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Fotos de Villalbilla. Alberto M. Rodriguez
Fotos de Villalbilla. Alberto M. Rodriguez

Pueblos abandonados de Cuenca

Los pueblos abandonados son más numerosos con el paso del tiempo: Moya, Villalbilla, Carrascosilla, La Nogueruela, Hortizuela? Estos antiguos pueblos dan lugar a muchos misterios y leyendas. Hoy en la sección Misterios de Cuenca con Alberto M.Rodríguez descubrimos algunos de estos misterios.

Actualizado: 11/4/2021 20:12 - Redacción
Actualizado: 11/4/2021 20:12 - Redacción
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  • Moya

    Nuestro conquistador Alfonso VIII, le arrebató la villa a los musulmanes durante la Reconquista. Posteriormente, paso a manos de la Orden de Santiago que fundó el hospital para redención de cautivos. A lo largo de los años pasó a formar el gran Marquesado de Moya hasta quecomenzó su decadencia en el siglo XVIII, pero fue a mediados del siglo XX cuando se abandonó por completo.

    Muchos personajes célebres han pasado por ella, además de tener en su memoria importantes acontecimientos históricos, importantes para la provincia. Esto hace que se convierta en un lugar mágico, un lugar histórico en el que los ecos del pasado pueden visitarnos. Un lugar idóneo para pasar un rato en el silencio de la noche e intentar captar esos recuerdos impregnados de la historia.

    El mayor de sus misterios: sus aguas curativas. Hay una fuente en el pueblo, la gente del lugar afirma que, si se bebe del agua de esa fuente, se superan los cien años de edad. Algunos afirman que es así y que son muchas las muertes que recuerdan y en todas ellas, los fallecidos y fallecidas superaban el siglo…

    Villalbilla

    Es otro de los lugares abandonados de nuestra provincia.Esta localidad llama la atención por una curiosa leyenda que atañe su campanario: sus campanas ahuyentan las tormentas. Esta historia tiene su origen en el mismísimo Egipto, los faraones ya las usaban en las fiestas que ofrecían a Osiris. Con el paso de los siglos, la Iglesia Católica es la que lo expande por el mundo. Es en el siglo XII cuando se construyen con un gran tamaño y los campanarios empiezan a llenar las iglesias de toda Europa para llamar a sus fieles seguidores.

    Algunas de estas campanas tienen inscripciones como La de la catedral de Vitoria también llevaba en latín una curiosa inscripción: «Huid elementos del rayo y de la tormenta», y en la de Reus, en la llamada de San Jaime, se podía leer: «Alejo el pedrisco, deshago el trueno y la nube amenazadora».

    Durante la Edad Media, los nobles solían donar plata para que las campanas tuvieran un sonido más claro, más «argentino». Se creía que cada toque sería una llamada al cielo para que se acordara del donante. Muchas ellas tenían inscripciones y conjuros para conseguir una mayor eficacia. Hay un viejo dicho en Asturias que dice: «No hay campana sin bruja».

    Sea con bruja o sin bruja, las campanas denominadas “Santa Bárbara” aún se utilizan en algunos lugares para espantar a esas tormentas. En nuestro caso, actualmente no repican, pero se habla de la función del campanario de Villalbilla para esta función: alejar las tormentas.

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