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María Ángeles Zurilla, la virtud de caminar con entereza y constancia

Ha sido durante 11 años la única mujer catedrática del campus de la UCLM en Cuenca y, hasta el momento, la primera y única vicerrectora mujer. Unos logros que, como ella misma reconoce, se los ha ganado "a pulso y con mucho trabajo y constancia". Sin duda, un gran ejemplo de perseverancia, superación y fortaleza.

19/2/2021 - Marta Gallego
19/2/2021 - Marta Gallego
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  • No hace falta irse muy lejos ni tampoco buscar grandes logros porque, parafraseando a Antonio Machado, ‘el camino se hace al andar’. Y es que hay mujeres que llevan años luchando por una igualdad justa y merecida de forma discreta, diligente, sin máximas pretensiones pero sí con mucho esfuerzo, tesón, constancia. No les ha hecho falta una “cuota” para destacar en sus profesiones y llegar a lo más alto, ni adquirir un protagonismo solo por el mero hecho de ser mujer. Solo les ha bastado arrojo, sacrificio y tenacidad, acompañado de humildad y empatía, para lograr sus metas.

    Y en Cuenca encontramos un excelente ejemplo de ello en María Ángeles Zurilla, vicerrectora del campus conquense y de Cultura, Deporte y Extensión Universitaria de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) durante nueve años y una vida dedicada a la formación, la enseñanza, la investigación y la gestión académica en la Universidad.

    Conquense de pro, María Ángeles se crió en el barrio del Vivero donde atesora unos magníficos recuerdos de su infancia, años en los que sin ser consciente -como si fuera un presagio- colocaba a sus muñecos en fila para preguntares la lección. Ya por aquel entonces consiguió uno de los primeros logros de su vida: su pandilla de amigos con los que todavía mantiene una excelente relación.

    Gracias al apoyo incondicional de sus padres, grandes bastiones de su vida junto a su marido y sus dos hijos, María Ángeles comenzó en Cuenca la carrera de Derecho, hasta que en cuarto curso se tuvo que ir a Madrid para finalizar sus estudios en la Universidad Autónoma.

    Su primera opción fue preparase la oposición de Registrador de la Propiedad, y de hecho aprobó el primer examen. Pero la vida le puso por delante la enfermedad de un familiar, lo que le hizo alejarse de los estudios durante tres años. Hasta que le surgió la oportunidad de empezar a trabajar como tutora del centro asociado a la UNED en Cuenca, donde permaneció casi tres años. Fue en 1990 cuando dio un gran cambio y comenzó a trabajar como ayudante en la Facultad de Ciencias Sociales de la UCLM.

    “Lo cierto es que en la UNED tenía un contrato muy bueno como secretaria académica, indefinido y bien remunerado pero me di cuenta que la labor burocrática no me gustaba tanto como la docencia; así que me arriesgué, con el apoyo de mi familia, y empecé de cero de nuevo. Echando la vista atrás no me arrepiento de nada”, nos comenta María Ángeles.

    Una carrera de fondo en la UCLM de más de 30 años

    Y es aquí donde comienza lo que ella considera una carrera de fondo: su etapa en la Universidad de Castilla-La Mancha en la que ya lleva 30 años desempeñando varios papeles. Después de presentar la tesis doctoral en 1993, María Ángeles pasó a ser asociada a tiempo completo nivel 3 en la Facultad hasta que en el año 1995 obtuvo la plaza de Profesora Titular de Universidad. Desde ese mismo año hasta 2005, fue Magistrada Suplente de la Audiencia Provincial de Cuenca, una experiencia que Zurilla califica de "muy enriquecedora" y de donde se ha llevado grandes amigos.

    Fue en el año 2009 cuando consiguió su plaza de Catedrática, convirtiéndose en la primera mujer con esta categoria en el campus conquense, hasta este año en el que otras dos compañeras has sacado su cátedra. Mientras fue vicedecana y decana hasta que en 2011 recibió la llamada de Miguel Ángel Collado, entonces candidato a rector de la Universidad de Castilla-La Mancha, quien le propuso ser vicerrectora. “No me lo pensé, le dije que sí”. Con esta decisión, Zurilla se convertía en la primera y única vicerrectora mujer hasta el momento.

    Todo este arduo trabajo compatibilizándolo siempre con sus asuntos familiares y personales porque, además de ser una excelente profesional, María Ángeles se ha dedicado a su familia, a su marido y a sus dos hijos, que hoy en día ya tienen 29 y 25 años.

    “Esto ha sido posible a base de mucho trabajo, esfuerzo y de sacrificar a veces la vida personal. No vengo de familia rica ni he tenido nunca prebendas. Me lo he ganado todo a pulso y con mucho trabajo y constancia. Algo que no podría haber sido posible sin el apoyo de mi familia, de mis padres y de mi marido, que siempre han estado ahí. Recuerdo que cuando me estaba preparando la tesis doctoral mi hija tenía solo un año y medio; y cuando obtuve la plaza de titular estaba embarazada de mi segundo hijo”.

    Y en medio de todo esto, hace ahora cinco años, fue diagnosticada de un cáncer que lejos de suponer un obstáculo en su vida, lo afrontó con la entereza que le caracteriza, con calma, con valentía y “con la medicina que supone tener el apoyo de los tuyos, de tu marido y de tus hijos, de tu gente”. Un parón que le sirvió incluso para coger más impulso y continuar cinco años más al frente del Vicerrectorado.

    “Recuerdo perfectamente cuando dos meses antes de las elecciones de la UCLM, por Navidad, me llamó de nuevo Miguel Ángel Collado para proponerme que siguiera al frente del Vicerrectorado. Yo lo tenía claro, quería continuar, pero fui franca y le conté la enfermedad que me habían diagnosticado y por todo lo que iba a pasar: una intervención, quimioterapia, radioterapia… Pero él tampoco lo dudó, y siguió contando conmigo”.

    Y es que quitando las dos semanas posteriores a la operación y algún día puntual que se encontraba indispuesta tras la quimioterapia, María Ángeles ha permanecido trabajando al pie del cañón: “para mí el trabajo ha sido terapéutico, no se te olvida la enfermedad que estás pasando pero siempre te ayuda para evadirte durante unas horas”.

    He tenido la suerte de contar con un buen equipo de trabajo

    Fechas que María Ángeles recuerda complicadas, “ten en cuenta que no era solo llevar el campus de Cuenca sino Cultura, Deporte y Extensión Universitaria de toda la UCLM, pero siempre mantuve la mirada puesta en el futuro y tuve la suerte de contar con un buen equipo de trabajo que hizo todo más sencillo. Hemos tenido muy buen rollo, como dice la juventud: si había que reír, reíamos; pero si teníamos que llorar, llorábamos juntos. Han sido años muy difíciles con una situación económica muy complicada. Pero estoy satisfecha con el trabajo realizado, conseguimos mantener todos los programas e incluso incorporar otros nuevos, la llegada de los grados de Periodismo, Comunicación Audiovisual o Turismo, etc.”.

    Ahora le toca disfrutar un poco más de la vida, “levantar el pie del acelerador”, como le ha pedido su familia. Continúa con su docencia, realizando alguna publicación y retomando la investigación, “tan importante para cualquier área de la vida”.

    Se queda con la satisfacción de un trabajo bien realizado, de haber levantado el nombre del campus conquense, de la excelente relación que ha mantenido con todas las administraciones y con la certeza de que la Universidad se ha quedado en buenas manos con José Julián Garde, con quien mantiene una estrecha relación; igual que con el vicerrectorado y César Sánchez, con quien también ha trabajado y hecho un traspaso de poderes muy fluido.

    Visto con más calma y perspectiva, ¿volvería a repetir? La respuesta de María Ángeles es rápida y contundente: “sí, porque va en mis genes. Tomaría las mismas decisiones aunque eso sí, con la perspectiva de mis 62 años y con lo dura que es la vida, me lo tomaría con más filosofía y tranquilidad”.

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