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El río Júcar, un paseo fluvial surcando la provincia

Conocemos los lugares más bellos de Cuenca bañados por el río Júcar, que nace en la Serranía y desemboca en tierras valencianas.

24/10/2021 - Redacción
24/10/2021 - Redacción
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  • Es en los Ojos de Valdeminguete donde el Júcar empieza a llorar. Sus lágrimas brotan desde este paraje situado en Tragacete, al que podemos llegar cruzando el Estrecho del Infierno, una formación rocosa excavada por el propio río que con el paso del tiempo ha originado una senda. Es recomendable también visitar la Chorrera del Molino, mejor señalizada y desde donde podremos contemplar el primer salto del Júcar, muy próximo a su nacimiento todavía. Hasta llegar a la cascada, nos acompaña un paisaje copado por el pino negral y silvestre en pleno campo frondoso y de obligada visita en otoño, cuando adquiere un color especial gracias a la diversidad de especies caducifolias que alberga.

    A los pies de Tragacete, encontramos Huélamo, pueblo serrano por antonomasia por la elaboración de sus casas de fachada blanca y tejado rojo. En la margen izquierda del Júcar, se halla en lo alto del cerro el núcleo rural, con unas vistas privilegiadas al valle del río, espacio idóneo para la pesca a mosca. Al posicionarse a una mayor altitud que el caudal del Júcar, evita que sus crecidas invadan los hogares de Huélamo. Así, pudo escapar de las embestidas del agua, que no afectaron al patrimonio del pueblo en 2019, cuando se desbordó por completo el río a su paso, dañando solo el tramo próximo a la carretera.

    Huélamo
    Huélamo

    El río continúa acercándose a la capital, pero nos sigue dejando estampas idílicas antes y después de llegar a Uña. Minutos previos a entrar en el pueblo, nos encontramos con el embalse de la Toba, espacio elegido por los y las conquenses para darse un baño refrescante en verano y practicar deportes como el piragüismo en aguas tranquilas o el buceo. Al embalse lo alimentan precisamente las aguas del Júcar.

    Ya en el pueblo, aunque no apta para el baño, encontramos la laguna de Uña, que también bebe del Júcar junto con los aportes de otros ríos como el Arroyo del Rincón. La rivera de la laguna alberga una flora y una fauna única que podremos observar desde el mirador que se encuentra cerca de los merenderos, descendiendo por una pasarela de madera, dejando el agua justo bajo nuestros pies.

    Debido a su biodiversidad, fue declarada en 1988 Refugio de Fauna. El pueblo cuenta también con un observatorio de aves para apreciar el vuelo de los buitres que vigilan Uña. Si deseamos rodear la laguna desde las alturas podremos realizar la ruta del sendero del Escalerón a la Raya, breve y sin grandes complicaciones.

    Laguna de Uña
    Laguna de Uña

    Entre Uña y la capital, el Júcar continúa descendiendo por Villalba de la Sierra y se recrea en la zona conocida como Los Cortados, a los pies del Ventano del Diablo. Allí, continúa saltando y coloreando el paisaje de un turquesa característico. Deporte, naturaleza, ocio y turismo confluyen en este lugar que, junto a la parte de El Tablazo, hacen de Villalba de la Sierra un pueblo más que acertado para conocer el Júcar desde cerca. Además, podremos realizar barranquismo en las inmediaciones del pueblo, la vía ferrata de Los Cortados o la ruta de la noria desde Villalba de la Sierra hasta la Central Hidroeléctrica, un paseo agradable conociendo la orilla del río.

    Villalba de la Sierra
    Villalba de la Sierra

    Ya en Cuenca capital, nos adentramos en la Hoz del Júcar, una de las dos hendiduras que custodian la ciudad y que encierran el Casco Histórico. La ciudad nos muestra estampas exclusivas, como la confluencia del río Júcar con su afluente, el Huécar, cerca del puente de la Trinidad. Desde aquí comienza el paseo de madera que acompaña al Júcar desde el puente de San Antón. En el trayecto, las aguas turquesas quedan custodiadas por la hoz y el casco histórico, el que intuimos por los muros de piedra que resguardan las tablas.

    Si nos desviamos ligeramente, podremos visitar el santuario de Nuestra Señora de las Angustias o la iglesia de San Miguel, desde donde vislumbramos el Júcar de nuevo desde otra perspectiva.

    Hoz del Júcar. Imagen de Descubre Cuenca
    Hoz del Júcar. Imagen de Descubre Cuenca

    Alejándonos de la ciudad, nuestra siguiente parada se encuentra a casi 50 kilómetros, en Valverde del Júcar. Por allí continúa el río serpenteando la provincia y colándose, en esta ocasión, en un pueblo caracterizado por su riqueza patrimonial. La iglesia de Santa María Magdalena, la Plaza Mayor, el puente de Canto… son solo algunos de los ejemplos que ponen en valor al municipio.

    Valverde del Júcar
    Valverde del Júcar

    El verano es la fecha acertada para visitar Manchamar, la playa de Valverde del Júcar, donde el agua del embalse de Alarcón y la arena de la orilla conforman un paraje de interior poco habitual, pero, al mismo tiempo, más que acertado para disfrutar de un baño, deportes acuáticos o un cóctel entre olas dulces. También es recomendable acudir en invierno, entre el 5 y el 10 de enero, para participar en sus fiestas de Moros y Cristianos, declaradas de Interés Turístico Regional.

    Manchamar en Valverde del Júcar
    Manchamar en Valverde del Júcar

    El embalse de Alarcón es el encargado de conectar Valverde del Júcar con Alarcón, erigido en un meandro del Júcar y levantado como fortaleza árabe. Envuelto por las aguas del río en su curso alto, refleja en sus muros de piedra el verde azulado de las curvas del Júcar. Alarcón destaca también por su lujoso patrimonio, valorado en historia convertida en oro y leyenda. Es habitual trazar rutas alrededor del embalse o a lo largo del río a su paso por Alarcón, como el sendero de la Hoz de Alarcón. Las sendas dejan tras ellas estampas oníricas con la flora en primer plano y el pueblo amurallado decorando un paisaje empedrado y frondoso.

    En la cola del Pantano de Alarcón, se encuentra el canal del trasvase del Tajo-Segura. Es habitual visitar las hoces de Alarcón, trazadas durante siglos por el devenir del Júcar en su curso medio en plena Manchuela. El cañón central se conoce como La Herradura por la forma que ha adquirido.

    Alarcón
    Alarcón

    Ya en la zona limítrofe de la provincia, el Júcar merodea también por El Picazo, desde donde se observan las Hoces del Júcar, pues el pueblo se encuentra justo en un profundo valle en forma de depresión en la orilla de nuestro guía de hoy.

    Antes, podíamos disfrutar del tintineo del río desde La Pradera, un merendero que forma una acogedora playeta en su orilla, pero en la actualidad se encuentra cerrado. La calle Molino también nos guía hacia sus aguas, necesarias para regar las huertas de calidad más que conocidad en la zona. Cerca, podemos encontrar un embalse, fuente de recurso para una central hidroeléctrica y para el trasvase Tajo-Segura.

    El Picazo. Imagen cedida por Laura Codes Parra
    El Picazo. Imagen cedida por Laura Codes Parra

    Pasear acompañados por el reflejo del Júcar es un placer conquense de manual. Admirando sus saltos, bordeando sus curvas, saboreando el paisaje que le rodea o cobijándonos bajo la frondosidad de la vegetación que nace en su rivera. Diversas opciones que, combinadas, nos permitirán pasar el día a la sombra del Júcar.

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