Síguenos:
Edición digital

El movimiento se demuestra andando

Por Leo Cortijo

Comparte este artículo:
5/11/2021
Comparte este artículo:

Los que manejan los mandos de la nave parecen tenerlo claro. Cristalinamente claro, de hecho. Si en un plato de una imaginaria balanza colocásemos el tren convencional y en el otro la alta velocidad, los que ahora gestionan el poder no dudarían dónde poner mayor cantidad de peso. Y eso generaría en paralelo un debate. Otro más en esta Cuenca nuestra que debate por encima de sus posibilidades. Como un círculo de presocráticos con ganas de darle a la sinhueso sin saber muy bien a qué conclusiones podemos llegar. Ese debate en torno a las infraestructuras ferroviarias que dibujan la provincia de extremo a extremo tiene dos polos. No sé exactamente si se atraen o se repelen, pero defienden causas distintas. A un lado están los que consideran que el único futuro en este capítulo pasa por apostar decididamente por la alta velocidad. Al otro los que, con independencia de realizar o no esa apuesta, abogan por mantener vivo el tren convencional, el de toda la vida.

Decía que los encargados de maniobrar con las riendas de la Administración lo tienen claro porque ellos parecen decantarse por la primera opción. A todos los niveles. Pero sobre todo entre los que más pintan en esto, que es el Gobierno central. En las últimas horas, la ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana –tres cargos solo, hay que darle alguno más– ha anunciado la próxima implantación de servicios Avant entre Madrid, Cuenca y Albacete para viajeros recurrentes. Una noticia que entre los usuarios del AVE ha sido recibida con los brazos abiertos. De hecho, creen que esto puede mejorar los servicios de cara a futuro. Por reivindicar esto y mucho más trabaja una asociación constituida en Cuenca para tal fin. No son pocas las personas que residiendo en la ciudad se ven obligadas a trabajar en Madrid o en Albacete. Por eso es clave, tal y como reclaman, que haya trenes que les lleven a esos destinos en el menor tiempo posible y con prontitud para comenzar su jornada laboral.

Más allá de que los usuarios del AVE tengan muchas reclamaciones todavía por cumplir, parece que la Administración les tiende más la mano o les hace más caso a ellos que a los que defienden el tren convencional. A juzgar por los hechos, vaya. Y es que las plataformas que fundamentan su argumentario en los beneficios del ferrocarril contra la despoblación se han cansado de llevar su voz a todos los lugares y ver cómo ésta resuena cual eco en el infinito sin que nadie recoja el guante. El mejor ejemplo de ello es que se han cumplido diez meses desde que se suprimiera la línea entre Cuenca y Utiel por el temporal ‘Filomena' y ahí sigue el asunto. En la nada. No han arreglado lo viejo que se ha roto, como para pensar en invertir en algo nuevo… Lo dicho, lo tienen muy claro.

El debate está en la calle, pero cada vez menos. Por acción o por omisión, el tren convencional languidece sin que las administraciones hagan algo efectivo (y eficiente) más allá de discursos vacíos, palabrería fútil y promesas de inmediato viaje al limbo. El movimiento se demuestra andando. Y andando han demostrado que el AVE les ocupa y les preocupa. Que Cuenca tiene en él un recurso del que tirar como dinamizador social, económico y demográfico. Lógico, por otra parte, si pensamos en los tiempos y en las comodidades que ofrece. Y, por el contrario, quietos como estatuas han permanecido cuando el tren convencional entró hace tiempo en un transcurrir mortecino que apunta a lo que apunta. Esas dos actitudes a la hora de afrontar una situación resume a la perfección el momento en el que está un servicio y en el que está el otro. Empuñando la navaja de Ockham, la explicación más sencilla para este entuerto está clara: ley de vida.

Contenido archivado en:
    PUBLICIDAD
  • Diputacion cuenca fitur 2022
  • UCLM
  • Conquense Seguridad
  • Gasoleos Marin
Síguenos en: