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Misterios de Cuenca: El Vampiro de Huélamo

Bram Stoker escribió "Drácula". Muchas son las historias que han continuado en el cine, la televisión y la literatura, además de ser una criatura muy estudiada dentro del mundo del misterio. Hoy viajamos hasta la localidad de Huélamo con nuestro colaborador Alberto M.Rodríguez, en su sección de Misterios de Cuenca, que nos trae la leyenda de José Manuel y su experiencia con un vampiro que lo persiguió hasta su casa.

27/11/2020 - Alberto M.Rodríguez
27/11/2020 - Alberto M.Rodríguez
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  • Una mala apuesta

    Distintas son las versiones que he encontrado acerca de esta historia. En lo que todas coinciden es en nuestro protagonista: José Manuel. Un hombre que no tiene miedo a nada ni a nadie. Algunas lenguas cuentan que José Manuel paseaba por las inmediaciones del cementerio del pueblo de Huélamo cuando esta historia comienza. Otra versión afirma que se situaba en camposanto debido a una apuesta con un amigo: “El Pinto”. Según la leyenda, “El Pinto”, apostó que José Manuel no se atrevería a ir en la Noche de Todos los Santos al cementerio y pasar dentro. Para demostrar su hazaña debería hacer un montón de piedras en un lugar indicado que buscarían al día siguiente.

    José Manuel ni corto ni perezoso, saltó la tapia del cementerio, construyó su montón de piedras y volvió a salir como si nada hubiera pasado. Pero a la salida y vuelta a su casa se encontró con un misterioso hombre: vestía con sombrero y una preciosa capa. Cuando chocó con nuestro protagonista le pregunta indicaciones para ir por el camino de la Serna. Cuando José Manuel le dio indicaciones, el misterioso hombre le invitó a acompañarle. José aceptó sin reparos.

    Luces misteriosas

    Guía y acompañante emprendieron el camino. Cuando llevaban un rato de andadura, José empezó a extrañarse de compañero: no hablaba nada y su actitud era rara. Unos metros mas adelante, se giró para intentar entablar conversación con el misterioso caminante y vislumbró lo que a primera vista parecía que salían unas extrañas luces de las manos y los pies del hombre de la capa. Rápidamente volvió su cabeza y asustado comenzó a pensar: podría ser una criatura sobrenatural, un demonio, un espíritu o un fantasma.

    Cuando dieron unos pasos más, José Manuel solicitó a su acompañante una parada por necesidades fisiológicas. El hombre de la capa le dijo que fuera pero que no le gusta que le hagan esperar. Daría tres palmadas y a la tercera, José debía estar de regreso. Este momento fue el que José Manuel aprovechó para disimular ir a orinar y salir corriendo a través del campo en dirección al pueblo. Mientras corría hasta su casa escuchaba las palmadas y con una mirada atrás, comprobó que el hombre misterioso le perseguía con las misteriosas luces en sus pies. Atónito comprobó que el hombre andaba sin pisar el suelo.

    La marca del vampiro

    José Manuel llegó exhausto a su casa. Y cerro la puerta y ventanas para asegurar que su persecutor no entrara. Nuestro hombre misterioso golpeó una y otra vez la puerta y esto hizo que la madre de José se despertara. Cuando José le contó lo sucedido, madre he hijo comenzaron a rezar mientras escuchaban los golpes en la puerta. De repente quedó el silencio y acto seguido se escuchó la voz del hombre: ¡De una y no buena, te has librado, Juan Manuel Marchante! ¡De tus pies te has valido, que si no, de tu sangre hubiera bebido!

    Al día siguiente comprobaron en la puerta de la vivienda una mano marcada de los golpes de este vampiro. Para que no se volviera hablar de esta historia, la leyenda cuenta que quitaron la puerta y la enterraron en el castillo de Huélamo.

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