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Rincones de la Catedral: un repaso del camino recorrido

Recopilamos todos los espacios que hemos transitado hasta el momento en nuestra sección con la joya gótica de Cuenca como protagonista.

11/12/2021 - Redacción
11/12/2021 - Redacción
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  • Nueve sábados llevamos en Life!Cuenca recorriendo los recovecos más encantados de la Catedral de Santa María y San Julián. Para todos aquellos que hayáis seguido nuestra sección sobre los Rincones de la Catedral, en esta ocasión te traemos un recopilatorio de los espacios que hemos filmado por si no habías podido disfrutar de alguno de ellos, captados a golpe de Rec y de dron.

    La Catedral y su director, Miguel Ángel Albares, nos han abierto las puertas de su hogar durante más de dos meses, ayudándonos a destripar los entresijos artísticos, históricos y patrimoniales del manjar más preciado de la Plaza Mayor. Así, hemos podido ofrecer una visita guiada virtual para acercarnos al corazón de la Catedral.

    En el capítulo 0, comenzamos realizando un repaso general por su estructura exterior e interior, tan solo navegando con la cámara para ojear con rapidez la Catedral de Santa María y San Julián y las imponentes vistas que ofrece desde sus patios exteriores. Aunque también visitamos su interior para empezar a abrir apetito y mostrar de un simple vistazo todo lo que el edificio podía ofrecer sin siquiera pararnos en los detalles.

    El capítulo uno nos trasladó a un lugar muy especial: el claustro del edificio, un espacio emblemático aunque poco conocido tras permanecer un vasto periodo de tiempo cerrado . En su interior, podremos encontrar los vestigios de la exposición que albergó su galería: “La poética de la libertad”. A vista de dron, su patio central resguardado por los archivos catedralicios ofrece una composición nunca vista.

    Dejamos atrás la luz natural que impregna los muros de la Catedral para adentrarnos en el espectáculo lumínico que incide y colorea su interior a través de los vanguardistas vitrales. Albares nos contó que, dado su carácter novedoso, la arriesgada apuesta por colocar un diseño del XX en un edificio del XIII no quedó exenta de polémica. Sin embargo, ahora los vitrales se han convertido en uno de los máximos puntos de interés de las visitas de la Catedral.

    En la siguiente parada conocimos el que probablemente sea el lugar menos transitado del edificio, pues no se encuentra accesible al público hasta el momento. La Torre del Ángel nos abrió sus puertas al cielo de la Catedral, mimetizándose con la Hoz del Huécar y con la Plaza Mayor. Las imponentes vistas de la ciudad desde la parte más elevada del edificio quedaron filmadas por nuestra cámara, que captó todo el trayecto. Esta torre se encuentra justo encima del crucero central de la Catedral, entre la Capilla Mayor y el Coro Capitular.

    La esfera luminosa que se distingue en la bóveda octopartita del interior es el punto de unión entre el edificio por dentro y la torre ya desde fuera. Hace escasos meses y sin precedentes, la Catedral sorteó diez entradas para aquellos que quisieran subir al lugar más exclusivo del edificio.

    De deleitarnos con la vista pasamos a disfrutar con los oídos al conocer los órganos que la Catedral encierra entre sus muros. En la actualidad, a los órganos gemelos de Julián de la Orden, situados en el Coro Capitular, y al órgano de la Capilla del Espíritu Santo, hay que sumar la reconstrucción prestada del órgano de la capilla de Anaya de la Catedral de Salamanca y la copia de un órgano aragonés portátil, también prestado. Con tal avituallamiento, no podíamos dejar de celebrar con éxito los conciertos de Música en la Catedral 2021, donde el órgano de Anaya se ha llevado el mayor protagonismo por los maestros organeros que se han trasladado hasta Cuenca para acariciar esta obra maestra.

    Si antes poníamos el toque musical, faltaban las voces para completar la melodía propia de las celebraciones religiosas. El coro capitular encierra una historia sin parangón. Su sillería y la reja que lo custodia hacen de este lugar un espacio de parada obligatoria en la Catedral. 47 sillas en la parte superior y sus correspondientes en la zona baja conforman el talle en madera de nogal. Destaca la silla central o del Obispo, más ornamentada, en la que encontramos la imagen del Salvador, que sujeta una bola del mundo coronada por una cruz. También podemos apreciar el escudo del Obispo Flórez Osorio, rodeado de la virtud de la Templanza y la Justicia. Son dos cabezas de ángeles las encargadas de salvaguardar la imagen central de la silla del Obispo, majestuosa e inconfundible por su ubicación y sus dimensiones.

    Regresamos de nuevo a las alturas, esta vez tanto por dentro como por fuera del edificio, aunque sin ese toque exclusivo, pues todo el mundo puede subir al triforio, abierto al público desde 2017. Por fuera, la perspectiva de la Plaza Mayor es inigualable. Por dentro, atisbamos la nave central a vista de pájaro, recorriendo las galerías adornadas por arcos trilobulados y ángeles que resguardan el edificio. Otros ornamentos como rostros, hojas, máscaras o incluso caballitos de mar decoran el mirador interior de la Catedral, donde también incide la luz de los vitrales y desde donde podremos acercarnos al rosetón central.

    Recorrimos también el centro neurálgico de la Catedral: la Capilla Mayor, donde destacan su altar mayor y su imponente rejería, llena de detalles y adornos. Pese a las remodelaciones que ha sufrido a lo largo de los años, todavía podemos ver la cabecera primitiva medieval, conservada en su totalidad. Sin embargo, otros elementos como la girola tardogótica que envolvía la capilla desaparecieron, aunque con el paso del tiempo se añadieron nuevos encantos como la urna de San Julián.

    Salimos de nuevo al exterior, esta vez, colgados en la Hoz del Huécar al visitar los Patios de la Limosna. A ellos accedemos desde el claustro. El espacio ajardinado cuenta con dos miradores, uno de ellos, además, se erige como la puerta de entrada a una pequeña galería musealizada con piezas de la antigua fachada barroca, casquetes de la derruida torre del Giraldo o una maqueta de la fachada neogótica de Vicente Lampérez.

    Nuestra última parada tuvo lugar en el punto de unión entre el interior y el exterior del edificio: El Arco de Jamete que, pese a su reciente entrada en la Lista Roja del Patrimonio elaborada por Hispania Nostra, sigue guardando una inestimable belleza en sus piezas esculpidas. La humedad de la piedra, así como los casetones todavía sin recolocar después de que la estructura se viera afectada por el derrumbe de la Torre del Giraldo han sido los elementos que han provocado su entrada en esta lista.

    Todavía quedan muchas de las joyas catedralicias por explorar, guardadas en un cofre cada vez más solicitado y aclamado. En Life!Cuenca, siempre caminaremos de la mano de la cultura y el patrimonio para acercar a los conquenses al valor histórico y artístico de su ciudad.

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