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El labajo en Tébar. Imagen de tebar.es
El labajo en Tébar. Imagen de tebar.es

Ocho maravillas naturales de la Manchuela conquense

Conocemos algunos de los paisajes idílicos que recorren esta comarca de la provincia de Cuenca, enriqueciendo el valor y el patrimonio de sus pueblos.

27/2/2022 - Redacción
27/2/2022 - Redacción

Al sureste de Cuenca y compartiendo territorio con los terrenos limítrofes de Albacete y Valencia hallamos la comarca de la Manchuela. Esconde rincones que guardan secretos todavía por explorar, con infinitud de municipios que atesoran un patrimonio cultural y artístico envidiable y con una historia más que memorable.

Pero en esta ocasión, surcamos la Manchuela en busca de joyas creadas por la naturaleza. Ríos, valles y hoces diseñan un paisaje en esta zona de la provincia que enclaustra estampas dignas de destacar. Hoy, viajamos por sus pueblos descubriendo maravillas que la naturaleza ha regalado de manera exclusiva a la comarca.

Las hoces de Alarcón

El pantano de Alarcón es sin duda uno de los grandes atractivos de la Manchuela. Abarcarlo en plenitud se antoja, cuando menos, complicado. Por ello, hemos escogido un rincón que conecta la presa de este pantano con la de El Picazo: las hoces de Alarcón. Entre ambas construcciones en las que intervino el ser humano, dos empinadas paredes enclaustran al río Júcar en su merodeo por el municipio. Los escarpes poblados de pinares se enraízan sobre la roca caliza creando un paisaje único dividido por el caudal turquesa del curso fluvial.

descubrealarcón.es
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Reserva natural Hoces del Cabriel en Iniesta y Minglanilla

Al sureste de la provincia de Cuenca, en la zona colindante con Valencia, las Hoces del Cabrielbrotan en medio de un espacio excepcional que roza también la provincia de Albacete. El enclave nos regala estampas dignas para el recuerdo gracias a la naturaleza variopinta propia de la zona.

La amalgama ambiental que aquí se recrea es especial debido a los tres hábitats distintos que posee: mediterráneo, rupícola y de ribera. Estos se encuentran entremezclados con escarpes y farallones rocosos de hasta 100 metros de desnivel y el serpenteo del rio, unido a la inmensa riqueza de flora y fauna que acoge este enclave tan especial.

Nos dirigimos hacia la presa de Contreras, concretamente guiando nuestros pasos al sur. Allí discurre a lo largo de 12 kilómetros por la margen derecha del río Cabriel un paisaje mágico albergado por los municipios de Minglanilla e Iniesta, pertencientes a la Manchuela. La margen izquierda se encuentra ya bajo tutela de la Comunidad Valenciana. Las inmediaciones de la Reserva se caracterizan por poseer una zona sin grandes relieves, que contrasta una vez que se entra en ella con las impresionantes formas que se han creado fruto de la erosión en Los Cuchillos de Contreras y el Valle de Fonseca.

areasprtoegidasclm.es. Camino de la Fonseca
areasprtoegidasclm.es. Camino de la Fonseca

Paraje de La Rá en Motilla del Palancar

El típico paisaje de la Manchuela lo encontramos en esta llanura situada a unos cinco kilómetros del espacio urbano de Motilla del Palancar. De manera concreta, el paraje de la Rá está entre la carretera Nacional III y la carretera de La Roda. Las carrascas destacan en la inmensa planicie adornada por los cultivos.

Motilla.com
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La Pesquera

El municipio conquense lo atraviesa el río, que establece un terreno pedregoso e irregular en la zona. A su paso por La Pesquera, el Cabriel origina paisajes dignos de admiración como el paraje del Perejil y el del Salto de Pajazo. Los manantiales de “la Fuente” y “la Olmedilla” son sin duda dos de los espacios más vistosos de la zona.

Pero si cabe destacar un hallazgo natural de renombre en el entorno son sus minas de sal. Aunque el cese de actividad se produjo en el siglo XX, su posterior abandono y la ausencia de reformas han convertido sus galerías subterráneas en un espacio poco seguro. Aun así, el sendero que guía hasta la zona es accesible, por lo que disfrutaremos de un paseo tranquilo y sin complicaciones.

La Pradera en El Picazo

Ya en la zona limítrofe de la provincia, el Júcar merodea por El Picazo, desde donde se observan las Hoces de este río, pues el pueblo se encuentra justo en un profundo valle en forma de depresión en la orilla de nuestro guía de hoy.

Antes, podíamos disfrutar del tintineo del río desde La Pradera, un merendero que forma una acogedora playeta en su orilla, pero en la actualidad se encuentra cerrado. La calle Molino también nos guía hacia sus aguas, necesarias para regar las huertas de calidad más que conocida en la zona. Cerca, podemos encontrar un embalse, fuente de recurso para una central hidroeléctrica y para el trasvase Tajo-Segura.

La Pradera. Imagen cedida por Laura Codes
La Pradera. Imagen cedida por Laura Codes

La Sierra del Sestero en Sisante

Aunque en la actualidad algunas ya se encuentran secas, en lo alto de esta cordillera se acumulaba agua en las pilas naturales de roca caliza. Las porosidades kársticas permitían a los campesinos recoger de aquí el agua. Sisante enclaustra otros espacios naturales más que relevantes, como sus torcas, el paraje del Concejo, la Hoz de Buedo o la Caña Real de Andalucía.

Sisante.es
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Los Terrones en Tébar

Siguiendo el rastro que crea la roca caliza, en Tébar encontramos este mar de piedra agrietado y rojizo. Antes de llegar, tendremos que pasar por La Fuentecilla, una fuente natural custodiada por las moreras que germinan en los meses veraniegos. Desde el municipio nos aconsejan visitar el paisaje en época otoñal, cuando la lluvia recorre los raíles kársticos.

No podemos irnos de Tébar sin visitar La fuente Perrera, el paraje Calvillos (que podremos avistar desde el mirador del cerro de Santa Quiteria), o el Labajo, un pequeño y agradable lago.

tebar.es
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Pino de Casablanca en Ledaña

En la aldea de Casablanca, perteneciente al municipio de Ledaña, nos topamos con un pino piñonero de elevadas dimensiones. Forma parte de la flora típica de la Manchuela, aunque es un caso especial, pues su tronco roza los cuatro metros de diámetro. Dado su altura, los rayos no han dudado en hendirlo y partirlo en alguna ocasión, de ahí el aspecto mordido y torcido de su copa. Sin duda, una de las joyas por explorar del territorio del sureste conquense.

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Ocho son los espacios que hemos conocido hoy. Junto a ellos encontramos infinitud de joyas más que encierra el cofre de la Manchuela, con un patrimonio artístico y cultural lleno de diamantes pulidos y apreciados por los conquenses y visitantes que se acercan hasta la región.

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