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Javier Barrios, el escultor conquense del bronce sobre lienzo

Conocemos al artista conquense Javier Barrios en el corazón de sus creaciones: su taller. El escultor y pintor nos abre las puertas de su casa para contarnos cómo lleva a cabo sus esculturas y hacer un repaso a las obras que portan su nombre y que envuelven la ciudad con historia y recuerdo.

Actualizado: 31/7/2021 15:33 - Laura Benedicto Melero
Actualizado: 31/7/2021 15:33 - Laura Benedicto Melero
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  • Con una panorámica de la ciudad envidiable, entre esculturas de hierro y pinturas de calidad, con el monumento al Visitante, tejido con sus propias manos, dándonos la bienvenida al barrio del Castillo. En este enclave único entrevistamos a Javier Barrios, artista, conquense y escultor referente en la ciudad y sus aledaños.

    Quedamos en su taller para conocer cómo se forjan desde cero las esculturas de bronce que lleva a cabo con sutileza, tesón, mimo y tiempo. “El proceso es muy simple. Lo primero que hay que hacer es un armazón que se llama esqueleto y después ir poniendo barro e ir modelando la figura hasta que se termina. Después, hay que hacer moldes y llevarlos a la fundición. Aquí se realizan muchos más pasos y moldes”, nos cuenta Barrios, que se encuentra presente también en todo el recorrido realizado en la fundición. “Tengo que ir a repasar las ceras. La escultura pasa por barro, por escayola, por cera y luego lo definitivo es el bronce, y yo controlo todos esos procesos”.

    Pese a no acabar la carrera de Bellas Artes, Barrios es amante del arte en general y de la pintura y de la escultura en particular. La cara visible se la confiere la escultura, pero ser un maestro con el pincel le aporta una herramienta más en el amplio avituallamiento que lleva manejando desde sus inicios. “En la escultura cuando haces, por ejemplo, un retrato, en realidad son 1 millón de retratos. Cada vez que giras un poquito estás haciendo un retrato nuevo. No es como en la pintura que coges un plano y ya está, no es tridimensional. Por eso ambas se ayudan”, comenta con acierto Barrios.

    Héctor & Müller
    Héctor & Müller

    Muchas de sus obras decoran la ciudad de Cuenca y sus aledaños, destacando sobremanera las esculturas que retratan a personajes ilustres vinculados a la provincia. Desde Luis Ocaña o Federico Muelas son dos de sus esculturas más conocidas. Para todos ellos, emplea una misma pauta: “Tengo el modelo y lo único que hago es interpretarlo o copiarlo, no hay otra. Cada uno le pone a la hora de hacer el retrato mas alma menos alma… como quiera llamarle”.

    Con esa alma impregna las obras que reposan en su taller: cuadros, figuras de diversos tamaños, pinturas de paisajes, rostros de su familia… Todos ellos guardan la marca personal del autor, pese a que él mismo no considera que se encuentre en posesión de un sello propio. “Desde los inicios, todos tratamos de aprender de los demás. Cuando tú ya llevas una época en el oficio ya tienes tu sello que, lógicamente, como todos los artistas, está influenciado por cientos de artistas, incluso por los museos que has visitado. El sello es lo que vas aprendiendo, como todo en la vida. Normalmente son los demás y la obra los que tienen que decir si tengo un sello propio o no”.

    Su técnica, lejos de permanecer anclada en una disciplina concreta, va adquiriendo nuevos matices según avanza su memorable andadura. Para Barrios el proceso de aprendizaje es un eterno paseo con un recorrido nuevo dependiente del devenir del tiempo, hasta que el reloj se para y ya no podamos cambiar sus pilas. “Todavía estoy en ese proceso de aprendizaje. Creo que me moriré y seguiré aprendiendo. Normalmente, como todos, creo que el aprendizaje no se acaba ni a los 20 ni a los 30 años, se acaba cuanto te mueres, cuando desaparece el artista”.

    Héctor & Müller
    Héctor & Müller

    Los rincones más emblemáticos de la ciudad conservan el rastro que marca con sus esculturas. La antigua plaza de Cánovas acoge al Nazareno. El Visitante corona el Castillo. Alfonso VIII custodia la Catedral. Y Barrios se emociona al saber que la ciudad luce con orgullo sus joyas. “Es una gran alegría y satisfacción que tu obra esté funcionando en tu ciudad, pero también por otros muchos sitios. No solo en Cuenca, tengo en otros lugares de España, las últimas las he realizado en Utiel”.

    Conquense de cuna, reconoce que la ciudad siempre le ha tratado con mimo. Con cierto humor ácido, añade que los reconocimientos suelen dejarse para cuando nos morimos, a la vez que dejamos de aprender porque desaparecemos sin más remedio. “Pero puedo decir bien alto que estoy contento con mi ciudad. Aunque cuando te pones a trabajar en lo último que piensas es en el reconocimiento. Lo único que te interesa es sacar tu obra y que a la gente le guste y la disfrute”.

    Tal es la confianza que la ciudad deposita en sus manos que en los años 90 se encargó de realizar la escultura del Ganchero, que ahora reposa en las aguas del Júcar, a lomos del Recreo Peral. “Ahora está para restaurar. Lleva dos años con la vara quitada. Me consultaron si estaba de acuerdo en trasladar la figura a la zona del juego de bolos y dije que sí. Porque un ganchero lo más lógico es que esté al lado del río. Pero ahora lleva ya dos años que algún salvaje le quitó la vara y hay que restaurarlo”. Más si cabe tras haber sido declarado el oficio como Bien de Interés Cultural en la categoría de inmaterial en Castilla- La Mancha en este 2021.

    Imagen del Ayuntamiento de Cuenca
    Imagen del Ayuntamiento de Cuenca

    El buen arte es el que suprime la indiferencia y despierta un sentir, generando, en ocasiones, opiniones encontradas. Las obras de Barrios cumplen esta norma tácita que va implícita en la trayectoria de todo artista, pues nunca suele estar exenta de polémica. “Polémica ha habido y habrá siempre. Hay que tomarla según cómo y de qué manera venga. Hay una cosa clara, a todo el mundo no le puede gustar lo que hacen Juan, Pepe o Pedro. Pero me he encontrado a gente que polemiza y dices, ¿pero si no sabe ni lo que está diciendo? Y luego lógicamente un artista no le tiene que gustar a todo el mundo…”.

    Con la misma sensatez con la que relata la polémica intrínseca en el mundo del arte, nos habla de su experiencia como cartelista de la Semana Santa de Cuenca en 2012. Tajante, comienza su intervención con firmeza y verdad. “No sentí presión ninguna, hice lo que quise. Hay personas que a lo mejor plantean el cartel pensando en la Semana Santa en una imagen y yo lo que hice fue romper y decir no, yo no pongo ninguna imagen ni pongo nada”.

    Héctor & Müller
    Héctor & Müller

    Pese a las particularidades de nuestra tradición, Barrios ilustró una Semana Santa global, eligiendo los sufridos pies de Cristo clavado en la cruz para dibujar nuestras procesiones y pasos, pero confiriéndoles a la vez un símbolo de la pasión de Jesús instaurado en el imaginario colectivo. “Si yo tengo que hacer algo bajo presión, a quien me lo encarga le digo: toma, hazlo tú. No consiento que me dirijan porque entonces no hago yo la obra sino el que me está mandando. Desde el principio lo tenía claro. Es una semana internacional, de ahí la decisión que tomé”, sentencia Barrios.

    Muestra de su dilatado legado es que, pese a tejer bronce con sus manos desde hace décadas, continúa recibiendo encargos por parte de particulares e instituciones. “Ahora he hecho las medallas de la ciudad de Cuenca. Tengo varios proyectos, pero hasta que no se consoliden y hasta que no sean definitivos pues no tengo ni puedo ni debo decir nada. Es como cuando hago una escultura para alguien, cuando otra gente viene al estudio la tapo para que no la vea nadie. Solo la ve quien me la encarga y cuando ya está terminada. Cuando tengo un proyecto no llamo a un periodista para que venga a verla antes”.

    Y así, comprometido con sus clientes y manteniendo en secreto sus técnicas artísticas, Barrios nos despide; no sin antes embelesarnos con sus obras, que yacen en su taller como lo que son: piezas de su museo particular, ese que poca gente ve, pero que todos admiran con estupor.

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