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Acta del Juicio de Joseph: Archivo Estatal del Ministerio de Cultura
Acta del Juicio de Joseph: Archivo Estatal del Ministerio de Cultura

El lobero de Castejón

Muchas son las historias que existen en el mundo acerca de los licántropos. Según la leyenda, el primer hombre lobo fue Licaón, Rey de Arcadia en la Antigua Gracia. Se dice que es el más universal de todos los mitos y hoy en día mucha gente creen aún en la existencia de estos seres. La ciudad de Cuenca no iba a ser menos y Alberto M. Rodríguez, autor de "Misterios de Cuenca", nos trae la historia de Joseph Elvira, un supuesto hombre lobo que vivió en la localidad de Castejón.

26/5/2020 - Alberto M. Rodríguez
26/5/2020 - Alberto M. Rodríguez
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  • Cazadores de lobos

    Ser lobero es un oficio que ha resultado muy difícil y complicado para sus trabajadores. A lo largo de su historia muchos han sido atacados por las fieras del bosque, los lobos. Pero ¿Qué es un lobero? Esta figura surge en Francia y su principal objetivo era mantener a salvo al ganado que pastoreaba en los montes y a las personas de localidades cercanas a los campos o bosques. Para cumplir su trabajo, daban caza a los lobos que amenazaban en los campos de pasto o ejercían un control sobre los animales. La gente pagaba a estos loberos para mantener su rebaño o a sus familiares a salvo de los lobos. Era muy común verlos en contacto con lobos, como si de un perro fiel se tratase.

    El oficio de lobero se transmitió de generación en generación. Comúnmente eran personas que se aislaban de la sociedad y vivían en los bosques. Por su aislamiento social y su trabajo, algunos fueron acusados de brujería o rituales y pactos sobrenaturales. De hecho, la Santa Inquisición persiguió a algunos de ellos. Un claro ejemplo es la lobera de Llanes, una mujer llamada Ana María García, que tuvo su propio juicio. Con el fin del Santo Oficio, la persecución a estas figuras continuó de la mano de Carlos III. Otros ejemplos pueden ser el lobero de las Hurdes o Danielón el último lobero de Sierra Morena.

    Figura del Lobero: Ilustración de Ph. Legendre-Kvater
    Figura del Lobero: Ilustración de Ph. Legendre-Kvater

    Un hombre lobo en Castejón

    Otro lobero que cayó en manos de la Santa Inquisición fue Joseph de Elvira, procedente de la localidad conquense de Castejón, que fue procesado en el 1725 por la superstición de la época y acusado de realizar pactos con el mismísimo demonio y de ser un posible licántropo (hombre lobo). Su historia comienza cuando se dio cuenta de los frutos que su oficio le podría dar: aprovechaba el control que ejercía sobre los lobos para amenazar o chantajear a los ganaderos y pastores. La historia cuenta como azuzaba a sus lobos para que atacaran el ganado que él quería. Con su trabajo, adquirió fama y se decía de él que podía embrujar a los lobos para controlarlos y de esta forma hacer el chantaje.

    Nuestro protagonista tenía la firme convicción de que no solo pactaba con las bestias, también hacia el pacto con Satanás para que éste le ayudase. Tenía las mismas costumbres que sus animales y comía y bebía lo mismo que ellos: carne y sangre. Estos hábitos hicieron que Joseph pasara a formar parte de la manada convertido en un hombre lobo. En las noches de luna llena acudía al monte para jactarse ante sus vecinos de sus poderes. Se colocaba en un lugar elevado para poder ser visto y a cuatro patas aullaba como un lobo más. Con el alba del día siguiente llegaba al pueblo con heridas, sangre, con las ropas rajadas y las manos desolladas.

    Danielón, el último lobero de Sierra Morena
    Danielón, el último lobero de Sierra Morena

    Estafa y juicio

    Los licántropos o más conocidos como hombres lobo son criaturas presentes en muchas culturas del mundo y principales protagonistas de muchas películas y novelas. Probar la existencia de estos seres es muy difícil, pero la historia de nuestro lobero podría ser una de las teorías para explicar el origen de esta figura legendaria. Un lobero que, para poder adquirir más dinero, se hacía pasar por hombre lobo. De esta forma chantajeaba a los pastores y éstos con miedo aceptaban el precio impuesto por el lobero. Sería la estafa perfecta en aquella época y a la vez, origen de un mito.

    El proceso de Joseph de Elvira quedó reflejado en los textos de la Santa Inquisición. El proceso comienza así: “Fr. Joan de S. Gerardo carmelita descalzo, sacerdote, pidió audiencia en que dice que ha estado en algunos lugares de la Sierra de Cuenca, y oyó a varias personas que nombra que el reo es lobero, y anda por aquellos lugares manteniéndose de lo que contribuyen los ganaderos, porque no haya mal con los lobos, y pareciéndole que no puede el reo tener dominio en los lobos sino por pacto con el Demonio delata los casos que oyó: Mandó el Tribunal Inquisición examinar a los citados, y demás concurrentes.”

    Acta del Juicio de Joseph: Archivo Estatal del Ministerio de Cultura
    Acta del Juicio de Joseph: Archivo Estatal del Ministerio de Cultura

    Por último, Alberto os deja la transcripción de algunos de los testigos del juicio:

    Testigo 1: “Phelipe Albarez de 40 años expresado dice que el reo que es de oficio lobero, llegó a casa del testigo a pedir limosna en ocasión de que los lobos habían muerto dos bueyes, y le respondieron, de buena gana la podemos dar que los lobos nos han muerto dos bueyes y le dieron cecina de los tales bueyes: y en esta ocasión dijo el reo a un pastor de Andrés Collado, que tuviese cuidado con las reses de la parte del solano porque andaba por allí suelto el ganado del reo y a poco tiempo fueron el testigo y Miguel Collado a llevar los bueyes a la dehesa, que enmedio de la vega vieron los dos, dos lobos tan disformes, que los atemorizaron, y temieron que acabasen con ellos, y los bueyes, y estos se horrorizaron tanto, que no podían llevarlos al pasto (esto sucedió año de 1714) nómbrale Joseph, el lobero.”

    Testigo 2: “Miguel Collado, de 30 años, citado, dice que el reo a quien llaman el lobero les dijo que tuviesen cuenta por la parte del solano porque andaba su ganado suelto, y habiendo llevado los bueyes a la dehesa vieron el testigo y el anteponente dos lobos, que por disformes les horrorizaron, nómbrale Joseph, el lobero.”

    Contenido archivado en:
    Leyendas Cuenca
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