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Seminaristas de Cuenca con los tres formadores. Imagen del Seminario de Cuenca.
Seminaristas de Cuenca con los tres formadores. Imagen del Seminario de Cuenca.

El Seminario Conciliar de San Julián: camino para ser sacerdote en Cuenca

Según los datos de la Conferencia Episcopal, en España hay algo más de 17.000 sacerdotes repartidos entre las setenta diócesis del país. Cada año, son alrededor de 1200 seminaristas que se forman para ser ordenados. En Cuenca, el Seminario Conciliar de San Julián y Santiago Apóstol acoge quince seminaristas, tres más que el año pasado.

8/12/2020 - Lucie Maillard
8/12/2020 - Lucie Maillard
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  • La fundación del Seminario Conciliar de San Julián se remonta al año 1584: fue el sexto seminario erigido en España. La institución estuvo alojada en tres edificios distintos de la ciudad antes de ubicarse en la Plaza de la Merced del casco histórico. En el año 1592, el seminario recibe a los ocho primeros estudiantes en el antiguamente llamado Colegio de Santa Catalina. A mediados del siglo 18, mirando a la hoz del Río Júcar, empieza la construcción del actual edificio, ubicado a solo unos metros de la Plaza Mayor. Hoy, el seminario alberga a quince seminaristas y tres formadores.

    ¿Qué se estudia en el Seminario?

    En primer lugar, hay que diferenciar entre Seminario Menor y Seminario Mayor. En el primer caso, son jóvenes y adolescentes que viven en el seminario, siguen los estudios en los colegios públicos y aspiran a entrar en el Seminario Mayor. El fin del Seminario Mayor es la formación del clero diocesano. Por su parte, los estudiantes del Seminario Mayor han completado el Bachillerato, han pasado la EvAU y van a recibir seis años de formación eclesiástica antes de ser ordenados. Para entrar en el Seminario Mayor, el paso por el Seminario Menor no es obligatorio.

    La misión de un seminarista, recuerda Matías Romero, formador en el Seminario de Cuenca desde 2014, es “formarse para ser un buen pastor. Se tiene que formar intelectualmente, espiritualmente y pastoralmente”. En 2020, son diez seminaristas mayores que estudian en el seminario, dos más que el año pasado.

    Seminaristas estudiando. Imagen del Seminario de Cuenca.
    Seminaristas estudiando. Imagen del Seminario de Cuenca.

    La formación del seminarista mayor empieza con dos años de filosofía y ciencias humanas de los cuales se aprende el pensamiento humano, la psicología o sociología. Luego son cuatro años de teología que permiten adquirir conocimientos sobre la Biblia, los Sacramentos, la Iglesia o el Derecho Canónico, entre otras asignaturas.

    Aparte de los seis años de formación, la Conferencia Episcopal ha elaborado nuevamente una etapa llamada ‘año Propedéutico’. Esta etapa no tiene carga académica sino que permite acercarse a la vida de seminarista, aclarar la vocación y prepararse para los estudios.

    Más allá de la carga académica, Matías Romero menciona la importancia del tiempo dedicado a la música, al deporte, la vida comunitaria del seminario y las actividades pastorales. “Por ejemplo, cuando bajamos a un pueblo nos damos a conocer y hacemos actividades con los jóvenes o los mayores. Visitamos a los enfermos en los diferentes pueblos” añade el formador.

    Una vez los estudios hayan acabado, el seminarista es ordenado sacerdote por el obispo. Cada nuevo sacerdote está incardinado dentro de la Diócesis de Cuenca con un encargo pastoral. Se dice que el Seminario es el corazón de la Diócesis porque de allí nacen los sacerdotes y luego ya se van a diferentes lados” concluye Matías Romero que fue ordenado hace siete años.

    ¿Cómo se entra en el seminario?

    Los seminaristas están presentes en la vida de las parroquias, pueden hablar y sensibilizar a los jóvenes sobre lo que se estudia, cómo se vive en el seminario, los valores que se aportan también. “Unidos a la intención de ser sacerdotes algún día, eso hace que los chavales decidan entrar al seminario” cuenta Matías Romero.

    Fidel Gómez, 28 años, está a unos meses de ser ordenado sacerdote, nos explica cómo vino su vocación: “el desencadenante que me llevó a entrar al seminario fue la pregunta de un sacerdote. Fue a raíz de este momento que en mi interior surgieron muchas preguntas, necesitaba estar en presencia del Señor (...), entonces me acerqué a la vida del seminario”.

    Entrada del actual Seminario de Cuenca, 3 Plaza de la Merced
    Entrada del actual Seminario de Cuenca, 3 Plaza de la Merced

    Desde 2005, según las estadísticas publicadas por la Conferencia Episcopal, el número anual de seminaristas mayores que estudian en Cuenca oscila entre 4 y 15 estudiantes. De media, cada año son dos seminaristas conquenses que reciben el sacramento del orden sacerdotal.

    El próximo 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción, se celebrará el Día del Seminario, habitualmente conmemorado durante el mes de marzo. Es una manera, explica Matías Romero, de “recordar al pueblo cristiano de Cuenca que sigue habiendo seminaristas" y defiende que necesitan el apoyo económico y espiritual para mantener la institución. Antes de la pandemia, el Seminario de Cuenca tenía abierto un servicio de hospedería con desayuno, apreciado por los turistas.

    A la pregunta de por qué la religión es importante, Matías Romero afirma que la religión hace parte de la esencia propia del ser humano: “nos hemos empeñado mucho solo en lo material, solo en la razón pero el ser humano, por naturaleza, es espiritual y es necesario entrar en relación con Dios, en lo que es la religión, para llegar a la plenitud del ser humano “.

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