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La tirolina urbana más larga de Europa, en la recta final de su debut desde El Castillo

2017 fue el año en el que se empezó a idear un proyecto que lleva arrancando desde 2019, pero que no ha terminado de despegar hasta la actualidad. En Life!Cuenca hacemos un recorrido por las dificultades a las que se ha tenido que enfrentar la futura tirolina urbana.

14/8/2021 - Redacción
14/8/2021 - Redacción
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  • Avistar Cuenca como un ave que sobrevuela las hoces en las que se encalla el casco histórico es un privilegio que podremos acariciar dentro de poco, cuando la tirolina urbana más larga de Cuenca se instale en el barrio de El Castillo. A expensas del último paso, “Tirolina en las hoces” recibirá a los más valientes para emprender un recorrido de adrenalina concentrada en no más de medio minuto a 90 km por hora.

    El sueño de su creador, Cristian Fernández, está a punto de convertirse en una realidad cargada de ilusión, trabajo, espera y demora. Las dos últimas han llegado motivadas por el vasto proceso burocrático necesario para poner en marcha un proyecto de tal calibre. Se encuentra ya en el piso final, a la espera de la autorización administrativa de la Gerencia de Urbanismo. En principio, no tiene por qué haber más atrasos, pues por la ciudad vecina de Toledo también cruza una tirolina urbana que se encuentra en funcionamiento.

    Fue en 2017 cuando la idea empezaba a echar sus primeras raíces. Cristian, acompañado de algunos familiares, comenzó a maquinar un plan que entonces sonaba a locura y que ahora roza con la yema de sus dedos. En un principio se pensó en las Lagunas de Cañada del Hoyo para enclavar tanto la tirolina como una vía ferrata para redondear un día de aventura en el complejo lagunar. Pero al ser un parque natural no era viable, por lo que se aprovechó el proyecto ya ideado y se cambió su localización, situándolo en los ojos verdes y abiertos de la ciudad: la Hoz del Huécar.

    Desde aquel verano de 2019 donde parecía que el plan marchaba viento en popa, los plazos se han ido prolongado hasta el presente. Hay que tener en cuenta que es una propuesta novedosa y arriesgada. Las trabas se iban disipando, sobre todo tras recibir el premio del concurso de proyectos empresariales “Lanzadera” de la Diputación Provincial de Cuenca en su cuarta edición. Pero se encontraron con un nuevo contratiempo que volvió a encapotar el cielo que alumbraba la tirolina al conocer que los terrenos previstos para colocar la zona de llegada no eran de titularidad municipal, sino particular.

    No pudieron llegar a un acuerdo con el propietario del enclave y hubo que remodelar el recorrido, dejando atrás el trazado inicial, de unos 670 metros de longitud con 85 metros de desnivel. Ahora, la línea de salida y de llegada estarán separadas por un espacio menor, de 445 metros, con una inclinación del 15 % y 30 segundos de bajada a 90 km por hora. El recorrido definitivo tiene previsto arrancar desde el aparcamiento de El Castillo, en las inmediaciones de su primer mirador, y deslizarse hasta el camino de la Cueva de la Zarza, por encima de El Parador. Otro de los agravantes ha sido la pandemia, que paró en seco el proceso administrativo.

    En la actualidad, la empresa encargada de la instalación se encuentra en posesión de toda la documentación y siguen a la espera de la calificación urbanística que otorgue la Comisión Regional de Urbanismo para comenzar las obras. En principio, a finales de este verano ya se podría haber empezado a rodar, pero nos encontramos a mitades de agosto y todavía no tenemos nuevas noticias.

    Las obras rondarían en torno a los dos meses de ejecución, un proceso rápido y sin más complicaciones aparentes. Ya cuentan con un logo y una página web para que una vez que la infraestructura se encuentre completa puedan dar luz verde al proyecto sin dilatar más el tiempo.

    Presentación en Fitur 2020

    El interés por que la tirolina se instaure al fin en Cuenca es tan profundo que en 2020 se presentó en la Feria Internacional de Turismo (FITUR) de Madrid para erigirla como uno de los polos de atracción futuros de la ciudad. En el evento se podía sobrevolar la hoz en un arnés colgado a modo de columpio y con unas gafas de realidad virtual que proyectan el itinerario grabado previamente utilizando un dron. El stand de Cuenca dio alas para seguir soñando y volando alrededor de un proyecto que parece, ahora sí, encontrarse a las puertas de la línea de meta.

    El Ayuntamiento ha mostrado su apoyo al proyecto y sus ganas de colaborar en lo que sea necesario, pues está previsto que se convierta en un foco de turismo y de creación de empleo relevante. En principio se podrán generar hasta diez puestos de trabajo. Cinco son los imprescindibles para dar los primeros pasos. Se necesita una persona en la llegada y otra en la salida, además de otras tres que trasladen a los aventureros al punto de salida, que tomen sus datos y que les expliquen las medidas de seguridad pertinentes.

    Para aumentar la diversión, la tirolina será doble. Albergará hasta ocho saltos por hora, a un salto cada cinco minutos, y se baraja la posibilidad de poder llevar a cabo saltos nocturnos. Las reservas podrán realizarse a través de su página web, por un precio que rondará los 20 €. Como único requisito indispensable se encuentra pesar entre 40 y 140 kg, a lo que se añadiría la dependencia del tiempo meteorológico del día, pues no se puede realizar la actividad si la lluvia o el viento azotan Cuenca.

    Pese a la intensidad y a la brevedad de la bajada, será como ver un cuadro en movimiento de las hoces de Cuenca. El casco antiguo a toda velocidad adquirirá tintes pictóricos e incluso audiovisuales. Será como tener un carrete e ir lanzando fotos en ráfaga para inmortalizar un momento que esperemos poder vivir pronto tras más de dos años de larga espera.

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