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Quema de brujas y herejes en Cuenca

La historia nos habla de actos terroríficos que la Santa Inquisición realizó a lo largo y ancho de su existencia. Uno de sus principales actos eran los denominados "Autos de Fe". En ellos se quemaban a los herejes y a las supuestas brujas. Nuestro colaborador Alberto M. Rodríguez nos cuenta cómo eran esos actos públicos en nuestra ciudad, en su sección ?Misterios de Cuenca?

Actualizado: 20/2/2021 10:34 - Alberto M.Rodríguez
Actualizado: 20/2/2021 10:34 - Alberto M.Rodríguez
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  • ¿Qué es un Auto de Fe?

    De forma breve y resumida, diremos que un Auto de Fe era un acto que la Santa Inquisición realizaba de forma pública y ante los habitantes de una población, para ejecutar a los presos o reos. Este acto servía de escarnio público y como lección para los fieles católicos. En este acto se intentaba llevar a cabo una reconciliación del hereje con la Iglesia Católica o un arrepentimiento del delincuente. En él se ajusticiaban a personas que habían realizado todo tipo de delitos. Uno de los ajusticiamientos que más se llevó a cabo fue la quema de herejes o la quema de brujas ante el resto del pueblo. Cabe destacar el Auto de Fe de Logroño donde se quemaron a más de cincuenta personas, incluyendo a las famosas Brujas de Zugarramurdi.

    Hay varios tipos de Autos de Fe, el denominado “general” se realizaba en las plazas de los pueblos o ciudades, acudían a él las principales autoridades y corporaciones de la localidad y se ajusticiaban a un elevado numero de personas. Después estaba el “especial” que se realizaba con un menor numero de reos y sin la presencia de autoridades y demás personal importante. El tercer tipo era el “singular” donde se condenaba a un solo preso, pero podía ser en la plaza del pueblo o en privado. Por último, contamos con el “autillo”, que se realizaba en las salas interiores del tribunal de la Santa Inquisición. Podía ser público o privado.

    Ropajes y Sambenito
    Ropajes y Sambenito

    Auto de Fe en Cuenca

    La ciudad de Cuenca tuvo su propio tribunal inquisidor con sede en el actual Archivo Histórico Provincial desde el año 1489. Muchos son los procesos conquenses que ocurrieron, pero ¿cómo eran estos procesos en nuestra ciudad? ¿En qué zona de Cuenca se realizaban? Gracias al escritor Heliodoro Cordente, podemos imaginarnos cómo se realizaban. Todo comenzaba con el anuncio del acto días antes, por todas las calles de Cuenca. La víspera del evento se realizaba una procesión llamada de la Cruz Verde. Esa misma noche, los reos eran visitados por los inquisidores, frailes y ministros del Santo Oficio para que les comunicasen su sentencia.

    El día del acto los sentenciados recibían un almuerzo vestidos con sambenitos (prenda utilizada por los penitentes que contenía un capirote como los que llevan los nazarenos en Semana Santa) y ropajes con dibujos pintados de hogueras y demonios. Una vez terminaban el almuerzo se iniciaba una procesión con varios componentes: en primer lugar, los oficiales de la Inquisición y sus familiares, con velas encendidas y recitando cánticos y salmos católicos. A continuación, iban los reos escoltados por los soldados inquisitoriales. A los reos les seguían las autoridades civiles y eclesiásticas y por ultimo los principales inquisidores de la región acompañados del obispo y ministros del Santo Oficio. La procesión llegaba a la Plaza Mayor de Cuenca hasta las tribunas situadas enfrente de la catedral.

    En estas tribunas había un altar donde se daba una misa y a continuación se leían las sentencias. Desde este lugar también se incitaba al acoso de los presos y se enaltecía la religión católica. Los reos condenados a la hoguera los montaban a caballo y los llevaban al “quemadero” a través de una procesión de burlas, insultos o agresiones por parte de los habitantes de la ciudad, que seguían la procesión para ver la quema de los individuos. El lugar en el que se quemaban a estos herejes o estas supuestas brujas en Cuenca, era en el Campo de San Francisco. Un campo que antiguamente se localizaba en la ubicación actual de la Diputación Provincial de Cuenca. Una vez allí, las brujas o herejes eran atados a las piras de leña y a la orden del corregidor de Cuenca se les prendía fuego.

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