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El carro de Cristian Casares: un tesoro teatral por descubrir en Santa María del Campo Rus

Maribel Medina, directora de "Mi pueblo lee", ha sido la encargada de desempolvar la carroza, que aunó La Barraca de Federico García Lorca con la obra de Jorge Manrique para crear "Los cómicos del Carro".

Actualizado: 30/8/2021 21:56 - Redacción
Actualizado: 30/8/2021 21:56 - Redacción
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  • Escondida en una nave cuya función era la de almacenar ajo, necesitada de una restauración a fondo y llena de historia y casualidades. Así se encontró la escritora Maribel Medina una carroza que une los caminos de Federico García Lorca y Jorge Manrique.

    Tal como cuenta Medina para el periódico ABC, fue en un viaje a Santa María del Campo Rus con su proyecto “Mi pueblo Lee” cuando un taxista, en medio de una conversación casual más que causal, le reveló que en una nave del pueblo había un carro titiritero abandonado que viajaba como la Barraca de Lorca de pueblo en pueblo, similar a la función que lleva a cabo Medina con “Mi pueblo Lee” y su Barraca del siglo XXI.

    Tirando del hilo, llegó hasta la fuente primaria: José Manuel Ortega, propietario de la nave e investigador empedernido de la vida y obra de Jorge Manrique. Estudiando la carroza y sus detalles, se destapa la sinergia que existe entre Manrique, Lorca y Cuenca sobre ruedas de cultura y teatro. Es aquí cuando aparecen otros dos agentes determinantes en el transcurso de la historia descubierta por Medina y contada por ABC: Víctor Cortezo y Cristian Casares.

    Cortezo, más conocido como Vitín, se codeó por su alma poeta y dibujante con la Generación del 27 en la época en la que los autores coincidieron en la Residencia de Estudiantes en Madrid. Fu allí donde, de la mano de Lorca, se convirtió en el escenógrafo de La Barraca, un grupo de teatro dirigido por el poeta andaluz, encargado de llevar el teatro clásico a los rincones menos poblados y con escaso nivel de alfabetización en España.

    Casares añade la guinda conquense de esta historia fortuita, pues el poeta y actor, en su afán por mantener viva la llama manriqueña y su vínculo a la tierra que lo vio morir, fundó en 1979 la compañía “Los Cómicos del Carro”. Fue un segundo intento de teatro ambulante que contó con la ayuda de Vitín para que la Barraca manriqueña desprendiera un halo de diseño y alma lorquiano.

    Lorca y Manrique ya estaban ligados a Cuenca antes de este hallazgo. El poeta y dramaturgo granadino llegó a la ciudad en 1932 para conocer la Semana Santa y se hospedó en el antiguo hotel Iberia en Carretería. Manrique se partió el alma en el castillo de Garcimuñoz para defender la causa de Isabel La Católica. Días después, ya solo quedaba su cuerpo sin vida en Santa María del Campo Rus, el mismo lugar donde siglos más tarde Maribel Medina se ha topado con una carroza que homenajeaba al autor. Su cuerpo descansa en Uclés junto al protagonista de su obra magna: Coplas por la muerte de su padre.

    “Visita Uclés” recogió la historia de “Los cómicos del carro” en 2019, recordando la efeméride de la muerte de Casares y contando que la compañía se movió por Uclés, Santa María del Campo Rus y Castillo de Garcimuñoz , lugares todos frecuentados por Manrique.

    En Santa María del Campo Rus sigue la carroza que se topó Medina, a la espera de restaurarse para poder exhibirla combinando historia, cultura, teatro y literatura. Todo ello fruto del legado de Lorca y Manrique, de la pasión de Cortezo y Casares, del afán por recuperar la cultura rural de Medina y de la buena memoria del taxista que, en uno de sus tantos viajes, ha descubierto una de las joyas escondidas de Cuenca.

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