Síguenos:
Edición digital

Imagen principal de la noticia

Fantasmas de San Miguel

Hay muchas leyendas o historias de lugares encantados o de zonas en las que habitan fantasmas. Los acontecimientos que hoy nos trae Alberto M. Rodríguez son una de esas típicas leyendas de fantasmas. Sin embargo, el contexto y el final de la historia de Los Fantasmas del Barrio de San Miguel es totalmente distinto a los desenlaces típicos.

24/6/2020 - Alberto M. Rodríguez.
24/6/2020 - Alberto M. Rodríguez.
  • PUBLICIDAD Netvoluciona
  • Crisis en España

    La historia transcurre en el siglo XIX cuando en España suceden varios cambios y acontecimientos: en el año 1.866 estalló la Primera Crisis del Capitalismo Español, en la misma década se sucedieron varios cambios en el gobierno y todo esto provocó escasez y malestar en el pueblo español. El resultado fue un mercado negro clandestino, donde los productos de primera necesidad se compraban y se vendían a un precio desorbitado. Sé que estos puntos no tienen nada que ver con los fantasmas, pero más tarde entenderéis el porqué de esta pequeña introducción.

    ¿Fantasmas atracando?

    La historia nos cuenta cómo algunos fantasmas aterrorizaban el barrio de San Miguel en el Castillo de Cuenca. Llenaban las calles con su presencia y asustaban e intimidaban a los transeúntes con los espantosos ruidos de cadenas que arrastraban. Una de tantas noches, tres de estos fantasmas hicieron acto de presencia en la Plaza Mayor. Se reunieron en los arcos de la ante plaza y allí separaron sus caminos. Dos de ellos desaparecieron por la avenida Alfonso VIII, haciendo bajada a la parte más baja de la ciudad. El tercero ascendió por la actual Calle San Pedro, hasta la plaza de San Nicolás. Allí se cruzó en su camino una pareja. Rápidamente comenzó a perseguirlos y acosarlos.

    Al día siguiente las autoridades comenzaron el día con una investigación, pues la noche anterior se había producido un delito: miembros de una familia muy bien acomodada, que vivían en la Plaza de San Nicolás, habían sido atracados. Los vecinos del barrio solo tenían un testimonio y parecía ser común a las historias que acontecían en aquellos días: “habían visto a un fantasma que, de forma agresiva y con gritos desgarradores, ahuyentaba a la pareja de la zona”. De este hecho nunca llegó a saberse qué, quién o quiénes fueron los autores del robo, pero nuestra historia no termina aquí…

    Autor: Alberto M. Rodríguez.
    Autor: Alberto M. Rodríguez.

    Cazafantasmas

    Un día vinieron nuevas inquilinas al barrio: dos mujeres que provenían de Madrid y se asentaron en un local, en la planta baja de uno de los edificios de la bajada de San Miguel. Desde esa noche una rareza ocurría: los fantasmas se duplicaron y todos tenían el mismo destino, el local de estas mujeres. De ellas se comentaba que leían el futuro y realizaban espiritismo. Luego se decía que ese lugar era una sala de variedades donde el juego, los vicios y el placer corrían a sus anchas.

    Un grupo de jóvenes merodeaba por la zona como una de tantas noches y cansados de ser asustados y perseguidos por estos fantasmas, decidieron poner punto y final a esta situación. Los chicos se apostaron por parejas en la ante plaza. Hacia la media noche uno de estos fantasmas hizo su aparición y, sin que se diera cuenta, los adolescentes se abalanzaron sobre él. Para sorpresa de los jóvenes descubrieron que el fantasma era el padre de uno de ellos, un señor que se dirigía al local donde, efectivamente, se practicaba el juego, se bebían cantidades ingestas de alcohol y se satisfacían los placeres sexuales. Posteriormente, todos estos supuestos fantasmas que acudían a dicho local tuvieron que ser atendidos por heridas y roturas, causadas por una fuerte pelea que se inició en este salón de variedades.

    Autor: Alberto M. Rodríguez.
    Autor: Alberto M. Rodríguez.

    Delitos y contrabando

    Con la crisis económica que se inició en España, los artículos de primera necesidad comenzaron a escasear y por consiguiente estos recursos elevaron su precio, como ya he mencionado al principio. Los traficantes y extorsionadores de la época comenzaron a traficar con estos productos. De esta forma robaban el poco dinero que podía quedarles a las familias más pobres. Iniciaron así la afición de disfrazarse de fantasmas para poder esconder todos sus delitos y contrabandos de productos. Todos los ludópatas, alcohólicos y pendencieros que visitaban el local de las dos mujeres, también se disfrazaban de fantasmas. Tapados con los ropajes podían esconder sus identidades y evitar así, que se supiera de sus placeres o vicios en el vecindario.

    Los casos se fueron descubriendo y con ellos, algunas identidades de estos supuestos fantasmas. Uno de ellos, por ejemplo, era un viudo que hacía tiempo que los vecinos no veían, cuya mujer murió en un trágico accidente y que se valía de su identidad fantasmal para satisfacer sus necesidades sexuales. También se comentó que otros de estos fantasmas, simplemente se vestían así para ocultar sus juegos o excitaciones mentales. Y ¿por qué no? otros podrían usarlo para cometer delitos, como el robo que sucedió en la Plaza de San Nicolás: el fantasma que atracaba a la gente en la calle…

    Contenido archivado en:
    Leyendas Cuenca
      PUBLICIDAD
    • UCLM
    • Conquense Seguridad
    • Gasoleos Marin
    Síguenos en: