complementar mutuamente». Todas esas dudas las deberá despejar hoy mismo la delegación de Educación, que se reúne con el AMPA para detallarles todos los pormenores del proceso.

De todo lo vivido esta semana, que no ha sido poco –que no se me olvide comentar que entre tanto, el coordinador en Cuenca de la asociación de funcionarios de prisiones ‘Tu abandono me puede matar' criticó el uso partidista del Centro de Estudios Penitenciarios–, me quedo con una frase. La puso sobre la mesa Ortiz en su entrevista: «El futuro está por escribir y cuanto mejor seamos capaces de organizarlo, mejor para la Institución Penitenciaria y mejor también para la ciudad de Cuenca». Pues dicho queda. A ver si somos capaces de encajar todas las piezas del puzzle –no debe resultarnos difícil, entiendo–, triunfar por todo lo alto y dejar a todo el mundo contento.

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