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El inmenso legado que el arqueólogo Francisco Suay Martínez dejó a Valeria

Cuando se cumplen 15 años del último adiós a este maestro y arqueólogo, fundador del Museo Arqueológico y miembro de la Real Academia Conquense de Artes y Letras -entre otros muchos méritos-, desde Life!Cuenca hacemos un repaso de su larga vida y de la huella imborrable que dejó en su pueblo, Valeria, y en su tierra, Cuenca.

Actualizado: 1/5/2021 11:22 - Marta Gallego
Actualizado: 1/5/2021 11:22 - Marta Gallego
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  • Precisamente, el pasado jueves se cumplían 15 años del fallecimiento de Francisco Suay Martínez, maestro y arqueólogo, fundador del Museo Arqueológico y miembro de la Real Academia Conquense de Artes y Letras.

    Largo y tendido se podría escribir sobre el inmenso legado que dejó en nuestra provincia y sobre el ímpetu que le puso a la vida, pero si de algo debió sentirse siempre orgulloso es de la huella imborrable que dejó en Valeria ya que, además de dedicar parte de su vida y de su vocación pública en este pequeño municipio de Cuenca, en sus 13 años como alcalde (1951-1963) logró devolver a su pueblo su nombre originario, Valeria (antes Valera de Arriba) y comenzar con las excavaciones arqueológicas que más tarde, en 1977, fueron declaradas Bien de Interés Cultural.

    Cierto es que las ruinas siempre habían estado a la vista, pero fue su pasión por la arqueología la que le animó a iniciar las excavaciones y los estudios de los restos de esta ciudad romana fundada entre el 93-82 a.C, siendo su gran momento constructivo desde el final de Augusto hasta la época inicial de los Flavios.

    El recinto amurallado que daba cabida a la ciudad tenía una extensión de 27 hectáreas. Este gran tamaño indicaría que la mayor parte de los habitantes vivían dentro de dicho recinto. Siguen apreciándose edificaciones muy notables en torno al foro como son: el ninfeo, con casi 100 metros de longitud, la Basílica y la Domus Publica.

    De hecho, los objetos encontrados en este yacimiento dieron lugar al Museo de Cuenca, fundado también por el gran maestro Francisco Suay aunque previamente fueron expuestos en los bajos de la casa consistorial de Valeria.

    Entre los restos encontrados, cabe destacar el Tesorillo de Valera de Arriba, también conocido como el Tesoro de Valeria, compuesto por monedas de plata data de la época post Segunda Guerra Púnica, cercano al año 185 a. C.

    Y es que, si de algo puede presumir Valeria es de su originalidad. No fue una ciudad romana típica ya que sus construcciones tuvieron que adaptarse a terrenos abruptos y difíciles de domar donde reside la Basílica, las tabernae y el edificio más representativo de Valeria, el Ninfeo, compuesto por un muro de contención de 105 metros de longitud que destacó como fuente ornamental, siendo el mayor de las conservados del Imperio Romano. Actualmente se encuentra desprovista de toda ornamentación aunque todavía se puede apreciar la imagen teatral de este conjunto dedicado a ninfas, diosas de las aguas y los bosques.

    Hoy en día podemos visitar el Parque Arqueológico de Valeria y disfrutar de un paseo en el tiempo a través de sus joyas romanas. Un recorrido que tiene una duración entre 30 minutos y 2 horas y en el que podrás encontrar contenidos arqueológicos y medioambientales sobre la antigua ciudad romana.

    Francisco Suay Martínez más a fondo

    Y es que, según podemos leer en la página de la Real Academia de la Historia, el nombre de Francisco Suay Martínez viene acompañado de numerosos méritos y distinciones, que seguro enorgullecieron a su mujer Dolores Vara, sus cinco hijos y demás familia.

    Estudió el Bachiller Superior en el Instituto de Cuenca de 1929 a 1935 y Magisterio en la Escuela Normal de Magisterio de Cuenca en 1939 y 1940. Fue maestro nacional de la Escuela de Niños en Valera de Arriba desde 1950 a 1963, y alcalde entre los años 1951 a 1963.

    Retrato de Francisco Suay Martínez de Alejandro Cabeza.
    Retrato de Francisco Suay Martínez de Alejandro Cabeza.

    Hombre con gran sentido de la cultura, fundó en 1952, por propia iniciativa, el Museo de Valeria y fue colaborador de la Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas de 1955 a 1962, delegado provincial de Excavaciones Arqueológicas de la Provincia de Cuenca (1967-1984) y consejero provincial de Bellas Artes (1974-1977).

    Con Martín Almagro Basch colaboró en la creación del Museo Arqueológico de Cuenca en 1963, impulsó su prestigio, lo montó en el edificio del Almudín y lo trasladó a las casas del Curato, fue su secretario-conservador (1963-1975) y conservador honorífico (1975-2006).

    De formación autodidacta, la completó participando en los Cursos de Arqueología de Ampurias de 1956 a 1958. Realizó numerosas prospecciones y excavaciones, dirigidas por él o codirigidas con arqueólogos que trabajaban en la provincia de Cuenca, muchos de los cuales se formaron con él: en Valeria, Reillo, Carrascosa del Campo, Segóbriga, Ercavica y otros lugares de la provincia de Cuenca. También participó en congresos científicos y escribió diversas publicaciones.

    Persona muy querida en Cuenca, su eficaz actividad, su prestigio personal y su hombría de bien le hicieron acreedor de diversas distinciones, como la Medalla de Oro de la Orden de Cisneros (1954), la Cruz de la Orden de Cisneros (1958), la Cruz de Alfonso X el Sabio (1966) y la Cruz de Oficial del Mérito Civil (1977), siendo elegido académico de la Real Academia de Artes y Letras de Cuenca el 22 de abril de 1988 con un discurso sobre Valeria viviente en sus ruinas.

    Sin duda, un conquense de pro que demostró que con verdadera vocación y pasión se pueden alcanzar grandes metas y dejar una gran huella en la historia de Cuenca. Nuestro recuerdo a Francisco Suay Martínez.

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