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Fotos: Héctor&Müller
Fotos: Héctor&Müller

Carretería: pasado, presente ¿y futuro?

Damos un paseo por la Carretería de antaño recordando emblemáticos comercios familiares que pasaban de padres a hijos y que parecía que siempre estarían ahí. Recordamos a los que han sobrevivido y todavía nos acompañan, y ensalzamos a "los valientes" emprendedores de hoy en día

Actualizado: 22/9/2022 9:04 - Redacción
Actualizado: 22/9/2022 9:04 - Redacción

Los comercios tradicionales de Cuenca, los “de toda la vida”, se han convertido en una excepción. Son muy pocos los que han sobrevivido y muchos los que han bajado sus persianas llevándose parte de la historia de Carretería. Una calle que antaño destilaba alegría y rezumaba vitalidad, único punto de encuentro para los conquenses donde en poco más de 300 metros se podía hacer la compra, ir al cine, dar un paseo, tomar un helado, comprar unas patatas recién fritas o disfrutar de un café.

Nos vienen a la cabeza muchos nombres, emblemáticos comercios familiares que pasaban de padres a hijos y que parecía que siempre estarían ahí. Negocios con los que hemos convivido durante años y que con solo cerrar los ojos, ¡si tienes una edad!, te vienen a la memoria con una sonrisa. ¿Quién no recuerda Menaje, Bazar Redondo o As de Bastos donde encontrabas lo más inverosímil? ¿Quién no añora el sabor de la rosquillas de huevo de Egido o el ruido de los platos y las cucharillas de la Cafetería Colón o el bar Pinar? ¿La amabilidad de Antonio, de Calzados Rubio, las telas de Garmontó, los sombreros de época en BBB, la Perfumería Pepe -que siempre sabían qué perfume usaba tu madre- o al simpático de Rafa de Droguerías Iris?

Pero ¿y si nos vamos de tiendas? Galerías Cuenca, Estilo, Mercería Alonso, Moda Practica, La Casa de las Lanas, Albert, Forriol, La Palma, Heras o Don Miguel eran unos de los establecimientos de moda donde podías encontrar de todo: desde ropa interior, a un traje de caballero, un chándal, unos vaqueros o a las medias de última moda. Parada obligatoria era también Jugueterías Narciso y Galerías Azorín, donde podíamos comprar juguetes, entre otros muchos productos, para los pequeños de la casa.

¡Qué necesitabas una cámara de fotos, un reloj o una calculadora! A un paso teníamos el Bazar Canarias y De Hermill donde podíamos encontrar estos productos a precios que nada tenían que envidiar a los de Andorra o Islas Canarias, que tan demandados eran en su momento. Y recordando De Hermill, ¿cuántas generaciones hemos llevado con ilusión nuestra carta a sus majestades de Oriente a los buzones con forma de Reyes Magos que escoltaban las puertas del bazar por aquel entonces? Ahora, por suerte, los más pequeños pueden continuar con esta tradición navideña en las puertas de Heras.

Pero solo unos pocos han resistido, eso sí, convirtiéndose en un gran referente para los conquenses: el emblemático reloj de Notario y sus gafas, los helados de Remo, los chatos de La Martina, los pasteles de Ruiz, los trajes de caballero de Heras, los vestidos de fiesta de Albert, los bañadores de La Palma o los libros y papelería de Evangelio.

Y es que, aunque nos produzca añoranza, el comercio “de siempre” ha ido desapareciendo poco a poco debido a factores muy dispares como la compra on line, las superficies comerciales, el cambio de patrón de compra por parte de los consumidores, los efectos de las crisis económicas, la peatonalización de Carretería o la expansión de la ciudad de Cuenca.

Foto: Héctor&Müller
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Los valientes emprendedores de hoy en día

Hoy en día tenemos una situación totalmente distinta y más con la crisis sanitaria que estamos viviendo. Los pequeños comercios, los valientes emprendedores, están haciendo esfuerzos por adaptarse para sobrevivir. Ya no vale con mantener abierta una tienda y atender personalmente al cliente, sino que ahora hay que estar presente en redes sociales, facilitar la venta de productos on line y dar la opción delivery (reparto o entrega) a tus clientes. Es decir, la compra se hace más fácil para el consumidor, que desde su casa puede encargar su compra por WhatsApp y tenerla en pocas horas sin necesidad de salir; y por el contrario, más complicada para los pequeños comercios, que con el mismo personal -o incluso menos- deben atender la tienda, mover las redes sociales, preparar los pedidos y enviarlos a su destinatario.

Foto: Héctor&Müller
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Pequeños negocios que merecen todo el reconocimiento porque colaboran día a día en “dar vida” a Carretería; comercios que luchan contra la frialdad de comprar on line ofreciendo un trato cercano y directo, dando un valor añadido a la ciudad de Cuenca.

En definitiva: épocas distintas, situaciones diferentes, pero la misma calle -Carretería- que necesita el apoyo de todos los conquenses y de todas las instituciones públicas para JUNTOS seguir escribiendo su historia.

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