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Fotografía de Descubre Cuenca
Fotografía de Descubre Cuenca

Las pinturas rupestres de Villar del Humo, un auténtico viaje en el tiempo

Para aquellos que quieran hacer rutas y viajes sin importar el tiempo, Villar del Humo cuenta con un amplio abanico de actividades y planes. Además, en el centro de su oferta turística están las pinturas rupestres, donde se remontan al año 10.000 a.c.

25/4/2021 - Redacción
25/4/2021 - Redacción

Aunque el tiempo no acompañe, para los conquenses que se aventuren a hacer alguna excursión y alguna ruta, Life! Cuenca os contamos la historia de las pinturas rupestres de Villar del Humo.

Esta localidad conquense se encuentra en la Serranía de Cuenca, a 80 km de la capital (más o menos una hora y media en coche). El pueblo está rodeado de naturaleza, se encuentra junto al río Vencherque, afluente del Cabriel y con muchas rutas que hacer.

Su historia va de la mano de las pinturas rupestres, que tienen entre 8.000 y 3.500 años de antigüedad. Se remontan a dos momentos históricos: El Neolítico, con carácter naturalista y de tonos rojizos; Y a la Edad de Bronce, con más variedad cromática entre anaranjado y castaño.

Fotografía de Descubre Cuenca
Fotografía de Descubre Cuenca

Escenas de caza, animales, figuras abstractas o esquemáticas, forman el mayor conjunto de yacimientos de Arte Rupestre Levantino de Europa. Se sitúan en diversos refugios en lugares como la Peña de Escrito, Selva Pascuala y la Peña del Castellar. En total son más de 170 figuras, que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998. ‘Descubre Cuenca’ las describe como un regalo del pasado y “un homenaje a la belleza atemporal”.

Para seguir viajando por el tiempo, se puede visitar a las afueras del pueblo la Torre Barrachina. De origen musulmán, se construyó en el siglo XI con una finalidad defensiva, pero hay misterios y dudas que la rodean debido a que se encuentra lejos del núcleo urbano.

Fotografía de Descubre Cuenca
Fotografía de Descubre Cuenca

También con una historia curiosa detrás, está el molino de la Hoz, que actualmente es una propiedad privada. Durante la Guerra Civil, en enero de 1938 fue refugio de algunos habitantes del pueblo que creyeron que llegaba el fin del mundo tras presenciar una aurora boreal.

Se puede llegar siguiendo una ruta muy cercana al núcleo urbano, el Paseo Fluvial del río Vencherque. Un tramo muy recomendado por su fauna y flora, además de ser más accesible. El blog ‘Zascandileando’ lo describe como “impresionante”, donde “la cámara tiraba fotos sola” y resaltan la estructura de madera, “anclada para habilitar su tránsito a todos los públicos”.

Otras rutas son las que ofrece Villatur, tienen que ser grupos mínimos de dos adultos y por un precio incluye guía, la opción de almuerzo o comida campera, el seguro de viaje y actividad. Son tres: Ruta Pascuala, Ruta Barrachina y Ruta Marmalo. Las tres se diferencian en la cantidad de lugares que incluyen.

La Ruta Pascuala recorre las representaciones pictóricas más emblemáticas y representativas del Arte Rupestre Levantino, en el abrigo de Selva Pascuala. La Ruta Barrachina incluye, además de la Selva Pascuala, una visita a la Torre Barrachina y a la Peña del Escrito con representaciones del año 10.000 a.c. y pinturas simbólicas del neolítico.

Por último, la Ruta Marmalo incluye todo lo anterior más la visita a Marmalo, unos abrigos rupestres que se encuentran en la zona más inaccesible y salvaje del recorrido. También la Peña San Antonio, donde el viento, el agua y el hielo han esculpido la forma de un rostro humano.

Fotografía de Villatur
Fotografía de Villatur

Para terminar, un plan que quizá hay que reservarlo para días con muy buena temperatura son las aguas bravas del Carbriel. Unos descensos, acompañados de monitores, llenos de emoción y aventura. Aunque, para los días más nublados, se puede visitar las Chorreras del Cabriel, un paraíso que merece la pena visitar.

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