Síguenos:
Edición digital

Imagen principal de la noticia
Fotografía cedida por Daniel Moset
Fotografía cedida por Daniel Moset

Daniel Moset, el juego del toreo que se convierte en realidad sobre la arena del ruedo

El conquense de 14 años es un aficionado del toreo desde que era niño, y desde hace dos años, se forma en la Escuela de la Fundación 'El Juli', con el fin de dar forma a ese sueño y convertirlo en realidad para poder vivir del toro y seguir el ejemplo de sus referentes en este mundo

5/6/2021 - Vanesa Moreno
5/6/2021 - Vanesa Moreno
  • PUBLICIDAD Netvoluciona
  • Cuenca es tierra de muchas cosas; de cultura, de arte, de campos... pero también es cantera de talento, de pequeñas estrellas en potencia con la ilusión de hacer lo que dictan la pasión y los sueños. Daniel Moset desenfundó su capote al tiempo que echaba los dientes de leche, una devoción heredada de su padre y adquirida con el paso del tiempo, que ha ido forjando su deseo de vivir del toro.

    A sus 14 años, reconoce que la chispa que prendió la llama de su pasión por el toreo viene en gran parte de su padre. “Fue novillero, me llevaba a las capeas de Arcas, de mi pueblo y también me enseñaba fotos suyas, y así empezó un poco a picarme el gusanillo”. Ya apuntaba a maneras delante del televisor, “me ponían la tele de pequeño, pero los dibujos animados no me gustaban, y era con los toros con lo que yo estaba a gusto”, asegura Moset.

    Entre corrida y corrida, y capotazo y capotazo en el salón de su casa, la espinita del toreo se le comenzaba a meter muy hondo a Daniel. “Empezó como un juego, y ahora poco a poco vamos intentando que ese juego se convierta en unos años en profesión”. Lo tiene claro. Lo que un día fue afición, terminará siendo profesión.

    Fue a los 6 años cuando inició su formación en la Escuela de Tauromaquia de Cuenca, que finalmente terminó por cerrar. Pero ello no frenó la ilusión del joven torero, sino que hizo que apuntara aún más alto. A los 12 años ingresó en la Escuela de la Fundación 'El Juli', en Arganda del Rey, a la que acude dos veces por semana. “Allí me han enseñado a torear, porque vine de Cuenca, pero allí no tenía la edad como para tomármelo tan en serio. Aquí ya es de verdad, te pones delante de animales, te dan oportunidades y hay que aprovecharlas”, reconoce Daniel.

    De la mano de maestros como Gómez Escorial y Jesús de Alba toreando y Antonio Molina en banderillas, las futuras promesas del toreo aprenden a mirar al toro y convertir el sueño en realidad, para algún día, tomar la alternativa. Moset confiesa que “me pone muy contento estar aprendiendo de ellos, ya que son y han sido grandes figuras”. De sus referentes en este mundo, destaca sobre todos al El Juli, al que le siguen Juan Mora y un compañero suyo de la Fundación, que es Adrien Salenc, que ya ha tomado la alternativa, y del que declara que “ha pasado mucho tiempo en la Escuela, y si sigue así, ahora es muy buen torero, pero yo creo que va a llegar a ser figura del toreo”.

    Daniel Moset en Las Majadas/ Foto cedida por D.Moset
    Daniel Moset en Las Majadas/ Foto cedida por D.Moset

    El 1 de mayo, ese deseo comenzaba a tomar forma. Fue ese día en Las Majadas cuando se enfrentó a su primera novillada, sin más ayuda que la de la muleta y su talento. El joven confiesa que “me sentí con mucha ilusión, con ganas, pero a la vez con mucha responsabilidad”. A pesar de haber cortado las dos orejas y el rabo, haber dado la vuelta al ruedo a hombros y haber salido por la puerta grande, su nivel de exigencia y perfeccionismo le lleva a decir que “hay mil cosas que corregir, ese día pude estar a gusto, pero con mil defectos que ya corregiré”.

    La seriedad e importancia del momento dejaba a un lado aquello que un día fue un juego para dar paso al Daniel Moset torero, el de verdad. Se enfrentó a su primera tarde en el ruedo “muy mentalizado, también con la cabeza donde la tenía que tener en esos momentos, no podía distraerme, tenía que estar pensando en el toro”. Esos momentos previos de preparación que son cruciales para una buena faena, llegaron acompañados posteriormente con el calor del público. “El público me recibió muy bien, estaba conmigo y me trataron muy bien, y además, con mi gran amigo y ganadero, Pedro Miota, que trajo un animal excelente”, asegura Moset.

    Sobre próximas corridas, no hay nada confirmado. “De momento no tengo ninguna corrida prevista para este verano, pero aquí estoy esperando lo que venga, que lo enfrentaré con muchas ganas y mucha preparación”. No se cierra a sacar la muleta solo en Cuenca, sino que está dispuesto a ir donde sea para sacar su pasión al ruedo. Seguirá formándose, seguirá mamando el toreo de maestros y seguirá jugando a este sueño que un día fue el juego de un niño y que con el paso del tiempo se convertirá en la forma de vivir de un adulto.

      PUBLICIDAD
    • UCLM
    • Conquense Seguridad
    • Gasoleos Marin
    Síguenos en: