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Gancheros Cañizares. Imagen cedida por Agustín Tomico Alique a cultura.castillalamancha.es
Gancheros Cañizares. Imagen cedida por Agustín Tomico Alique a cultura.castillalamancha.es

Los gancheros del Alto Tajo: tradición e ingenio cosidos con madera

Sacrificio, equilibrio, pasión y tradición. El oficio ganchero en Cuenca destacaba por la calidad de su madera y por contar con una mano de obra ingeniosa e ingeniera. En Life! Cuenca te contamos por qué ha sido declarado Bien de Interés Cultural.

24/7/2021 - Laura Benedicto Melero
24/7/2021 - Laura Benedicto Melero

Corría el año 1561 cuando tuvo lugar la primera maderada y no fue hasta 1936, en la puerta de entrada a la Guerra Civil, cuando los Gancheros del Alto Tajo pusieron un punto final al oficio y empezaron un nuevo escrito con la palabra tradición encabezando el párrafo. El final llegó cuando se empezaron a utilizar camiones y a construir presas que impedían convertir el río en la carretera de las maderadas, conjunto de troncos que descendían por el caudal entre adobos. Como nos cuenta Cipriano Valiente Gómez, director del Museo Regional de los Gancheros y la Madera de Puente de Vadillos y nieto de ganchero de Santa María del Val, “los ríos hablan y hay que aprender a escucharlos”.

Adobo. Imagen del Ayuntamiento de Priego
Adobo. Imagen del Ayuntamiento de Priego

Los gancheros aprendieron a escuchar y a escribir sobre los ríos con un gancho como bolígrafo y troncos de madera como papel. A Cipriano le ayudó a beber de la tradición y a disfrutar de la crudeza del oficio su padre, que le contaba las aventuras de su abuelo en aguas salvajes. Además, quedaban muchos gancheros vivos y pudo entrevistarlos y enamorarse de su modo de vida en plena naturaleza y de su destreza para domar los ríos.

Sobre el río Escabas. Imagen del Ayuntamiento de Priego
Sobre el río Escabas. Imagen del Ayuntamiento de Priego

Pero ¿cuál era su labor? Los gancheros se encargaban de transportar troncos de madera río abajo hasta localidades comerciales, con el agua como motor y un gancho como volante. Ellos, conductores de un vehículo que se deslizaba por el caudal, ejercían también de ingenieros no solo para mantener su particular medio de transporte a flote, sino para sortear las inclemencias del tiempo y los obstáculos de ríos como el Escabas, el Tajo o el Guadiela.

Unos se encargaban de preparar el recorrido cubriendo los espacios donde el río dificultaba el paso de la madera. Otros transportaban el material previamente organizado en las maderadas y los últimos desmontaban las estructuras creadas para mover los troncos. Agallas y arrojo no les faltaban para hacer frente a las embestidas del río y del clima subidos a las tablas.

Imagen del Ayuntamiento de Priego
Imagen del Ayuntamiento de Priego

Pese a que el oficio se practicaba en distintos puntos del país, Cuenca y Guadalajara se erigían como dos de los lugares con más recorrido, no solo por la calidad del terreno y de las maderas o por la disposición de los ríos, sino también por su mano de obra: los Gancheros del Alto Tajo. La mayoría transportaban la madera del pino negral de la Serranía hasta Aranjuez. Dada la robustez del material, la empleaban sobre todo para la industria naval.

La tradición en Cuenca

Los pueblos de la provincia donde se practicaba con más ahínco fueron Priego, Cañamares, Cañizares, Beteta, Alcantud, Poyatos y Santa María del Val que, junto a varios pueblos de Guadalajara, formaban los gancheros del Alto Tajo y fueron pasando el testigo de padres a hijos.

Pese a su reciente declaración como Bien de Interés Cultural en categoría de “inmaterial” y tras presentar su candidatura a la UNESCO para conseguir la denominación internacional, no se debe romantizar el oficio con festejos y reconocimientos. Aunque sí podemos mantenerlo en el imaginario presente pese a no ser un trabajo futuro.

Modo de vida de los gancheros. Ayuntamiento de Priego
Modo de vida de los gancheros. Ayuntamiento de Priego

Es la labor de instituciones como la Asociación de Gancheros de Priego o el Museo Regional de los Gancheros y la Madera de Puente de Vadillos. Su director, Cipriano, nos cuenta que la labor de documentación no ha sido sencilla desde que se inauguró en 2001, pero pese a ello en su museo podemos encontrar material valioso para acercarnos a la profesión y, ahora, tradición. El museo se sitúa en Puente de Vadillos, lugar donde se funden el río Cuervo y el Guadiela, siendo así un punto emblemático para los gancheros por la dificultad orográfica y fluvial de la zona.

Entrada al Museo Regional de los Gancheros y la Madera de Puente de Vadillos. Imagen de Cipriano Valiente Gómez
Entrada al Museo Regional de los Gancheros y la Madera de Puente de Vadillos. Imagen de Cipriano Valiente Gómez

Cipriano describe lo que podremos encontrar en el museo: “Hay paneles donde se habla de qué es el ganchero y cómo se localiza en el espacio y el tiempo, mapas para conocer los afluentes del Tajo por los que se transportaba la madera; expositores donde se ven las herramientas que utilizaban, cómo vivían, cómo vestían… También hay una maqueta donde desarrollamos una escena en la parte alta-media del río para ver dónde dormían y cómo sorteaban las dificultades del río para conseguir su objetivo”.

Priego es otro de los puntos de la provincia que destaca por mantener viva la llama ganchera. Se convirtió en un lugar único por su técnica a la hora de construir el gancho. En la actualidad, la Asociación de Gancheros de Priego se encarga de homenajear a sus ancestros.

Hacha conqueña
Hacha conqueña

Desde 2007 y de manera anual se solían celebrar las Jornadas Gancheras, realizando maderadas río Escabas abajo. Los pricenses trabajaban día y noche utilizando un código propio para comunicarse y entenderse cuando se encontraban lejos los unos de los otros mientras realizaban las maderadas. Estas historias se conocen gracias a la narración oral trasladada de generación en generación.

Desfile gancheros en Priego. Imagen cedida por Agustín Tomico Alique a Cultura.castillalamancha.es
Desfile gancheros en Priego. Imagen cedida por Agustín Tomico Alique a Cultura.castillalamancha.es

Pese a que, a diferencia de Guadalajara, no existe “La Fiesta de los Gancheros” de forma anual, sí se organizan celebraciones en la provincia en honor a nuestros antepasados. “En Guadalajara, cada año se celebra la fiesta de los gancheros en un pueblo distinto, aquí en Cuenca no. Esperamos que se pueda hacer algo similar, siempre manteniendo la independencia de cada pueblo”, comenta Cipriano.

En el papel y la pantalla

José Luis Sampedro y a Ana Franca intentaron trasladar a los gancheros al cine, pero la censura se lo prohibió. El guion no pasó el filtro de la dictadura al considerar que Paula, personaje femenino, no superaba el juicio moral de la época ya que las mujeres quedaban fuera de la jerarquía ganchera. En el museo de Puente de Vadillos se pueden estudiar muchos de estos documentos.

“Sampedro siguió con el proyecto y en 1961 editó El río que nos lleva, libro muy parecido al argumento cinematográfico, aunque este se iba a situar en Cuenca en el Júcar y la maderada iba a acabar en Cuenca ciudad, pero por la censura al final Sampedro lo hizo en el Tajo y la maderada acabó en Aranjuez”. El autor realizó una radiografía al detalle de los gancheros, sus costumbres, su humildad y su tesón. Con el mismo nombre que el libro de Sampedro, Antonio del Real trasladó el oficio ganchero a la gran pantalla con Alfredo Landa como protagonista.

Monumentos

Para mantener vivo el recuerdo, su imaginario no solo perdura en la madera, sino también en el bronce. Por ello, existen dos monumentos en honor a estos ingenieros acuáticos en Priego y en Cuenca, en las inmediaciones del Recreo Peral.

La escultura del ganchero. Imagen del Ayuntamiento de Cuenca
La escultura del ganchero. Imagen del Ayuntamiento de Cuenca

Mientras se seca la madera, hacemos un alto en el camino para elogiar la labor de los gancheros del pasado por construir el oficio y de los gancheros del presente por coger el gancho y seguir remando en favor de la tradición. En la desembocadura les aguardaba la declaración de Bien de Interés Cultural de Castilla- La Mancha y, puede que, en breve, del panorama internacional.

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