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Proyecto Arraigo, un puente entre el mundo urbano y el mundo rural para frenar la despoblación

Con la finalidad de crear nuevas oportunidades y desarrollo sostenible en los pueblos y de ser intermediario entre familias y el medio rural, surge el Proyecto Arraigo que ya trabaja con más de 100 ayuntamientos de España. El próximo 9 de marzo, tendrán una primera toma de contacto con la Diputación. Desde Life!Cuenca entrevistamos a uno de sus impulsores.

26/2/2021 - Marta Gallego
26/2/2021 - Marta Gallego
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  • Comunidad, integridad, sostenibilidad, emprendimiento, compromiso, responsabilidad, hospitalidad y talento son algunos de los valores que inspiran el Proyecto Arraigo Rural, una extraordinaria iniciativa que se puso en marcha en el año 2016, en la provincia de Soria, con la finalidad de organizar la repoblación. Un innovador proyecto con el que tender “puentes” entre el mundo rural y las personas que viven en entornos urbanos y quieren realizar un cambio de vida.

    Sus resultados hablan por sí mismos: hasta ahora han conseguido casi 5.000 núcleos familiares interesados en dar el cambio, 225 nuevas familias empadronadas en distintos municipios (y ese mismo número de familias de forma indirecta) y más de un centenar de pueblos con los que ya han establecido líneas de actuación. De momento, su área de trabajo está en las provincias de Soria, Zaragoza, Burgos, Palencia, Huesca, Jaén y ahora ya tienen puestas las miras en Guadalajara y Cuenca, donde el 9 de marzo se reunirán con el presidente de la Diputación Provincial para presentar su proyecto y establecer nuevas líneas de trabajo.

    Desde Life!Cuenca nos hemos puesto en contacto con uno de sus impulsores, Enrique Martínez Pomar, CEO del Proyecto Arraigo, para que nos cuente más acerca de este innovador proyecto y que tanto está aportando a la lucha contra la despoblación.

    ¿Cuáles son los primeros pasos de Proyecto Arraigo?

    Empezamos en el año 2016, en la provincia de Soria. Creíamos que existía la necesidad de que los pueblos pudieran recibir a nuevos vecinos de forma ordenada y organizada, y también percibimos que los urbanitas necesitaban un acompañamiento y asesoramiento para llegar al mundo rural.

    Creemos en un repoblación rural organizada

    Así que empezamos a trabajar con distintos Grupos de Acción Local y con la Diputación de Soria, a través de subvenciones, y luego ya directamente con pueblos y las personas interesadas en irse al mundo rural, creíamos que había que intermediar entre ambos para que se diera una repoblación organizada. Y poco a poco hemos ido trabajando con más pueblos, sobre todo de Castilla y León y Madrid.

    ¿En qué consiste exactamente vuestro trabajo?

    Hemos creado una base de datos con todo tipo de perfiles: por un lado, con los ayuntamientos, de quienes tenemos que percibir un verdadero interés; y por otro con todas aquellas personas interesadas que, tras rellenar un formulario, nos han mostrado su intención de trasladarse al mundo al mundo rural para completar su proyecto de vida. Entre ellos, entran jubilados, personas en paro, personas emprendedoras, familias, trabajadores en teletrabajo,…

    Nuestra misión consiste en acompañar y asesorar ambas partes y el resultado es la creación de nuevas oportunidades y el desarrollo sostenible de los pueblos, siempre de manera ordenada y con sentido común.

    ¿Qué requisitos deben cumplir las personas interesadas?

    Tienen que tener unas condiciones determinadas que encajen con nuestro proyecto. Deben ser europeos y si son de otras nacionalidades, tienen que presentarnos todos los papeles en regla. Además, deben tener un proyecto de vida claro, saber qué es lo que quieren encontrar en su pueblo de destino, si vienen a trabajar, si quieren emprender, si tienen hijos, si son jubilados- por ejemplo- y la ciudad no les da la oportunidad de tener una buena calidad de vida. Esto es muy importante para que el arraigo sea satisfactorio, para que sepamos recomendarles el mejor pueblo.

    Tanto los urbanitas como los ayuntamientos se benefician del Proyecto Arraigo Rural

    Lo que está claro es que no van a encontrar una casa gratis, un trabajo fácil o una subvención del Ayuntamiento, tienen que venir con un talento y con unas con unas características que beneficien también al pueblo, es decir, ambas partes siempre tienen que ganar. Además deben estar empadronados, al menos, un año en ese municipio.

    Y los Ayuntamientos ¿qué perfil deben tener para poder formar parte del Proyecto Arraigo? ¿Cómo trabajan con ellos?

    Es fundamental y muy importante que conozcamos muy bien el pueblo, que percibamos que tengan una verdadera disposición para que sea un trabajo conjunto. Hay que tener en cuenta que somos una empresa, esto no es un proyecto o una prueba piloto. Somos una empresa que trabaja directamente en lograr una repoblación ordenada en el entorno rural.

    Nuestro objetivo es conectar con el alcalde y los concejales, ver que tienen potencial. La idea es sincronizarnos y que estemos enfocados en la misma línea. Que seamos grandes aliados.

    Por ello, creamos una pequeña estructura de la mano de los alcaldes, un grupo de voluntarios de acogida para que participen en esa hospitalidad inicial para los urbanitas, que es fundamental, que se sientan como en casa. También trabajamos conjuntamente, por ejemplo, en sensibilizar a los dueños de las casas de los pueblos, muchas de ellas vacías, puesto que son reacios en ocasiones al alquiler; pero en este caso van a tener unas referencias, una garantía. Además, las familias que van a cada municipio tienen un talento, algo positivo que van a aportar al pueblo mientras rehacen su proyecto de vida.

    De hecho, proponemos un concejal de repoblación. Si antes había uno de festejos y ahora no hay fiestas por el coronavirus, qué mayor fiesta que venga a un pueblo una familia con niños, con trabajo y con nuevos aires.

    ¿Ve Proyecto Arraigo potencial en la provincia de Cuenca?

    Por supuesto. Cuenca tiene mucho potencial, muchas zonas productivas, mucha naturaleza, muchas oportunidades de futuro que pueden venir de la mano del mundo rural, sobre todo con el empleo. Hemos percibido que es necesario un cambio generacional en muchos negocios y pequeños comercios, y qué mejor forma que colaborar con ellos. Además, percibimos que hay mucha sensibilidad por parte de los pueblos.

    Cuenca necesita una repoblación sensata

    Pero insisto, hay que hacerlo de forma organizada y con sentido común. Cuenca, como muchos otros territorios, necesita una repoblación sensata de forma conjunta entre lo público y lo privado.

    ¿Tienen previsto alguna toma de contacto con ayuntamientos o instituciones de Cuenca?

    Ya estamos trabajando para establecer líneas de colaboración con dos comarcas de Cuenca y estamos pendientes de una reunión con la Diputación de Cuenca, que será el 9 de marzo. Ya hemos visto que trabaja con iniciativas muy interesantes, como el Proyecto Integra, y seguro que podemos encontrar vías de colaboración conjunta, aunque nosotros nos dedicamos más al contenido directamente familias.

    Hace unos días, el Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha daba luz verde al anteproyecto de Ley de Medidas económicas, sociales, y tributarias contra la Despoblación y para el Desarrollo Rural que incluye, entre otros, bonificaciones fiscales para el mundo rural ¿qué opinión les merece?

    Desde luego, queremos felicitar a Castilla-La Mancha por plantear una ley pionera y ser valiente, las rebajas fiscales son más difíciles de aplicar pero es realmente necesario introducirlas en el mundo rural, se tiene que reconocer el esfuerzo superior que hace un empresario, un ganadero, un agricultor o un artesano en el mundo rural, que a nivel productivo es mayor que en otros puntos donde se hace todo de forma mecánica y masiva.

    Una rebaja fiscal acompasada y bien caracterizada

    Hay que trabajar para que el mundo rural tenga un nivel de bienestar parecido a lo que se tienen otras ciudades, por eso una rebaja fiscal acompasada y bien caracterizada puede ser un gran revulsivo.

    ¿Es posible atajar la despoblación?

    Lo más importante es la concienciación, tener fe y muchas ganas de generar oportunidades en el mundo rural. Pero no debemos estar impasibles, mirando hacia arriba a ver qué hace la Diputación, la Comunidad o la Unión Europea o para ver si nos llega una subvención. Tenemos que poner todos de nuestra parte, la despoblación tiene solución, pero debemos ser ágiles y trabajar de manera conjunta y ordenada desde todos los ámbitos por una repoblación con sentido común.

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    Sin duda, una extraordinaria e innovadora iniciativa que podría ser muy interesante para la provincia de Cuenca. Esperamos que estos primeros pasos en Cuenca sean grandes logros en un futuro cercano.

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