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La importancia de los bosques en la provincia de Cuenca

El 21 de marzo es el día internacional de los bosques, una fecha para recalcar el valor de estos y los recursos que proporcionan, colaborando al desarrollo rural de la zona. La buena gestión de los bosques puede evitar incendios, purificar acuíferos, preservar las especies que viven en ellos y frenar la despoblación.

Actualizado: 21/3/2022 8:38 - Cristina Mora Jiménez
Actualizado: 21/3/2022 8:38 - Cristina Mora Jiménez

En Life!Cuenca hemos querido recordar la importancia de los bosques en nuestra provincia, así como hablar de los riesgos que supone el abandono de estos.

Para conocer de primera mano las consecuencias de una mala gestión de nuestros montes, la repercusión de esto en el desarrollo rural y las posibles soluciones, hemos entrevistado a Héctor Abarca Velencoso. Él es biólogo y cofundador de la consultora forestal Dendron, así como, de la Asociación La Manchuela por el Clima.

- ¿Cuál es la importancia de los bosques en una provincia cómo Cuenca?

El 47,3% de la superficie de la provincia de Cuenca es forestal. El pino laricio (Pinus nigra) es la especie más común y es la conífera más resistente de Europa. La cubierta del tejado del monasterio del Escorial o los mástiles de los navíos de la Armada Invencible española fueron fabricados con pino de Cuenca. Sólo en la provincia de Cuenca se cortaban 250.000 m3/año, pasando en los últimos años a apenas la mitad (124.000 m3/año) debido a la pérdida de valor que ha sufrido la madera en los últimos decenios. Además, la Serranía de Cuenca tiene varias figuras de protección que ayudan a la conservación de muchísimas especies. Los bosques de Cuenca son proveedores de muchísimos servicios ecosistémicos. Algunos ejemplos son la excelente calidad del agua que aprovechan compañías como Solán de Cabras, el excepcional recurso micológico que atrae a cada año a cientos de turistas o, de manera general, el incalculable valor del patrimonio natural que mejora la salud física y mental de todas las personas que transitan nuestros montes.

- Es de vital importancia cuidar nuestros bosques, ¿qué riesgos corremos como sociedad si estos se encuentran en mal estado? ¿Qué sucederá si se produce un incendio en dicha situación?

La superficie forestal arbolada viene experimentando un incremento continuado y significativo en los últimos 50 años. El éxodo rural, con una consecuente disminución o incluso cese de usos del monte como la extracción de leñas y el pastoreo, ha propiciado un marcado avance de los bosques. El abandono de muchas fincas se muestra en datos como que solamente se aprovecha 21% de lo que crecen nuestros bosques cada año. Esto lleva aparejado la acumulación de gran cantidad de biomasa, que podría ser un recurso del cual obtener un beneficio económico, pero se convierte en un grave problema en caso de incendio forestal.

Este aumento de biomasa, sumado al cambio climático que está provocando el aumento de la temperatura y la disminución de las precipitaciones, tiene como consecuencia que los incendios forestales cada vez tengan mayor virulencia. Algunos de los últimos incendios de la península ibérica han llegado a alcanzar la sexta generación, los cuales están fuera de nuestra capacidad de extinción. Los daños económicos, sociales y medioambientales de estos incendios son muy graves, como se vio el verano pasado en la provincia de Málaga.

Como te comentaba anteriormente, la pérdida de valor de la madera, que era el principal recurso explotado, ha provocado que los propietarios perdieran el interés por gestionar sus fincas forestales, ya que no les daban apenas rentabilidad. A esto hay que sumar la continuada despoblación de las zonas forestales. La consecuencia es que en la actualidad solo se gestionan algunas fincas de los grandes propietarios y Montes de Utilidad Pública. Por este motivo desde Dendron queremos incentivar a los pequeños propietarios a agrupar la gestión de sus parcelas para alcanzar la rentabilidad a sus fincas con nosotros. También ayudar a los propietarios que tienen sus fincas ordenadas a que cumplan los planes de ordenación y ejecuten los aprovechamientos forestales necesarios para mantener sus montes en buen estado.

- Las cuencas y los humedales forestales proporcionan un 75% de los recursos mundiales de agua dulce, ¿qué medidas pueden tomar las instituciones para la mejor conservación de estos parajes? ¿Crees que se está avanzando al respecto?

En primer lugar, tanto las instituciones como los ciudadanos debemos empezar a valorar el agua como se merece. Nuestros acuíferos están sobre explotados y contaminados por nitratos debido a la agricultura intensiva y a la ganadería industrial. Mientras tanto, nuestros montes, que son los encargados de mejorar la infiltración del agua de lluvia favoreciendo la recuperación de los acuíferos, se encuentran abandonados.

Debemos presionar a nuestras instituciones a que faciliten el desarrollo del sector forestal tanto como se apoya al sector agrícola. En un bosque abandonado los árboles se encuentran en una situación de alta competición por el espacio y los recursos, esto provoca que el bosque no sea capaz de purificar e infiltrar toda el agua que podría hacia el acuífero. Por ello, en un futuro tan desesperanzador con respecto al cambio climático, debemos comenzar a realizar una gestión forestal multifuncional que, además de aprovisionarnos de agua, sea fuente de riqueza y biodiversidad.

- ¿Qué iniciativas podemos tomar de forma privada para ayudar a la conservación de los bosques? ¿Crees que las empresas están concienciadas con la conservación de los ecosistemas?

Los propietarios forestales deben tomar conciencia sobre la importancia de mantener las masas forestales de sus fincas en un buen estado para el conjunto de la sociedad. Las masas forestales, a parte de los recursos materiales que podemos obtener de ellas como puede ser la madera, la resina o las setas, aportan otras muchas externalidades que pasan desapercibidas pero que no por ello son menos importantes. Son sumideros de carbono, nos aportan oxígeno, son fuente de biodiversidad de la cual se obtienen medicinas, nos ayudan a mejorar nuestro estado mental… Todo esto, cuyo valor en muchos casos es incalculable, no es valorado actualmente en el precio de las cosas que consumimos. ¿De verdad creemos que sería posible comer productos de la cuenca del río Segura si no fuese por el agua que generan los bosques de la serranía celtibérica? Esperamos que con el paso del tiempo aprendamos a valorarlo como consumidores y a compensar económicamente a todos esos propietarios forestales por la gestión de sus montes. De cualquier otro modo, estaremos condenados a perder la base que sustenta nuestras sociedades humanas, que son nuestros ecosistemas forestales y todos estos servicios ecosistémicos que nos mantienen vivos en este planeta.

En lo referente a las empresas, hay algunas que sí que están empezando a hacer algunas cosas, pero casi todas encaminadas a la reforestación debido al famoso mercado del carbono. Nosotros creemos que es más importante gestionar las masas ya existentes para que estén en buen estado de conservación que seguir aumentando la superficie forestal y después olvidarnos de ella. Plantar un árbol y después abandonarlo a su suerte no es mejorar los ecosistemas, sino simplemente un acto publicitario. Por eso, invitamos a las empresas realmente comprometidas que quieran transcender y generar un impacto real en su entorno a trabajar con nosotros, para invertir su dinero en la mejora real de las masas forestales y las comunidades rurales que dependen de ellas.

- El sector maderero en Cuenca ha tenido una gran relevancia a lo largo de los años, sin embargo, en las últimas décadas ha decaído ¿a qué puede deberse? ¿Cómo repercutía en la economía de la provincia?

Antiguamente existían cerca de 25 aserraderos distribuidos por la provincia y actualmente apenas hay tres o cuatro, lo cual nos muestra el declive de la industria de primera transformación en Cuenca. Muchísimas familias vivían del monte en Cuenca, y como consecuencia de este declive, ahora podemos ver como algunas de las zonas más despobladas de España también coinciden con las zonas forestales.

La pérdida de relevancia del sector ha sido provocada principalmente por la bajada del precio de la madera con la apertura del mercado global. Muchos de nuestros productos forestales no pudieron competir con la madera rusa o la miel y el piñón chino. Muchas de estas industrias no pudieron llevar a cabo las inversiones necesarias en tecnificación para reducir los costes de producción, en marketing para vender la extraordinaria calidad de nuestros productos o simplemente, no veían la rentabilidad del negocio y decidieron abandonarlo.

Gancheros del Alto Tajo sobre el Río Escabas/ Fuente: Imagen cedida por el Ayuntamiento de Priego
Gancheros del Alto Tajo sobre el Río Escabas/ Fuente: Imagen cedida por el Ayuntamiento de Priego

- Ahora se traen maderas de otros países, en numerosas ocasiones, de peor calidad, pero a mejores precios ¿qué consecuencias tiene esto?

Es muy triste. En pleno auge de la construcción con madera debido a factores como que favorece a la absorción de carbono o que mejora el aislamiento de las viviendas, las empresas españolas tienen que traer madera del extranjero mientras nuestros montes están repletos de madera de mejor calidad abandonada por sus propietarios.

En primer lugar, esto va en contra de la economía circular. Todo el carbono absorbido por ese pino y más, ha sido devuelto de nuevo a la atmosfera en su transporte en barco a España. En segundo lugar, también va en contra de la recuperación democrática y económica de nuestras zonas rurales, que en algunos casos aún producen madera. Un mayor esfuerzo de los consumidores para consumir productos locales tendría un efecto inmediato en todo el sector y las zonas deprimidas en las que se encuentra.

En conclusión, los bosques ayudan a mejorar la calidad del agua y el aire, favorecen la conservación de las especies y forman parte de un ecosistema, el cual se ve alterado si estos están en mal estado. Sin embargo, cuando la madera de los bosques conquenses perdió su valor económico, debido a la importación de otras maderas más económicas pero de menos calidad, estos dejaron de gestionarse debidamente.

La mala gestión de los bosques puede afectar a la biodiversidad de la zona, así como, producir una catástrofe en caso de incendio. A su vez, la pérdida de la madera (y los derivados de esta) como recurso económico, puede llevar a acusar la despoblación de la zona, ya de por sí preocupante.

Para evitarlo, debemos hacer un llamamiento a la responsabilidad tanto individual como colectiva, porque solo de esta forma se podrá seguir disfrutando de este entorno natural y de los beneficios económicos y de salud que nuestros montes nos ofrecen.

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