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Los primeros cuarteles de la Guardia Civil en el siglo XIX

La Directora del Archivo Histórico, Almudena Serrano Mota, comparte con nosotros un nuevo artículo en el que se detallan los primeros cuarteles de la Guardia Civil en el 178 aniversario de la creación de este Cuerpo de Seguridad

1/4/2022 - María de la Almudena Serrano Mota
1/4/2022 - María de la Almudena Serrano Mota
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  • El 28 de marzo se han cumplido 178 años de la creación de la Guardia Civil, según Real decreto de 1844: el objeto de esta fuerza es proveer el buen orden, a la seguridad pública y a la protección de las personas y de las propiedades, fuera y dentro de las poblaciones.

    Una vez creada tan benemérita institución, fue imprescindible dotarla de bienes inmuebles en los que alojar oficinas y guardias civiles. Sobre este asunto, pocos testimonios documentales se conocen de cuáles fueron los primeros edificios en Cuenca y provincia, en los que se pensó para instalar los cuarteles. Hoy nos ocuparemos de publicar algunos de ellos.

    A mediados del siglo XIX coincidieron dos circunstancias. Por un lado, la necesidad de encontrar edificios apropiados con destino a cuarteles; y, por otro, la nacionalización de conventos y monasterios, consecuencia directa de la legislación desamortizadora, recién aplicada.

    Así las cosas, en una Circular de Real Orden del Ministerio de la Gobernación, de 2 de abril de 1844, la Reina expresaba que entre los edificios que pertenecieron a las comunidades religiosas y otras corporaciones suprimidas, y que han pasado a dominio del Estado, existen algunos cuya belleza es la admiración de los inteligentes, o que encierran en su recinto monumentos que por más de un título son dignos de respeto y conservación. Desgraciadamente, la mano de la revolución y la codicia ha pasado por muchos de ellos y ha hecho desaparecer tesoros artísticos que eran la gloria de nuestra patria; y deseando la Reina que se salven, de una vez, los restos preciosos que todavía quedan, se ha servido disponer que en el término de un mes, pase vuestra señoría [el Jefe Político o Gobernador Civil de Cuenca] a este ministerio de mi cargo una nota de todos los edificios, monumentos y objetos artísticos, de cualquiera especie que sean, que se hallen en este caso, y que bien por la belleza de su construcción, bien por su antigüedad, por su origen, el destino que han tenido o los recuerdos históricos que ofrecen, merezcan ser conservados, a fin de que en su vista se adopten las medidas convenientes…

    Un año más tarde, el 19 de octubre de 1845, mediante Circular del Ministerio de la Gobernación, la Reina atendió las necesidades urgentes de la Guardia Civil, ordenando su instalación en edificios del Estado o de particulares:

    La Reina, en consideración a la urgente necesidad que hay de proveer al acuartelamiento de la guardia civil, a fin de que pueda llenar cumplidamente el objeto de su instituto, y que los pueblos queden libres del gravamen que les causa su alojamiento, ha tenido a bien mandar se diga a vuestra señoría [Jefe Político o Gobernador civil de Cuenca] como de su Real orden lo ejecuto, que remitiendo previamente y con toda brevedad a este ministerio una nota expresiva del coste que puede tener la habilitación y alquiler de los edificios del Estado o de propiedad particular que se destinen para casas-cuarteles de los destacamentos de esa provincia, proceda, desde luego, a acuartelar la fuerza de los situados en ella, dictando, al efecto, las disposiciones convenientes, y teniendo entendido que el suministro del utensilio necesario se facilitará por las oficinas de la hacienda militar o por la inspección general del cuerpo.

    Así, desde el 10 de enero de 1846, se conservan las primeras noticias sobre el acuartelamiento de la Guardia Civil en conventos nacionalizados. Se instruyó expediente con los antecedentes sobre la reclamación hecha por el Gobierno Superior Político sobre local para acuartelar la Guardia Civil en Carboneras, Huete y Villamayor de Santiago.

    Por diferentes Reales Órdenes, se pidió al Jefe Político que instalase la Guardia Civil de la manera más conveniente, y, algunos de los conventos elegidos fueron los siguientes:

    Ha hecho reconocer los conventos de Dominicos del primero, dominicos del segundo y justinianas del tercero, al efecto, pero hallándolos así arruinados unos y muy deteriorados otros, ha sido preciso formar presupuesto de gastos de la obra que se necesita hacer para habilitar la parte de local necesario de ellos con igual objeto, y suplica que, antes de proceder a la obra, se sirva la Intendencia decirle si por parte de la Hacienda habría inconveniente en que se verificase.

    La Intendencia dijo que las oficinas de bienes nacionales informasen con urgencia. Se solicitó información sobre si habría inconveniente en ceder la celda prioral del convento que fue de Dominicos de Carboneras de Guadazaón, parte del de Dominicas de Villamayor de Santiago y parte del de Justinianas de Huete.

    Así, pocas semanas después, el 25 de febrero de 1846, ya estaba la Guardia civil ubicada en Carboneras de Guadazaón, aunque el alcalde manifiestase que el ayuntamiento no podía correr con los gastos que han sido pertinentes:

    Los guardias civiles acantonados en este pueblo y acuartelados en el convento ocupan la celda prioral y otra u otras salas que hay a su inmediación. Los pequeños gastos que ha habido que hacer se servirá usted decirme de qué fondo los he de pagar, puesto que municipales no tengo.

    En la ciudad de Cuenca, sabemos que el convento del Carmen, edificio de 2137m2, fue cedido a la Diputación provincial por la Junta de Bienes nacionales, según Orden de 19 de diciembre de 1842. En él se establecieron las oficinas de la Junta, posteriormente las oficinas de la Guardia civil y la Escuela normal.

    El convento de Carmelitas descalzas de Villanueva de la Jara era un edificio de 1800 m2, y fue solicitado por el ayuntamiento para destinarlo a Hospital, aunque una parte fue ocupada por la Guardia civil, siendo estas instalaciones reparadas a costa del pueblo.

    Como último ejemplo, también sabemos que, en el año 1873, en la Casa de Beneficencia de Cuenca estuvo instalado un retén de la Guardia civil, para prestar mejor servicio a la población.

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