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Las Altas Capacidades en edad infantil, otra forma de pensar y sentir el mundo

Conocemos las Altas Capacidades de la mano de Silvia Fernández, madre de dos niñas con Altas Capacidades. La conquense se encarga de divulgar, desmitificar e informar sobre ello en redes sociales.

13/3/2022 - Laura Benedicto Melero
13/3/2022 - Laura Benedicto Melero

Con los ojos de quien observa el entorno con un catalejo distinto que le permite desgranar la realidad desde una mirada muchas veces incomprendida e incluso denostada. Definir las Altas Capacidades con palabras exactas se convierte en una ardua tarea difícil de concretar. “Para mí es una forma diferente de ver el mundo, de percibir, de sentir, de vivir, de aprender”, cuenta Silvia Fernández, creadora de contenido en Instagram y divulgadora sobre las Altas Capacidades. Su deseo es dar voz, su afán pasa por dejar de ser invisibles y su empeño reside en romper muros transformados en prejuicios. Todo ello lo consigue a través de su cuenta “Cuando nace una madre”. Su pulcra mirada cuenta la historia de sus tres hijas, identificadas con Altas Capacidades.

Lejos de ser un camino sencillo, las lagunas legislativas, el vaivén de protocolos y la escasez de recursos en el sistema educativo para lidiar con las Altas Capacidades provocan un efecto negativo en los niños y niñas que se enfrentan a una quimera fruto de la falta de voces unificadas: “En cada comunidad autónoma, el proceso de identificación es diferente”, cuenta Silvia, que detalla qué pasos ha tenido que seguir en el caso de Castilla-La Mancha. “Normalmente, el protocolo se debe iniciar en los colegios. El diagnóstico solo viene de parte del profesional clínico. Si no, nos gusta hablar de identificación, porque esto no es un problema”.

Aunque asegura que el informe oficial debe llegar desde el equipo de orientación del colegio, no siempre sucede por diversos motivos, lo que les obliga a recurrir a centros privados y, al presentarlo en el centro educativo, “ya entras mejor”. En su caso, sus hijas se encuentran escolarizadas en un Colegio Rural Agrupado, por lo que gozan de ciertas ventajas que solo pueden ofrecerse en espacios donde todas las aulas funcionan como una gran familia: “Aunque hemos tenido alguna piedra en el camino, hay muchísimos beneficios. Son aulas mixtas, con varios cursos en la misma clase, entonces como estos niños necesitan retos para su motivación, encuentras que sus necesidades de aprendizaje están cubiertas. Además, la atención es muy personalizada, por lo que cuando mi hija acaba los deberes le ayudan con juegos para que no aparezca la desmotivación”.

LA IMPORTANCIA DE LA MOTIVACIÓN

Uno de los objetivos que Silvia está consiguiendo a través de sus redes sociales es el de desmitificar tabús que continúan ennegreciendo la realidad de las Altas Capacidades: “¿Cómo va a ser Altas Capacidades si suspende y no se le da todo bien?”, pregunta a la que Silvia y su comunidad de seguidores han tenido que enfrentarse fruto de la desinformación que todavía atañe a este micromundo. “Un niño con Altas Capacidades no tiene porqué sacar todo dieces porque asociamos Alta Capacidad con superdotación, con el alto rendimiento y no es verdad”.

De hecho, las personas con Altas Capacidades necesitan un combustible llamado “motivación” sin el cual no podrán empezar a engranar la maquinaria. El formato de enseñanza actual español basado en la repetición de conceptos cae en una redundancia que provoca que estos alumnos no deseen arrancar el motor. Si esa pérdida de interés persiste, desembocará en una falta de concentración que, a largo plazo, se reflejará en un explicable fracaso escolar.

"Son niños que a la primera están entendiendo lo que estás diciendo, no hace falta que lo repitas. El sistema de educación no va muy acorde con lo que necesitan y cómo aprenden estos niños, entonces se desmotivan”. Pese a que en la provincia todavía no existen métodos educativos alternativos para los niños con Altas Capacidades, en Cuenca contamos con el Centro Despierta, que se centra en el trabajo de la parte emocional.Se hacen grupos con niños entre sus iguales que sean o afines por edad o afines por la edad mental, que suele funcionar mucho mejor”, relata Silvia.

EL FACTOR EMOCIONAL

La barrera que separa colegio, familia y psicólogo debe ser tan liviana que incluso se consiga disolver a base de diálogo y consenso. El equilibrio entre estas tres torres se convierte a veces en una quimera, pero es de vital relevancia para que los niños con Altas Capacidades alcancen una estabilidad emocional unísona ysólida, debilidad que los progenitores suelen identificar y que les abruma con mayor ahínco: “A los padres con niños con Altas Capacidades lo que menos nos preocupa es el ámbito escolar, porque sabemos que ellos ya tienen el potencial. Pero está demostrado que el éxito de estos niños es solo un 30% en temas cognitivos y un 70% es su estabilidad emocional. Entonces una vez que el niño está emocionalmente bien los resultados vienen solos”.

Alejados del rédito académico, su éxito reside en la búsqueda de herramientas que les ayuden a gestionar sus emociones, tarea, cuando menos, compleja y muchas veces invisible. Para ello, Silvia acuña que es fundamental formarse e informarse a través de la lectura porque las emociones “son su pata coja” y estos desequilibrios conllevan la aparición de la frustración, la falta de autoestima o la exigencia. “También he realizado cursos donde he entendido que el modelo de educación autoritario choca con ellos porque son niños que lo cuestionan todo”. Allí donde no llega el tesón por aprender y comprender, se encuentran los profesionales de la psicología: “Hay momentos en los que ellos tienen que dar las herramientas y te tienes que apoyar en el equipo de psicólogos porque nosotros solos como padres no podemos”.

Pero, sobre todo, Silvia ha aprendido a leer su universo y a desenmarañar cómo funciona: “Es fundamental entender que no son caprichos muchas veces lo que ellos demandan, hay cosas que vienen de serie por cómo está configurado su cerebro”. Y es que los progenitores cuentan con un papel protagonista para que sus hijos puedan vivir en un entorno favorable en el que nunca debe reinar el silencio, muchas veces causante de la desidia de los pequeños, que luchan por ser comprendidos. “Si tú no eres capaz de decirle a tus familiares que tu hijo tiene Altas Capacidades, ¿cómo esperas que el mundo los entienda”.

SU LIBRO YO SIEMPRE OS DARÉ VOZ

Si llegó a Instagram para visibilizar las Altas Capacidades, su primer libro, que sale a la venta hoy, en el Día de las Altas Capacidades, no podía emprender un camino más adecuado. Desde la maternidad con dos hijas con Altas Capacidades y una tercera también identificada, Silvia relata su experiencia y lo hace, además, en el zénit de un ejercicio de catarsis mediante el que se ha comprendido a sí misma, pues cabe destacar que las Altas Capacidades se vinculan con un claro componente genético. “Empecé a reconocerme en mis hijas. Dije: “es que así era yo, es que así soy yo”. Hablo de mi experiencia con una visión positiva, pero sin restarle crudeza. Intento enseñar todo lo que he aprendido en estos tres años”.

Hasta su cuenta de Instagram llegan padres y madres ávidos de contenido que les ayude a identificarse y, sobre todo, a comprenderse, tarea compleja principalmente en los inicios. Silvia les tiende la mano para mostrarles que, pese a las vicisitudes de un camino aparentemente en soledad, existen cada vez más joyas escondidas. Para ello ha creado su página “Tribu de Diamantes”, donde ofrece a las familias un acompañamiento tanto personalizado como grupal a través de “LA RED”. Encuentra aquí otra manera de dotar de herramientas a los familiares a los que les abruma el camino.

“Es un tema que nadie comenta y que incluso tú no lo dices para que no le etiqueten, por el qué dirán. Hay tantos tabús que al final la gente lo que hace es no comentarlo. Eso puede ser bueno de manera cortoplacista, pero al final el niño sabe que es diferente desde muy pequeñito, lo único que no sabe es ponerle nombre”. Por ello necesitan que sean sus padres quienes destruyan mitos, derriben prejuicios y empiecen a caminar por el sendero de la aceptación social a golpe de información, como hará Silvia en su libro Yo siempre os daré voz.

Imagen de Miriam Melero
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Flaco favor realizan los medios de comunicación cuando, lejos de hablar con propiedad, continúan describiendo las Altas Capacidades y la superdotación con desdén y de forma despectiva. “Tanto en televisión como en artículos durante muchísimos años la Alta Capacidad se asocia al superdotado de un cociente intelectual altísimo. Yo también tenía una idea totalmente errónea y hasta que no entras en este mundo no te das cuenta. Por eso es importante hablar, para que deje de ser algo tabú”.

Debemos huir también de las recreaciones de perfiles precisos que nos llevan hacia el estereotipo simplista, pues Silvia relata cómo sus tres hijas con Alta Capacidad no cumplen los mismos rasgos ni cognitivos ni de personalidad. “Hay tantas capacidades como niños porque no hay dos perfiles exactamente iguales. Hay indicativos comunes muy fuertes, como la gestión emocional o la frustración, pero luego hay aristas que unos tienen y otros no”.

Silvia se despide describiendo una realidad afable con tintes amables: “Debemos preguntarnos el porqué para encontrarnos a nosotros mismos. Yo entiendo que estos niños no llegan a tu vida por algo casual. Sé que es para cambiarles la vida a ellas (mis hijas) y de ahora en adelante a muchas familias”. Y es que “cuando nace una madre” para presentar ante el mundo la Alta Capacidad con coraje y verdad, miles de familias identificadas respiran, disfrutan y, sobre todo, viven sabiendo que mañana los demás podrán entenderles un poco mejor.

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