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Fotografías de Héctor & Müller
Fotografías de Héctor & Müller

La vuelta a la vida del alfar de Pedro Mercedes

En 2020 se iniciaban las obras de rehabilitación y restauración del taller en el que el maestro ceramista conquense dio forma a sus obras, que marcaron el inicio de una nueva era en el mundo de la alfarería.

Actualizado: 6/2/2022 10:18 - Vanesa Moreno
Actualizado: 6/2/2022 10:18 - Vanesa Moreno

Pedro Mercedes dejó huella en su ciudad natal, con sus obras y su legado. En su alfar creó lo que fue un antes y un después, un estilo propio estampado en sus cerámicas y pinturas que supondría un hito en el mundo de la alfarería. Es precisamente su taller una de las joyas escondidas que hacen de Cuenca un lugar de encuentro con la cultura y el arte. Enclavado en el barrio de San Antón y de origen medieval, se convertía en uno de los puntos de la Ruta de los alfares, debido a la gran relevancia de la alfarería conquense, entre otras razones, por la calidad de sus arcillas.

En 2020, el Consorcio Ciudad de Cuenca finalizaba las obras de rehabilitación y restauración del alfar, con el fin de recuperar su esencia y compartir con la ciudadanía la historia y el legado de Pedro Mercedes y su obra. Así pues, la intención es dedicar los espacios a una parte expositiva de la obra y otra, dedicarla a talleres y otros elementos. Se ha invertido un total de 662.872,22 euros, y el objetivo de este proyecto, tal y como afirma Miguel Ángel Valero, concejal de Patrimonio, es “devolver al barrio ese espacio social y aprovechar la raigambre cultural de la alfarería, para que sea un punto de proyección turística, cultural y de desarrollo artesanal”.

Fotografías de Héctor & Müller
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La obra ha sido dirigida en la parte de arquitectura, por Patricia Huerta, en la parte de arqueología Santiago Domínguez y Michel Muñoz, que además ha desempeñado las labores arqueológicas de dirección y museográficas; y en la parte de restauración, la dirección ha sido llevada a cabo por Irene Merino. Se ha desarrollado en varias fases, comenzando con la rehabilitación arquitectónica y la fase arqueológica, y siguiendo con la restauración de las pinturas. Irene Merino, que ha intervenido las pinturas murales del espacio, centrada mayoritariamente en la conservación.

Durante las obras, tuvieron lugar varios hallazgos arqueológicos, como el de un tercer horno de finales del siglo XV o principios del XVI, cuya existencia no se conocía. A estos descubrimientos, hay que añadir la peculiaridad de muchas de las pinturas estampadas en los muros del alfar. “No había visto esto en ningún otro sitio”, cuenta Merino. “Antes de verlo, cuando me describían cómo era, no sabía ni cómo imaginármelo, porque es algo que él aplicaba en la cerámica, en la pintura mural esto no se suele ver de esta manera, es un tratamiento que normalmente se daría en la cerámica y es muy interesante”.

Fotografías de Héctor & Müller
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Otra de las curiosidades que llamó la atención de la restauradora, fue la técnica empleada por Pedro Mercedes en algunas de sus obras. “ No sabía exactamente cómo era la técnica del raspado, hasta que me puse un poco a investigar antes de intervenir. A través de la superposición de dos capas de diferentes materiales o de diferente color, él iba haciendo lo que era el dibujo, raspando con un clavo y una navaja, y entonces iba sacando en negativo lo que eran las figuras, que es lo que mayoritariamente hizo con las pinturas murales”.

Pero no solo los trabajos de Pedro Mercedes sorprenden con respecto a la técnica de sus pinturas, sino también en cuanto al soporte empleado. Irene Merino nos cuenta que “las pinturas están realizadas sobre yeso con la técnica del raspado, tal y como afirman las guías que se han encontrado y la documentación existente. Sin embargo, dos de ellas, El Buen Pastor y Concordia, realizadas en 1968, están realizadas sobre arcilla sin cocer. Además, la pintura “Maternidad” está hecha sobre cerámica cocida”.

Fotografías de Héctor & Müller
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Pero no ha sido una obra de restauración especialmente fácil, ya que el estado de conservación no era particularmente óptimo, y en algunas ocasiones, se han presentado dificultades, sobre todo en aquellas pinturas que tienen como base el yeso, que es un material muy susceptible a los cambios de humedad. “En El Buen Pastor, la policromía en negro estaba disgregada y en algunas partes, se estaba desprendiendo. En Cazando un jabalí, que es la más grande de todas, la que se ve nada más entrar, realizada en 1960, el agua había precipitado directamente derivado de las filtraciones del tejado, había muchos daños tanto por parte de la resistencia del yeso, como por el pigmento, porque es soluble en agua”.

A pesar de las dificultades, como la grieta de gran tamaño que surcaba la obra Cazando al toro prehistórico, el alfar ha podido intervenirse y se ha llegado a un resultado excelente, sin intentar esconder la historia y la esencia de las obras “No se intenta ocultar lo que ha sucedido o los daños, generalmente se busca reducirlos, y en algunos casos, se pueden eliminar. Siempre se busca el punto medio de lo que es la conservación de la obra y la reintegración de la parte estética, y sobre todo, se busca respetar al máximo todo, como las manchas de arcilla en algunos de los murales, por ejemplo, que se han conservado porque relacionan a las obras con su contexto histórico y aportan información del lugar en el que estaban y de la actividad que se realizaba allí”, alega Merino.

Fotografías de Héctor & Müller
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La obra de rehabilitación y restauración ya ha sido finalizada, después de 15 meses de trabajo. En la actualidad, se está procediendo a la musealización del alfar, tal y como afirma Miguel Ángel Valero. “No hay fecha concreta para su apertura, porque aunque ya está finalizada la obra, se está trabajando en el tema de las licencias y las tramitaciones, aunque nuestra intención es abrirlo cuanto antes”.

Pedro Mercedes surcó el camino de muchos artistas alfareros que vendrían después, hizo su propia interpretación de este arte y dejó un legado a todos los conquenses. Este espacio supone, a nivel didáctico, una buenísima oportunidad para aprender más sobre este oficio. Ahora, su alfar está preparado para abrir las puertas de nuevo, para compartir con la ciudadanía los entresijos del trabajo de la cerámica, para que sus paredes nos cuenten lo que el artista quería contar y descubramos más sobre uno de los personajes más ilustres de nuestra ciudad.

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