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"Sierra de la Madera": caza internacional en plena Serranía Conquense

Conocemos de cerca al rey de la caza mayor en Cuenca: la empresa Sierra de la Madera. Hablamos con Pablo Martínez, uno de sus fundadores.

11/9/2021 - Redacción
11/9/2021 - Redacción
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  • La Serranía de Cuenca se erige como el hogar más acogedor para las especies cinegéticas como los ciervos, los corzos, los gamos o los jabalíes. Por ello, la caza en la provincia es una actividad más que común, no solo por la belleza del paisaje o los espacios agrestes, sino por la escasa densidad de población y también por la riqueza de sus pastos, que atrae a los animales hasta el enclave.

    En la Serranía, concretamente en el paraje Sierra de la Madera, comenzaron a dar sus primeros pasos con la empresa Sierra de la Madera Juancho Requena y Pablo Martínez, hace ya diez años. “La iniciativa surge por nuestro interés en la caza y la Sierra de Cuenca. Empezamos a administrar los acotados en Cuenca y decidimos gestionarlos para conseguir un rendimiento económico que nos permitiese llevar a cabo las actividades, porque al final es algo que lleva mucho tiempo. Fuimos ampliando cotos poco a poco. Íbamos haciendo amigos y conociendo a gente interesada en el entorno”, cuenta para Life!Cuenca Pablo Martínez, gerente junto a Juancho.

    Gracias al paso del tiempo y al buen hacer de ambos socios, han ido tejiendo una red de amistades y colaboraciones que les ha permitido extender sus dominios y territorios por todo el mapa nacional. “Contamos con amigos, colaboradores y profesionales que nos ayudan a gestionar los espacios tan grandes en los que cazamos y donde nos encargamos de organizar las cacerías”.

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    El paraje entre el río Júcar a su paso por Huélamo y el acceso desde Uña hacia Las Majadas los ha visto nacer y crecer, tanto que ahora extienden su oferta por toda España e incluso se atreven a rebasar las fronteras de otros continentes. “Vemos las ocasiones de poder cazar otras especies en otros lugares. Lo hacemos en Madrid, Guadalajara y Cuenca, pero también nos atrevemos con las cabras montesas en Valencia. En Alicante y en el Pirineo cazamos en zonas montañosas”.

    Pero eso no es todo, Sierra de la Madera cruza el charco para viajar con sus clientes hasta el continente africano. “Todos los años, excepto el pasado, intentamos hacer viajes internacionales en las épocas en las que no cazamos en España. Los destinos que más nos gustan son Sudáfrica y Namibia, donde estamos haciendo nuevas relaciones con concesiones allí y está teniendo una pinta maravillosa”.

    Paisajes exóticos, extensas sabanas poco pobladas y colores ocres hacen de los acotados africanos enclaves exclusivos para todo aquel que se lo pueda permitir. “Nosotros no estamos acostumbrados a cazar en lugares tan esteparios. Nuestro cometido es conseguir organizar un viaje seguro. La organización es compleja, requiere tener conocimientos de idioma y de experiencia por haberte puesto en manos de profesionales. Hay que saber elegir un sitio donde no haya sorpresas y esté todo controlado”, reconoce Pablo, que trabaja para que sus amigos y clientes puedan disfrutar de un viaje agradable y sin contratiempos.

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    No solo cazan en espacios foráneos, sino que sus clientes también proceden de otros países: “Suelen ser nacionales, pero también extranjeros. Nos hemos dado a conocer a través de los clientes que han contado su experiencia. Vienen muchos cazadores europeos, pero también americanos. Proceden de la base de Rota, donde trabajan, porque para ellos la Sierra de Cuenca es muy cómoda ya que se parece a los paisajes en los que viven en EE. UU.”. Llegan por el encanto del terreno agreste conquense y la riqueza de sus pastos y se quedan por el excelente trato recibido.

    Y ante la época de crisis que vive en la actualidad una actividad tan feroz como la caza, Pablo argumenta que “los humanos somos uno de los agentes principales de la naturaleza. La caza está regulada y controlada, es una manera de gestionar y controlar el medio. También permite que aparezcan fondos y recursos para los dueños de los espacios naturales y los puedan seguir manteniendo”.

    Reconoce que la caza “puede parecer un acto violento, lo que produce cierto rechazo en la sociedad actual. También surgen movimientos animalistas en zonas rurales, pero son mucho menores y marginales porque el conocimiento de sus costumbres hace que entiendan lo que es la caza y no se espanten tanto”.

    Sierra de la Madera se encuentra en el cenit de la caza organizada en Cuenca. Gestionada a través de acotados, cuidan con mimo los enclaves en primera persona. Sus clientes regresan y muchos ya se han convertido en buenos amigos, cómplices de cacerías, experiencias y anécdotas en las noches y madrugadas de larga espera con el ojo entreabierto tras la mirilla.

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