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Rincones de la Catedral: los Patios de la Limosna, sus miradores "colgados"

Con una vista panorámica a la Hoz del Huécar, los Patios de la Limosna se componen de dos terrazas contiguas. Conocemos también el espacio musealizado bajo este lugar.

27/11/2021 - Redacción
27/11/2021 - Redacción
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  • Colgados en plena hoz y en el remanso de paz más codiciado y desconocido de la Catedral de Cuenca nos aguardan los Patios de la Limosna. El claustro de la Catedral no es el único tesoro que custodia el Arco de Jamete: al entorno ajardinado de los miradores se puede acceder desde el patio interior al aire libre de la Catedral por un pasillo ancho y empedrado junto a la Capilla del Espíritu Santo. El enclave que se convierte hoy en nuestro rincón protagonista es un diamante pulido a base de naturaleza, patrimonio y brisa conquense.

    En 2018, se puso en marcha el Segundo Patio de la Limosna, un regalo para recrear la vista en la inmensidad de la Hoz del Huécar conquense. Su apertura al público supuso también que se pudiera acceder a un espacio musealizado bajo los archivos catedralicios que giran en torno al hundimiento de la Torre de El Giraldo, la fachada barroca y la construcción de la fachada neogótica de Vicente Lampérez. Fragmentos de la antigua fachada, de la fachada original o parte de los casetones originales que sufrieron el derrumbe de la torre pueden encontrarse en los túneles con acceso contiguo desde los Patios de la Limosna.

    LA FACHADA BARROCA

    Dejando atrás las imponentes vistas de los miradores, nos adentramos en el túnel transformado en un museo recompuesto pieza a pieza. En cuanto a la fachada gótica original, poco pudimos conocer tras el fatídico incendio que cayó sobre la Torre del Ángel y las antiguas torres de la fachada: “El Gallo” y “La Saeta”. Tantas veces se intentó reparar la antigua puerta de bienvenida de la Catedral que finalmente en 1719 decidieron desmontarla y construir una nueva para evitar colocar parche sobre parche sin éxito alguno.

    Fue en 1723 cuando se iniciaron las obras de la fachada barroca, de la que hoy en día se guardan en este museo cuatro esculturas de santos colocadas en torno al rosetón central. Tres años más tarde, la construcción estaba finalizada.

    TORRE DEL GIRALDO

    Restos quedan también de aquella torre que se derrumbó en 1902 y que se cobró la vida de 4 personas. Para intentar aplacar daños, la catedral fue declarada Monumento Nacional en el verano de ese mismo año. La fachada barroca, debido a la terrible destrucción, también se vio afectada.

    FACHADA NEOGÓTICA DE LAMPÉREZ

    En manos del arquitecto Vicente Lampérez y Romea quedó la fachada neogótica de la Catedral de Santa María y San Julián, de la que esta zona de la Catedral ha rescatado y resguardado una maqueta de su proyecto original. Tras su fallecimiento, fue el arquitecto Modesto López Otero el encargado de continuar con las obras, que también fueron paralizadas por las opiniones contrarias que suscitó su propuesta.

    Colgados frente a El Parador de Cuenca, desde los patios de la limosna podemos vislumbrar en la inmensidad del cielo conquense la zona trasera del Casco Antiguo, los picos salientes del Castillo, el Cerro de san Cristóbal o de Las Antenas, la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, el Parador de Cuenca o el Auditorio José Luis Perales. Los Patios de la Limosna pintan así un lienzo bucólico que enmudece pendido del mirador más recóndito de la Catedral de Santa María y San Julián.

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