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Cuenca, la huella de un imperio

La provincia era el epicentro de producción del mejor 'lapis specularis' de la época, el cual se exportaba al resto de ciudades del Imperio Romano. Gracias a esto, se construyeron calzadas de relevancia como la que unió a Cartago Nova con Complutum y que se cruzaba cerca de Pozoamargo con la que se dirigía a Caesaraugusta.

Actualizado: 20/3/2022 9:35 - Cristina Mora Jiménez
Actualizado: 20/3/2022 9:35 - Cristina Mora Jiménez

La provincia de Cuenca fue conquistada por los romanos a partir del año 179 a.C. por Tiberio Sempronio Graco, debido a la riqueza de la tierra y a las posibilidades económicas fruto de la explotación de sus minas. Todavía en la actualidad, si se realiza una ruta a lo largo de su territorio, se puede observar la huella que dejó uno de los imperios más importantes de la historia.

Se conocía a Cuenca como el epicentro de producción del mejor lapis specularis de todo el mundo, un tipo de yeso selenítico que se utilizaba como vidrio para las ventanas y aplicaciones similares, el cual se exportaba al resto del Imperio Romano. Actualmente, estas minas están abiertas al público y se pueden visitar, como son los casos de las minas de La Mora Encantada en Torrejoncillo del Rey, La Condenada y La Vidriosa en Osa de la Vega y Las Cuevas de Sanabrio de Saceda del Río en Huete.

Fuente: Web Mina La Condenada
Fuente: Web Mina La Condenada

CALZADAS ROMANAS EN LA PROVINCIA

Debido a la importancia de este material, no era de extrañar que la provincia de Cuenca estuviera surcada por multitud de calzadas romanas, ya que por ellas se transportaba dicha mercancía. Estas comunicaban el centro de la península ibérica con otras zonas importantes como Sagunto, Caesar Augusta y Cartago Nova. Hay que destacar, que gracias al estudio de textos antiguos como “Itinerario de Antonio” se ha podido ofrecer un análisis detallado de las vías que recorrían estas tierras.

La vía principal de la provincia era la que unía Segontia y Ercávica. A su vez, esta tenía dos ramales, uno que iba a Segóbriga por Alcázar del Rey y otro que se dirigía a Villas Viejas por Carrascosa del Campo. Después, ambos ramales convergían en Villarejo de Fuentes y desde allí pasaba por numerosos pueblos y pedanías de la provincia, mientras se dirigía a través de Albacete y Murcia a Cartagena (Cartago Nova).

Otra vía importante, es la que venía de Complutum, actual Alcalá de Henares, la cual pasaba por numerosos municipios, como Uclés, llegando hasta Segóbriga, lugar donde enlazaba con la vía que iba a Cartago Nova. La calzada que llegaba de Complutum, contaba con otros ramales menores que la unían con las provincias de Toledo y Ciudad Real. Uno de estos ramales secundarios sale de Pozoamargo y otro desde Uclés por Acebrón.

Así pues, cabe destacar, que en Pozoamargo se conservan, todavía, vestigios de calzadas romadas, ya que allí tenía lugar un importante cruce de caminos.

Calzadas romanas en la provincia de Cuenca/ Fuente: Web de Tarraconensis.com
Calzadas romanas en la provincia de Cuenca/ Fuente: Web de Tarraconensis.com

También hay que nombrar las vías secundarias, las cuales unían entre sí las principales ciudades romanas de la provincia y la región. Como la que comunicaba Laminio (Lagunas de Ruidera) con Zaragoza y Valencia, en cuyo cruce de caminos se unían las vías de Mérida, Jaén y Córdoba.

La anterior, pasaba por el municipio albaceteño de Chinchilla (antiguo Saltigi), Villagarcía del Llano, Ad Putea (antigua mansión de descanso situada entre Ledaña e Iniesta) y Almodóvar del Pinar, donde se bifurcaba en dos caminos para llegar a Zaragoza.

Uno de estos caminos pasaba por las mansiones de Valebonga y Urbiaca, pasando por Teruel a Zaragoza. No se sabe con exactitud dónde estaban situadas las mansiones, pero se cree que la primera estaría alrededor de Reillo y la segunda en Cañete o Villar de Domingo García.

A su vez, el segundo camino en el cual bifurcarba la vía que pasaba por Almodóvarir ía de Chumillas a Valeria y desde allí pasaría de Tórtola a Carrascosa de la Sierra y llegaría a Zaragoza por Guadalajara.

Por último, si hablamos de los caminos secundarios, no podemos olvidar aquellos que unían a los municipios conquenses entre sí, entre los que destacaba el que enlazaba Huete por Villar de Olalla, el de Segóbriga con Valeria y el de Iniesta con Pozoamargo.

De este modo, las vías de comunicación que atravesaron la provincia permitieron comunicar las ciudades del interior con la costa del Mediterráneo.

LAS PRINCIPALES CIUDADES ROMANAS

Son numerosas las ciudades romanas distribuidas en Cuenca, las más conocidas son Ercávica, Segóbriga y Valeria. Pero también se sabe de la existencia de Alaba, aunque se desconoce su ubicación exacta y de Egelesta, la cual se cree que estuvo ubicada en La Manchuela albacetense, pese a que durante años se le confundió con la Ikalesken ibérica situada en Iniesta.

Alrededor de estas ciudades importantes, se podían encontrar muchas veces asentamientos rurales, dependientes de estas. Algunos ejemplos son el pagus Oculensis en Uclés o el vicus de la Fuente Vieja en Almocid del Marquesado, los cuales dependían de Segóbriga.

Ercávica/ Fuente “Descubre Cuenca”
Ercávica/ Fuente “Descubre Cuenca”

SEGÓBRIGA

Se sitúa sobre el cerro de Cabeza del Griego en el termino municipal del municipio conquense de Saelices. Fue el centro del control económico y de comercialización de las minas de lapis specularis.

Su monumentalización fue a partir de la época de Augusto, ya que el emperador la elevó a municipium en su viaje a Hispania en 15 a.C. De esta forma, dejó de pagar tributo a Roma y se convirtió en población de ciudadanos romanos.

Tras este nombramiento, Segóbriga comenzó un ambicioso programa de construcciones, entre las que destaca el foro, el cual presenta anfiteatro, aula basilical y termas monumentales.

MANSIONES JUNTO A LAS VÍAS DE COMUNICACIÓN

Cerca de las calzadas romanas se encontraban a menudo mansiones, una especie de posadas. Hay que destacar especialmente la de Urbiaca en la calzada hacia Caesaraugusta, esta se identifica con Noheda, pedanía de Villar de Domingo García.

El conjunto arqueológico es de época tardorromana, en este destaca la llamada Sala Triabsidiada. El suelo de dicha estancia presenta una superficie de 300 m2 pavimentada con mosaicos, mientras el zócalo de las paredes está decorado con mármoles de las canteras del Mediterráneo.

En el mosaico se puede vislumbrar un cortejo nupcial y escenas dedicadas al dios Baco. La riqueza figurativa de este, así como la de sus materiales, lo convierten en uno de los mejores conservados del Imperio Romano hasta la fecha.

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