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Recorrer Cuenca en una moto icónica, la Vespa

La Vespa es una joya italiana de dos ruedas, reconocida en todo el mundo e incluso ha sido otra protagonista más en películas como Vacaciones en Roma. El Vespa Club Cuenca le rinde homenaje y esperan volver a celebrar concentraciones en 2021 si la situación sanitaria lo permite.

12/12/2020 - Lucía Torres
12/12/2020 - Lucía Torres
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  • El Vespa Club Cuenca tiene como protagonista a la icónica moto italiana y, aunque la pandemia ha obligado a aparcar todos sus eventos, el presidente del club Julio Molero no pierde la esperanza en que la vacuna mejorará la situación sanitaria y podrán volver a celebrar alguna concentración en 2021.

    La Vespa es una moto tan emblemática que, para quien no sepa de qué modelo se trata, solo hay que recordar a Audrey Hepburn y Gregory Peck en la película Vacaciones en Roma, conduciendo la Vespa por las calles italianas. También, sin ir muy lejos, la reciente película de U.N.C.L.E que protagonizan Henry Cavill y Armie Hammer, u otras como La dolce vita, Amanece que no es poco, La intérprete, Perdona si te llamo amor, etc.

    Fotogramas de las películas de la página web de Vogue y Sensacine
    Fotogramas de las películas de la página web de Vogue y Sensacine

    Para recorridos de película, no hay mejor sitio que los paisajes de Cuenca y Julio Molero recuerda los eventos de otros años con mucho cariño: “Cuando hacemos las concentraciones en la plaza mayor es una pasada, ves joyas que de manera habitual no las ves circulando. En el evento que hacemos en junio viene gente de toda España, hacemos una ruta por toda la sierra, paramos en la Ciudad Encantada, hacemos una comida de hermandad, una yincana que es un concurso de habilidad con un trampolín, con conos, conciertos, etc”.

    Añade que desde hace dos años realizan una ruta nocturna por el casco antiguo el viernes anterior a la concentración y, aun siendo un club más joven que otros de España, sus concentraciones son muy conocidas. “No es una referencia, pero al que le gusta salir con la Vespa casi siempre se lo apunta en el calendario por los paisajes y carreteras que hay aquí, son bestiales”.

    Julio reconoce que de todos los viajes, rutas y eventos es imposible elegir un recuerdo o anécdota que destaque del resto: "Cada salida con la vespa es una historia". Cuenta que cada recorrido es una aventura y pone de ejemplo el año en el que el Vespa Club España organizó una vuelta por el país enlazando rutas entre los clubes y pasando un relevo: "Nosotros tuvimos que ir a Sacedón a por el testigo y al día siguiente llevarlo a Albacete. El punto de encuentro que escogimos fue Villalgordo del Júcar y, por ejemplo, un socio tuvo que venirse en grúa por un problema mecánico".

    Que se rompan piezas de la moto o tener problemas mecánicos es el riesgo que corren en cada viaje, pero Julio asegura que no es lo más común. Además, explica que el mundo que rodea a la vespa “se mueve mucho”. Algo imprescindible para las reparaciones: “Hay muchas vespas funcionando y muchas restauradas, gracias a todo eso, en varias casas comerciales de repuestos prácticamente puedes encontrar todas las piezas ahora mismo”.

    De esta cuestión, Julio destaca que las restauraciones son trabajos muy laboriosos y delicados, teniendo en cuenta que algunas motos pueden alcanzar los 60 años: “Yo tengo cuatro Vespas, de las cuales dos eran de mis abuelos y las tengo restauradas por completo, con su color original y manteniendo la estética lo más parecida posible a cómo salió de fábrica”. Sin embargo, no todo el mundo las conserva exactamente igual que hace 50 años, ahora cada uno la personaliza con nuevos colores, estampados y formas.

    Desde los años 50

    Julio Molero explica que la Vespa llegó a España en el año 53 y poco después surgió el Vespa Club de España seguido de los clubs regionales. El de Cuenca “ya existía desde el año 57” y gracias a un coleccionista han podido recuperar toda la documentación del primer club.

    El final del club llegó en los años 70, “quizá por falta de gente o actos dejó de hacer cosas”, asegura Julio. No fue hasta 2015 cuando volvieron a refundar el club respetando el nombre, en honor al primero: “Prácticamente hacemos lo mismo, rutas, salimos por toda la provincia, por la parte de la serranía subimos mucho, estamos hermanados con varios clubes como el de Albacete, Alcalá de Henares, hacemos rutas a mitad de camino, vamos a las concentraciones que hacen ellos… El club tiene movimiento, lo que pasa es que ahora llevamos varios meses parados”.

    Desde 2015 han pasado de ser 15 personas a más de 100 y Julio comenta que, en poco tiempo, Cuenca se ha situado en el calendario de los eventos más importantes de los aficionados de la Vespa. Al final, el club se ha convertido en una familia que cada día crece más y al que todavía le quedan muchos viajes y aventuras por recorrer.

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