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José Luis Martínez Mallebrera, el escritor conquense con "una mente diseñada para el crimen"

Conocemos al autor conquense que en menos de un año ha conseguido publicar dos libros y se encuentra camino del tercero.

Actualizado: 4/2/2022 15:54 - Laura Benedicto Melero
Actualizado: 4/2/2022 15:54 - Laura Benedicto Melero

La pasión por la escritura le llegó desde siempre, la oportunidad de publicar vino de repente. Arquitecto técnico de profesión, José Luis Martínez Mallebrera comenzó su impronta literaria con su primer libro, Culpables, que salió a la luz en mayo de 2020, aunque confiesa que siempre le ha gustado escribir. “Quizás había una falta de valentía, como de tener la impresión de que no iba a ser capaz de hacer un relato largo. Me puse, lo hice, lo mandé a un par de amigos y cuando me convencieron de que de que se podía publicar me lancé”. Confiesa José Luis.

Llevaba años escribiendo relatos cortos, dando rienda suelta a esa imaginación que siempre ha llevado dentro y que le ha servido para plasmar sus ideas en proyectos más ambiciosos pese a sus inseguridades: “Yo siempre he dicho que no quiero ser un fraude, pero quería contar una historia y que la gente la lea y la entienda, con eso me conformo”. Su primera historia, Culpables, ambientada en Cuenca, cuenta con los inspectores Fuentes y Peñaranda como protagonistas. Junto a ellos recorre la ruta turística de la ciudad, desde el barrio del Castillo hasta la zona de la Cueva del Fraile, aunque también frecuenta otros lugares de ocio típicos de nuestra tierra, callejeando una ciudad llena de encanto que los conquenses reconocerán sin titubeos. “Llevo aquí 42 años, entonces escribo de algo que conozco a la perfección”. Así, ha conseguido calar en el hambre del público lector a la primera: “No me puedo acusar a mí mismo de haberlo intentado y fallar. Simplemente me animé con el relato, me gustó. Me lo tomo como un pasatiempo”.

Portada de Culpables
Portada de Culpables

El confinamiento causado por la pandemia le ayudó a encontrar ese tiempo perdido antes en el limbo del ajetreo diario y el trabajo de sol a sol que ahoga a los autónomos como José Luis. En tiempo récord, escribió no uno, sino dos libros, ambos en la misma línea argumentativa, pues asegura que se encuentra cómodo en el género: “Creo que tengo una mente diseñada para el crimen”. Tras Culpables llegó Odín, también próximo al suspense, pero en esta ocasión convierte a su personaje principal en un antihéroe, figura ausente en los relatos al uso. “Buscaba a esa persona que utiliza sus conocimientos para asesinar, investigar y espiar para el mal, no para el bien. En ambos casos, optó por la autopublicación, aunque asegura que no fue complicado tomar la decisión. “Sé que hay algunos autores autopublicados que han elegido esta decisión porque han sido rechazados por alguna editorial, pero en mi caso ni siquiera lo intenté”.

José Luis no se enfrentó al pavor de la hoja en blanco que aterra a escritores tanto experimentados como recién llegados. “Entre uno y otro libro ya había cogido carrerilla, por eso escribí ambos en menos de un año. Me gustó mucho hacerlo, me llenó de adrenalina. Ya tenía la idea para el segundo, que es lo más difícil, entonces me puse y salió”, confiesa José Luis, que reconoce sentirse más seguro en su segunda entrega, sin repetir los fallos cometidos en su ópera prima y alcanzando la fluidez en la prosa que ansían los autores. Puliendo su estilo, ha conseguido dibujar su pluma de manera clara: “Soy conciso y natural, no tiro de mucha descripción y dejo que el lector sea capaz de imaginar las cosas. Me gusta que mi lenguaje sea natural, como el que utilizo en la calle. Si mis personajes son coloquiales y son de la calle lo escribo tal cual”.

Portada de Odín
Portada de Odín

Pese a que compaginar el trabajo, su reciente paternidad y su afición con la escritura ya profesional no es nada fácil, intenta encontrar hueco para llevar todas sus obligaciones a cabo e incluso enlazarlas. Es por ello por lo que reconoce que le gustaría publicar en el futuro cuentos para niños para aunar dos de sus pasiones. “Me gusta mucho la idea de escribir un relato tipo cuento que el padre lee al niño a los pies de la cama, no el típico cuento que lee el niño solo, sino cuentos para ser leídos. Pero es un proyecto muy lejano”.

Aunque su aventura lejos del género de suspense se hará esperar, pronto tendremos una nueva entrega de los inspectores Antonio y Julián, que tratarán de resolver otro caso en Cuenca. Como plazo, José Luis se ha fijado la próxima feria del libro para poder firmarlo sintiendo el calor de su ciudad, en la que ya se estrenó el pasado mes de octubre y de la que guarda un buen recuerdo en su primera toma de contacto con los conquenses en este evento librero. “Llegué muy nervioso, no sabía cómo era eso y la verdad es que fue maravilloso porque hay gente que se acerca que te conoce de toda la vida y ni siquiera sabe que escribes”. Allí compartió palabras y experiencias con amigos, allegados, familiares y otros escritores con autopublicaciones con los que intercambió conversaciones sobre “la forma de escribir. Fue una experiencia que quiero repetir pronto”.

Leer a José Luis es sinónimo de intriga y disfrute, pues busca “una lectura entretenida, corta, rápida. Va a hacer fluir al lector”. Pero a la vez, consigue ese enganche que nos guía hacia un final inesperado vital para impregnar sus escritos de alma y curiosidad. “Son libros que no te llevan meses de leer. Es muy dinámico y a la gente le encanta”. Prueba de su buen hacer es el abrazo que la comunidad lectora le ha otorgado, aupándolo al olimpo de escritores conquenses que han conseguido crearse ya un sello personal reconocido y querido.

De la mano de una tinta versátil y un tintero cargado de ideas que flotan en la mente del arquitecto, estructura las palabras sustituyendo la escuadra y el cartabón por su papel y su boli, a los que todavía les quedan infinitud de historias que contar.

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