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Cinco castillos de ensueño de los que enamorarse perdidamente en la provincia de Cuenca

Ahora que podemos viajar a otros municipios de nuestra provincia, siguiendo siempre las medidas sanitarias correspondientes, desde Life! Cuenca os dejamos una lista de cinco castillos conquenses en los que perder la noción del tiempo y disfrutar en un día tan romántico como hoy.

14/2/2021 - María Martínez
14/2/2021 - María Martínez
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  • Los castillos han sido, a lo largo de la historia, mudos testigos de encuentros amorosos clandestinos. Entre sus muros han guardado historias de amores imposibles, encuentros de doncellas y caballeros o duelos de miradas encendidas de un lado a otro de sus estancias. Son lugares de ensueño, sede de cuentos de nobles y plebeyos y leyendas ancestrales, protagonistas del acontecer de los siglos. Nuestra provincia tiene algunos de los castillos más hermosos de la geografía española y por eso hemos seleccionado estos cinco, representativos por su belleza, su historia y el encanto que ofrecen a sus visitantes.

    1.- Castillo de Belmonte

    Situado en la bella villa de Belmonte, al suroeste de la provincia conquense, el Castillo de Belmonte se eleva sobre el Cerro de San Cristobal. Su espectacular ubicación ofrece una panorámica envidiable a todo aquel que levanta la vista hacia los imponentes muros que encierran siglos de historia. Desde el año 1931 pertenece al Tesoro Artístico Nacional, al ser declarado ese mismo año Monumento histórico-artístico.

    A medida que nos vamos acercando al castillo podemos apreciar el buen estado de conservación en el que se ha mantenido a lo largo de los años. Accedemos por el pórtico de orden gótico, a través del cual podemos disfrutar de la construcción de una única planta en la que se disponen las diferentes habitaciones y galerías. Construido en el año 1456, fue concebido como una suerte de palacio-fortaleza de estilo gótico-mudéjar, presidido por enormes murallas y de planta pentagonal, se trata de uno de los castillos más simbólicos de nuestro país. Si prestamos atención, podremos distinguir los rasgos que señalan la antigüedad del Castillo de los tintes afrancesados que Eugenia de Montijo, emperatriz de Francia, introdujo durante su estancia con diversas restauraciones en el siglo XIX.

    Actualmente, el castillo ha sido convertido en museo con el propósito de acoger turistas y diversos eventos. En su web oficial podemos consultar precios, horarios y tarifas.

    2.- Castillo de Alarcón

    Viajamos hacia la Manchuela conquense para hallar uno de los castillos más emblemáticos de nuestra provincia. En Alarcón, villa con una historia que bebe de las culturas íbera, romana y árabe, se alza una fortaleza medieval que hará contener el aliento a todos aquellos que tengan el placer de visitarla.

    El Castillo de Alarcón se eleva sobre un entorno inmejorable. En lo alto de una colina, en plena hoz del Júcar, a orillas del Pantano de Alarcón, su enclave estratégico fue esencial para la defensa del territorio frente a los posibles ataques enemigos. Bien de interés cultural desde el año 1992, el castillo presenta una interesante planta de corte cuadrangular, con sólidos muros de piedra levantados mediante la técnica de mampostería, que une sus paredes con el resto de la muralla, buscando conseguir la máxima seguridad en el interior.

    Según los archivos históricos, el castillo fue mandado construir por Alfonso VIII tras la reconquista de la villa y la destrucción del castillo musulmán que ocupaba el mismo lugar. Posteriormente, en los siglos XIV y XV fue reformado bajo el mandato de Don Juan Manuel y Juan de Pacheco, respectivamente.

    Tras diversas labores de restauración, actualmente el Castillo de Alarcón acoge uno de los hoteles de la Red Nacional de Paradores, por lo que podemos alojarnos en algunas de sus exclusivas habitaciones y viajar en el tiempo, siglos atrás, reviviendo la historia que encierran sus paredes de piedra vista y altos techos.

    3.- Castillo de Torrefuerte

    Nos dirigimos hacia la zona norte de nuestra provincia, concretamente hacia la Serranía conquense, para encontrarnos con el Castillo de Torrefuerte. Situado en el pequeño municipio de Salvacañete, en la comarca de la Serranía Media, la enorme fortificación, situada sobre una colina, vigila territorio de tres Comunidades Autónomas diferentes: Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Aragón.

    Fotografía de Turismocastillalamancha.es
    Fotografía de Turismocastillalamancha.es

    El Castillo de Torrefuerte está muy bien conservado, eso puede apreciarse a simple vista. Lo que más destaca de esta fortaleza es su aspecto compacto con amplios muros, que trazan la silueta de planta cuadrada, acompañados de ocho torreones almenados de planta circular. El castillo, que data del Siglo XIII, cuenta con un enorme arco de medio punto, a modo de entrada, por el que, antaño, se accedía al gran patio interior con diversas viviendas distribuidas alrededor del interior de la fortaleza.

    A pesar de que no se permite la entrada a su interior, podemos observar este hermoso castillo desde diversos puntos del término municipal de Salvacañete, ya que la fortificación ocupa un lugar estratégico en el paisaje de la Serranía.

    4.- Castillo de los Bobadilla

    A escasa distancia del municipio de Salvacañete,en la Villa de Moya, hallamos el Castillo de Bobadilla. En el nordeste de la provincia conquense, la medieval Villa de Moya presenta evidentes resquicios medievales y demuestra sostener una extensa historia sobre sus espaldas. Las ruinas de Moya, declaradas como Conjunto Histórico-Artístico en el año 1982, son visita obligada para los amantes de la historia, el arte y, por qué no, del amor.

    Descubre Cuenca.
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    El Castillo de Bobadilla, situado sobre el Cerro de Moya, ha sido testigo del devenir de la historia a lo largo de numerosos siglos. En la zona se han hallado restos que datan de la Edad de Bronce y la de Hierro, aunque los registros aluden a que la construcción podría datar del siglo XIII. Siglos atrás, la Villa llegó a ser un lugar de gran importancia por su ubicación, en el proceso de La Reconquista, y en su mejor momento acogió a más de 15.000 habitantes.

    La excelente ubicación del castillo no es casualidad, por motivos defensivos se encuentra rodeado por el antiguo recinto amurallado, que resguardaba a toda la Villa, y por dos líneas defensivas propias. Además, para poder acceder había que sortear el foso de la fortaleza que lo separaba de las demás edificaciones de la Villa. Destacar el arco de medio de medio punto de una de sus entradas, que se encuentra en perfecto estado, y la enorme Torre del Homenaje con dos ventanas, desde las cuales nos podemos imaginar lo bien que los habitantes del castillo podían observar cómo se aproximaban amigos y enemigos, indistintamente. Y sí, la visita al Castillo de Bobadilla es totalmente gratuita y de acceso libre, por lo que ya tenéis excusa para visitarlo en vuestro próximo viaje y disfrutar de todas las maravillas que esconde este castillo y la antigua villa.

    5.- Castillo de Garcimuñoz

    Dirigimos nuestros pasos hacia el sur de la provincia para descubrir el último castillo que os traemos hoy. El Castillo de Garcimuñoz comparte nombre con el municipio en el que se encuentra, en la Mancha conquense. Se eleva sobre un punto estratégico de la zona, elegido por el pueblo musulmán para situar uno de sus puntos de vigilancia del lugar. Con la reconquista, el castillo fue renombrado por el caballero que lo conquistó, García Muñoz, con su propio nombre.

    Descubre Cuenca.
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    Los archivos sitúan la construcción del Castillo de Garcimuñoz, como la fortificación que hoy conocemos, en el siglo XV bajo el mandato del entonces Marqués de Villena. Podemos afirmar que la construcción sigue conservándose en buen estado si tenemos en cuenta que ha sufrido numerosos ataques a lo largo de su historia. Uno de los más importantes fue el que se organizó desde la propia corona Española porque el entonces señor del Castillo, Don Juan Pacheco, se oponía al reinado de Isabel La Católica.

    Cruzando el pórtico de estilo gótico, podemos observar con gran detalle el increíble grosor de sus muros, que alcanzan en algunos tramos los tres metros de anchura. Pero no todo era defender, parte del castillo estaba dedicado a alojar en sus aposentos a los distinguidos habitantes que tuvieron el placer de vivir en este castillo, entre intrigas palaciegas y asedios de enemigos. Actualmente, tras diversas labores de restauración, el interior se ha convertido en una mediateca y se han habilitado espacios que el ayuntamiento del municipio usa para celebrar y acoger diversos eventos. La estética casi futurista del interior, en contraste con la apariencia exterior, causa gran impacto en los visitantes que se acercan a descubrir los secretos que guarda el Castillo.

    Éstos, son solo cinco de los bellos castillos que posee nuestra provincia. Os animamos a disfrutar de los maravillosos enclaves, construcciones e historias que encierran cada uno de estos hermosos lugares, respetando siempre las medidas de seguridad y las directrices sanitarias de cada municipio.

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