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"Los fantasmas del monasterio"

Los supuestos lugares encantados abundan en todas las ciudades del mundo: un parador embrujado, una casa encantada, una cárcel en la que se oyen voces, un hotel con sucesos paranormales... Si juntamos toda esta actividad paranormal, nos da como resultado la leyenda el Monasterio de la Orden de los Descalzos en el casco antiguo de Cuenca. Nuestro colaborador Alberto M.Rodríguez en su sección Misterios de Cuenca descifra este misterio.

Actualizado: 9/3/2021 19:22 - Redacción
Actualizado: 9/3/2021 19:22 - Redacción
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  • LA COMPAÑÍA DE JESÚS

    El 15 de agosto de 1534, un exmilitar llamado Ignacio de Loyola, junto a siete compañeros más juran en París, servir a Jesús por encima de todas las cosas. Se crea entonces la Compañía de Jesús una orden católica que sirvió, entre otras funciones, para combatir el movimiento protestante de Lutero. Sus tres normas o votos básicos eran: castidad, pobreza y obediencia. Los miembros de la orden, los Jesuitas, se establecen en nuestra ciudad hasta que el 1767, momento en el que Carlos III ordena su expulsión del país. Los motivos: la orden fue acusada de haber instigado unos motines que sucedieron un año antes. Otro de los motivos que se baraja es el enriquecimiento de la orden durante sus misiones.

    La ciudad de Cuenca no fue una excepción, y los jesuitas fueron expulsados de su vivienda habitual: el edificio frente a la iglesia de las Angustias, que posteriormente fue sede de la Orden de los Descalzos. El templo se tapió y los miembros jesuitas se marcharon de nuestra ciudad sin oponer resistencia.

    VOCES, RUIDOS Y SONIDOS

    Tras el cierre del lugar y con el paso de los días, se empiezan a escuchar elementos sonoros que salían del interior del templo: el órgano tocaba solo, las campanas repicaban, se escuchaban ruidos extraños y de vez en cuando algunas que otras voces, que pedían auxilio. Los rumores no tardaron en hacerse eco en la villa de Cuenca: un fantasma habitaba el monasterio de los Jesuitas. Con el paso de los días los extraños ruidos y sonidos fueron a más, incluso parecían desgarradores. El miedo se apoderó de todos los vecinos de la zona y ninguno se atrevía a pasar por el lugar. Las historias inventadas, los miedos y los rumores se apoderan del barrio.

    Uno de tantos días las autoridades deciden destapiar el lugar e investigar de dónde provenían esos sonidos y ruidos. La sorpresa fue gigantesca cuando al abrir el muro que cerraba la puerta, descubrieron que en su interior quedaba uno de los Jesuitas, que fueron expulsados. Contó a las autoridades que se había quedado encerrado en el lugar y que de una y mil formas diferentes, intentaba llamar la atención mediante los ruidos, las campanas, la melodía del órgano y las voces, para que alguien le socorriera y poder liberarlo. También afirmó que logró sobrevivir gracias a un pequeño huerto que en un patio interior había plantado.

    Para terminar la leyenda de hoy, contaros que irónicamente, este hombre fue acusado de aterrorizar a la población y fue castigado. No se sabe qué medida le aplicaron, pero el terror al desconocimiento y la superstición, hicieron que este pobre hombre tuviera una pena, cuando únicamente solicitaba auxilio. La historia nos cuenta que, al poco tiempo, el hombre falleció.

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