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Cuenca, una fortaleza inexpugnable

Los grandes muros rocosos de las hoces creados por la acción natural combinados con los paños de muralla creados por la mano del hombre han hecho que Cuenca sea desde siglos atrás una fortaleza imposible de conquistar. Esta semana se conocía que Cuenca recibirá una jugosa subvención para rehabilitar los paños de la muralla pero, ¿cuáles son y dónde se ubican esos paños? Te lo contamos en este reportajes.

Actualizado: 11/12/2021 9:34 - Redacción
Actualizado: 11/12/2021 9:34 - Redacción
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  • La ciudad antigua de Cuenca se encuentra en una situación privilegiada entre las hoces de los ríos Júcar y Huécar, que sirven de parapeto natural para proteger la ciudad. Los primeros moradores de nuestra querida Cuenca sabían muy bien lo que hacían, pues se instalaban en una atalaya privilegiada en la que se mantendrían a salvo con poco esfuerzo, rica en recursos, con el agua fluyendo a sus pies, con alimentación garantizada.

    Si a la acción natural el hombre suma su inteligencia y astucia, conseguimos una asociación maravillosamente perfecta. Y esto es lo que sucede en Cuenca, donde el recinto amurallado se compone de las paredes rocosas naturales, los relieves kársticos de las hoces, sumados a los muros construidos por el hombre, que sellan cualquier grieta o resquicio que pudiera quedar, anulando las pocas oportunidares que aún pudiera tener el enemigo.

    Una buena muestra de que Cuenca era una fortaleza inexpugnable lo tenemos en la conquista de la ciudad por parte de Alfonso VIII y sus tropas. Según la Historia, el rey cristiano tuvo que apostarse con sus hombres durante meses en las cercanías de la ciudad, asediarla, dejarla sin suministros y colarse astutamente por una de sus puertas para conseguir tomar la ciudad. Esto contrasta con otros sitios donde la conquista consistía en asaltar las murallas o el castillo, algo que en Cuenca era imposible.

    También los rios protegían la ciudad, y es que el Júcar y el Huécar que en su confluencia formaban una especie de laguna, terminaban de conformar un perímetro defensivo perfecto al que ningún enemigo osaría acercarse.

    Las murallas de Cuenca, las que están hechas por la mano del hombre, datan de dos épocas o etapas diferentes: la islámica y la cristiana. La primera protejería la zona de la medina, y es hoy visible en la zona de la Plaza del Carmen y Mangana. Y la segunda es la más amplia, cerca un área de unas 22 hectáreas, lo que hoy conocemos como el Casco Antiguo, y podemos encontrarla en varios puntos alrededor de este.

    Las siete puertas de acceso a Cuenca.

    Todo indica, según los restos encontrados, los documentos y la Historia, que el recinto amurallado, el medieval, contaba con varias puertas de acceso y postigos repartidos por todo el perímetro. Aunque en varios libros se indica que eran siete, esto no es del todo claro. Unos se han mantenido y han llegado hasta nuestros días, y otros se han perdido, en detrimento de nuevos espacios urbanos. Entre las que aún podemos ver podemos destacar el Arco de Bezudo, reformado en épica de Carlos V, y la Puerta de San Juan. Por el contrario, entre las desaparecidas podemos citar la Puerta de Valencia o la Puerta de Huete, que se encontraría en lo que hoy es el Puente de la Trinidad.

    Paños de la muralla medieval visibles

    Podemos encontrar paños de muralla visibles en diferentes zonas, en unos casos bien conservados o incluso restaurados, y en otros casos en peor estado de conservación, perdidos entre las rocas del Casco Antiguo y las hoces.

    Entre estos paños mejor conservados y visibles podemos destacar los del propio Castillo, los de la parte trasera de la Catedral, los del Matadero Viejo, los de la Puerta de Valencia, los de la Calle de los Tintes, los de la zona del Parque del Huécar y Palafox, restaurados en los años noventa, o los del Recreo Peral, restaurados hace pocos años tras desmoronarse algunas piedras.

    Murallas de Palafox
    Murallas de Palafox

    Una magnífica noticia

    Esta semana conocíamos la noticia de que el Gobierno a de España concede a Cuenca una subvención de 3 millones de euros para poner en valor la muralla. A falta de concretar las actuaciones que se llevarán a cabo, esta es una gran noticia.

    Vivimos en una ciudad privilegiada por su patrimonio y por su historia, y los conquenses debemos ser conscientes de ello. Cuidémosla, conservémosla y amémosla.

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